El dirigente, que competirá el próximo 9 de septiembre por un nuevo mandato al frente de la SRA, remarcó que durante su gestión se llevó a cabo una reducción de las retensiones a las exportaciones que permitió que el sector dejara de perder alrededor de US$ 5.800 millones.
Pino destacó que, de acuerdo a un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario, si se eliminaran las retenciones, hacia 2036, las exportaciones del campo podrían incrementarse de US$ 44.000 millones hasta US$ 50.000 millones. Y añadió que “el camino es crear las condiciones fiscales necesarias para lograrlo y darle estabilidad mediante una legislación adecuada”.
En su exposición, se pronunció en contra de los impuestos que aplican las administraciones locales, señalando que “desde la SRA nos vamos a oponer a aumentos injustificados de tasas e impuestos municipales y provinciales”. Subrayó que la carencia de infraestructura es uno de los déficits competitivos más relevantes que enfrenta el sector agropecuario. “Por esta razón, la infraestructura vial, los caminos rurales, los puertos y el control de inundaciones forman parte central de nuestra agenda. Y nos complace ver que esta agenda está comenzando a ser considerada por el gobierno nacional”, dijo.
Acerca de su potencial accionar en caso de ser reelecto, Pino aseguró que “queremos profundizar en este camino: más presencia federal, mejores servicios para nuestros socios, mayor tecnología y una SRA que represente la diversidad productiva argentina”.
Al ser consultado sobre críticas relacionadas con su relación con el gobierno de Javier Milei, Pino respondió: “Una buena relación institucional no significa subordinación. La Sociedad Rural Argentina no es oficialista ni opositora; es una voz que representa gremialmente a los productores. Dialogamos con este Gobierno, como lo hicimos con el anterior, y reclamamos cada vez que corresponde, al igual que lo hacemos con cada gobernador e intendente. En Palermo, ante el Presidente, volví a pedir que las retenciones dejen de existir por ley y para siempre. Nuestra independencia se manifiesta a través de hechos: tender puentes es trabajar en la defensa de los intereses del campo. En lo personal, tengo una excelente relación con el presidente Milei.”
Un entrevistador planteó que, considerando esta buena relación con el gobierno actual, se cuestionó qué beneficios concretos se habían logrado para la SRA. A lo que Pino respondió: “No hablaría de beneficios para la SRA, sino de avances para los productores. El más concreto es la reducción de retenciones. Según nuestros informes de gestión, esa baja permitió que dejara de sacarse al campo alrededor de US$ 5.800 millones. También logramos que la agenda de competitividad del agro tenga un lugar central en la discusión pública. Pero falta mucho: reiteramos nuestro pedido de retenciones cero, menos impuestos, acceso a crédito, infraestructura, seguridad y mejores condiciones para producir y exportar”.
La conversación continuó con el tema de las restricciones fiscales del gobierno, y el entrevistador preguntó sobre la posibilidad de que las retenciones continuaran si por diversas circunstancias el gobierno necesita mantenerlas. Pino afirmó que “nuestro planteo no ha cambiado: retenciones cero. Comprendemos las restricciones fiscales, pero comprenderlas no significa que debamos renunciar al reclamo, también respecto a la voracidad fiscal de las provincias y municipios. Y planteamos una cuestión de equidad: si Argentina necesita inversiones, el agro también precisa reglas que recompensen a quienes invierten, producen y exportan. El productor tiene capital inmovilizado todos los años y asume riesgos climáticos, productivos y de precios. Por ello, pedimos una agenda de competitividad que abarque a todo el sector”.
El diálogo se centró entonces en cómo podría el Gobierno eliminar las retenciones, y Pino respondió que “debería demostrar que eliminarlas no es un costo, sino una inversión en crecimiento. Cuando liberamos capacidad al productor, aumentan la inversión, la producción, las exportaciones y la actividad económica. La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que, con retenciones cero, hacia 2036 las exportaciones del campo podrían aumentar de US$ 44.000 millones a US$ 50.000 millones. El camino es generar las condiciones fiscales para lograrlo y dar estabilidad a través de la ley”.
Frente a la cuestión de qué incentivo real tendría el Ejecutivo para eliminar las retenciones si el campo sigue respondiendo a la presión tributaria, Pino declaró: “Precisamente porque el campo responde es que hay que eliminar el freno. Desde 2002, las retenciones han quitado al sector, según nuestras estimaciones, alrededor de US$ 200.000 millones. Imagínese cuánto más podría haber producido e invertido Argentina con una parte de esos recursos en manos de quienes producen. No deseamos que al campo le vaya bien a pesar del sistema; aspiramos a que el sistema permita desplegar todo su potencial. A su vez, entendemos que hay un impulso importante de sectores como Minería, Petróleo y Gas que también están aportando dólares, por lo que ese crecimiento debería suponer un equilibrio en la presión que históricamente ha recaído solo sobre el campo”.
