Fue entonces cuando sugirió la idea de crear su propio juego, inicialmente inspirado en los mitos de su provincia, que fue perfeccionado en reuniones familiares durante un año, dando lugar a Piedras del Universo, un juego que explora la mitología del Litoral.
Con la llegada de la pandemia, la familia decidió invertir en este proyecto. Destinaron ahorros personales y tomaron un crédito destinado a emprendedores, dando así origen a la editorial El Equipo Azul, que tiene como misión descubrir temáticas argentinas poco abordadas y convertirlas en juegos de mesa.
La acogida del público fue positiva, lo que impulsó la continuidad del proyecto con nuevas propuestas que abarcan el medioambiente, la cultura, la literatura y la soberanía. Colaboraron con entidades como Aves Argentinas y Fundación Vida Silvestre, desarrollando iniciativas educativas y juegos enfocados en la identidad regional, entre ellos, uno dedicado a la Fiesta Nacional del Mate.
En el trayecto, surgieron dos temas que captaron la atención de Taylor: las Malvinas y la Antártida Argentina. Antártida Argentina: Misión Soberana se originó como una extensión de un trabajo previo con Malvinas, tras completar una Diplomatura en Malvinas, Atlántico Sur y Antártida en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, donde se evidenció la falta de propuestas lúdico-pedagógicas relacionadas con el tema.
Durante esta formación, Taylor conoció a Ivy Perrando Schaller, fotógrafa documentalista célebre por su trabajo con veteranas de Malvinas. Juntos decidieron investigar sobre la Antártida, descubriendo la escasez de juegos de mesa que abordaran la soberanía en ese contexto, lo que llevó al desarrollo de una nueva propuesta.
«El juego recrea una campaña antártica de verano y la compleja logística que asegura la presencia argentina en el continente: suministrar las bases, relevar al personal que pasa el invierno, trasladar científicos y equipamiento, y retirar los residuos generados para su tratamiento en el continente», detalló Taylor.
«Presentamos el proyecto del juego al Comando Conjunto Antártico, donde fue recibido por el coronel Fernando Estévez, quien apoyó su desarrollo. Él jugó un papel fundamental para que aquella idea inicial de enviar el juego a la Base Marambio para su prueba se transformara en una invitación a viajar nosotros mismos», agregó.
Este viaje les permitió conocer el terreno donde se desarrolla la temática del juego y vivir de primera mano la labor cotidiana de quienes mantienen la presencia argentina en el continente blanco.
Taylor aún rememora la experiencia: «Hay una frase que me surgió durante el viaje y que resume mucho de lo que sentí: ‘Estoy saliendo del continente americano, estoy entrando en el continente antártico y lo estoy haciendo sin salir de mi país’.”
«Esa idea de la bicontinentalidad genera una emoción muy difícil de explicar. Cuando uno baja del Hércules y observa ese paisaje que parece de otro planeta, pero a su vez siente que sigue en Argentina, la reacción inmediata son las lágrimas; después, vienen las palabras», añadió.
El juego permite conocer parte de las actividades que se realizan en la Antártida a través de un tablero, un mini ARA Almirante Irízar y un total de 80 cartas con misiones vinculadas a las 13 bases antárticas argentinas.
Entre los datos que busca transmitir se destaca que Argentina mantiene una presencia permanente en la Antártida desde hace 122 años, con siete bases operativas durante todo el año y otras seis que funcionan en las campañas de verano.
El prototipo fue evaluado también por miembros de la dotación de la Base Marambio, quienes dieron su opinión sobre la representación de las tareas que se llevan a cabo en el territorio antártico.
«Ya teníamos un prototipo muy ajustado, pero necesitábamos validar esa conexión entre el juego y la realidad», contó Taylor.
Desde El Equipo Azul creen que los juegos de mesa pueden ser más que simples entretenimientos. Los consideran herramientas lúdico-pedagógicas capaces de transmitir conocimientos, generar inquietudes y construir identidad.
Al comenzar a trabajar en Malvinas, el juego, se encontraron con que, tras casi 200 años de reclamo argentino, no existía un juego de mesa producido en el país que tratara específicamente esta temática desde una perspectiva local.
«Consideramos que cada generación tiene derecho a conectarse con los hechos históricos que conforman nuestra identidad de una manera singular», explicó Taylor, quien sostiene que las nuevas generaciones tienen el desafío de continuar el legado de las anteriores y de reconocer a los veteranos de Malvinas.
«La construcción de identidad colectiva también radica en recuperar el ámbito de la fantasía, ese espacio en el que una sociedad puede imaginar futuros posibles, narrarse a sí misma y proyectar aquello que desea construir», afirmó.
En la actualidad, están por concluir la preventa de sus juegos mediante una campaña colaborativa que iniciaron hace tres meses y medio. Como no contaron con apoyo estatal o privado para financiar la producción, decidieron convocar a aquellos que creen en la importancia de un juego que hable sobre la soberanía antártica argentina.
«La respuesta fue muy emocionante: más de 200 personas de todo el país respaldaron la propuesta y seguimos recibiendo mensajes de aliento. Muchos adquirieron ejemplares para donar a escuelas, reconociendo que, más allá de ser un juego, es una herramienta educativa», comparte con entusiasmo Iván.