Pino se enfrentó a la pregunta sobre su competencia electoral con Marcos Pereda, quien lo acusó de actuar como “vocero del Gobierno”. Al respecto, Pino se defendió diciendo: “Una opinión sobre el rumbo del país no convierte a la Sociedad Rural en vocera de ningún gobierno. Yo aprecio el rumbo general y también muchas de las medidas que considero apropiadas y, al mismo tiempo, tenemos el derecho de plantear lo que falta. Tenemos que comprender de dónde venimos para mirar las cosas en perspectiva. Lo hice públicamente y en presencia del presidente. La SRA tiene 160 años, ha atravesado gobiernos de todos los signos y seguirá defendiendo al productor, gobierne quien gobierne. Nuestra responsabilidad es dialogar con el poder, no aislarnos de él”.
A la pregunta sobre si temía que su sintonía política con Milei debilitara su capacidad de negociación con otro presidente en caso de que Milei no sea reelecto, Pino contestó que “hay temas clave que este Gobierno ha estado resolviendo, como la estabilidad macroeconómica, la reducción de la inflación y el control del gasto público, los cuales han sido respaldados por una amplia mayoría de la sociedad. En esta gestión, hemos recorrido el país, conversado con casi todos los gobernadores y forjado vínculos con dirigentes de distintos espacios. La fortaleza institucional de la Rural radica en poder sentarse con cualquier autoridad gubernamental, ya sea a nivel nacional, provincial o municipal, y defender siempre la misma agenda que es la de los productores”.
Pino opinó sobre el tipo de cambio y el dólar que finalmente le queda al productor y consideró que “la competitividad no depende de una única variable. El tipo de cambio es relevante, pero también lo son las retenciones, los costos de insumos, la presión tributaria a nivel nacional, provincial y municipal, el costo financiero, la logística y la infraestructura. Por eso, preferimos hablar de competitividad integral. El objetivo es que producir y exportar desde Argentina vuelva a ser competitivo sin depender de saltos cambiarios, teniendo en cuenta que cada productor en cada rincón del país tiene su propio marco de referencia”.
Consultado sobre la situación social, en particular el consumo y los proveedores industriales relacionados con su sector, Pino reflexionó: “Debemos entender de dónde venimos para mirar el tema en perspectiva. Creo que estamos yendo en la dirección correcta. La sociedad en su conjunto ha estado realizando un gran esfuerzo. Observamos señales de estabilización y recuperación, aunque no es homogéneo. En el agro sucede algo similar: no hay un solo campo. Hay producciones con muy buenos resultados y economías regionales o productores que siguen enfrentando grandes dificultades. Necesitamos un crecimiento sostenido para que la mejora impacte en el consumo, el empleo y toda la cadena de proveedores”.
En respuesta a la inquietud sobre si Argentina podrá mantener un rumbo estable sin sobresaltos, Pino expresó su confianza: “Pienso que el país está transcurriendo el camino correcto, pero el desafío es convertir ese rumbo en políticas de Estado. Argentina necesita previsibilidad: equilibrio fiscal, respeto por la propiedad, reglas estables, apertura de mercados y condiciones para invertir. Si logramos sostener esas bases más allá de una elección, estaremos en condiciones de abandonar la lógica de comenzar de nuevo cada pocos años, acumulando frustraciones de generación en generación”.
Al preguntársele si existe riesgo de un regreso del peronismo, Pino respondió: “No me corresponde especular acerca de etiquetas partidarias. Vivimos en democracia y los ciudadanos son libres de ejercer su voluntad mediante el voto. La SRA está preparada para representar a los productores con cualquier gobierno. Lo que sí podemos afirmar es qué políticas no deseamos que regresen: retenciones, más impuestos, restricciones para exportar, intervenciones discrecionales, inestabilidad macroeconómica, volatilidad cambiaria y reglas que se alteran de forma constante”.
Sobre la candidatura de un aspirante de centro-derecha, Pino dijo: “No evalúo candidatos desde la presidencia de la Sociedad Rural. Argentina necesita competencia democrática y propuestas claras. Nosotros dialogaremos con todos y preguntaremos cuál es su visión a largo plazo para el campo, qué piensan hacer en relación a las retenciones, la política cambiaria, los impuestos, la infraestructura, el crédito, la seguridad y la inserción internacional del agro en el mundo, ya que podemos atender tanto el mercado de exportación como el local”.
Respecto a las proyecciones sobre el aporte de divisas del sector, Pino indicó: “Las estimaciones se actualizan con la producción, precios y ritmo de comercialización. Como referencia, la Bolsa de Comercio de Rosario proyectó que para 2026 habrá alrededor de US$ 34.530 millones de ingreso de divisas del campo al mercado de cambios. Esto resalta la importancia del campo en la estabilidad y el crecimiento de Argentina”.
Al ser preguntado sobre su opinión acerca de los beneficios que obtienen sectores como minería y energía, que no aplican a los productores locales, Pino concluyó: “Celebramos que Argentina desarrolle fuertemente las actividades de minería y energía. Esto traerá más divisas al país y permitirá dejar de pensar en el campo como el único aportante que, además, es penalizado con retenciones. Lo que pedimos es liberar al productor que invierte anualmente y tiene su capital comprometido en tierra, genética, maquinaria, tecnología e insumos. No buscamos quitar beneficios a nadie; queremos igualdad de condiciones para invertir y crecer”.
Cuando se le planteó el reclamo del sector respecto a las tasas viales municipales, Pino explicó que “primero, cualquier tasa debe tener una contraprestación. Si se cobra una tasa vial, esos fondos deben revertirse en los caminos. En segundo lugar, necesitamos transparencia: el productor tiene derecho a saber cuánto se recauda y en qué se invierte. Y en tercer lugar, se debe fomentar la participación local. Existen experiencias donde los productores y las entidades participan en la administración o el control de los recursos viales. Desde la SRA nos oponemos a aumentos injustificados de tasas e impuestos municipales y provinciales”.
Acerca de si en su sector se han cerrado establecimientos en los últimos años, Pino respondió: “El universo del campo es muy diverso, y no daría una cifra sin una serie estadística validada. Sabemos que han existido procesos de concentración y salida de productores durante décadas, especialmente cuando la rentabilidad se comprimió por impuestos, restricciones y falta de escala. Observamos, por ejemplo, que la actividad agropecuaria que había sufrido una destrucción de valor debido al intervencionismo del gobierno anterior, hoy muestra signos de reactivación, lo que ha motivado a más personas a volver a la esencia de la producción. Ese es el camino: quitar intervención estatal, eliminar retenciones y liberar a nuestros productores para que enfrenten los imprevistos de la naturaleza y el riesgo inherente a la actividad. Nuestra agenda apunta a que producir vuelva a ser atractivo para productores grandes, medianos y pequeños.”
Al ser consultado si ha notado un aumento en la venta de campos a extranjeros, Pino mencionó: “No tengo elementos para afirmar que hoy exista una ola de ventas a extranjeros. Nuestra posición no se basa en la nacionalidad del comprador, sino en establecer reglas claras y justas, así como el respeto por el derecho de propiedad. También hay que considerar cuestiones ambientales, de seguridad nacional y las particularidades de cada región. Debemos evitar simplificaciones en un país tan diverso”.
Al definir la actual situación de las rutas y caminos rurales, Pino expuso: “Es uno de los principales déficits de competitividad del campo. Hay rutas deterioradas y caminos rurales que se vuelven intransitables con lluvias, lo que genera problemas de acceso y falta de obras hídricas. Esto no es solo una incomodidad; impacta en los costos, la seguridad, los tiempos y la capacidad de transportar la producción. Por eso, la infraestructura vial, los caminos rurales, los puertos y el control de inundaciones son parte central de nuestra agenda. Nos alegra ver que esta agenda va siendo considerada por el gobierno nacional”.
En relación al costo que esta situación representa para la rentabilidad del productor, Pino argumentó que “el impacto varía enormemente según la producción y la región, por lo que sería irresponsable dar un porcentaje único. Pero cada kilómetro adicional, cada demora y cada día que un camino permanece intransitable incrementan el costo de producción. Nuestro planteo es medir estos costos por corredor y priorizar las obras que tengan mayor impacto productivo”.
Sobre cuánto se debería invertir de manera inmediata en infraestructura para mejorar y mantener los caminos actuales, Pino comentó: “Lo fundamental es establecer prioridades, garantizar el mantenimiento y asegurar que los fondos recaudados para fines viales realmente se destinen a la infraestructura. La discusión no debe limitarse a cuánto gastar, sino también a cómo se ejecuta y controla”.
Cuando se le preguntó qué se debería hacer, Pino explicó: “Requerimos una visión logística integral: rutas, caminos rurales, ferrocarriles de carga, accesos portuarios, hidrovía y obras hídricas. También es esencial el mantenimiento, no sólo las grandes obras nuevas. La SRA participa en mesas donde se discuten obras troncales de las vías navegables, porque reducir el costo logístico genera mayor competitividad para cada tonelada producida en Argentina”.
Consultado sobre si la SRA ha elevado esta situación al gobierno y cuál ha sido la respuesta, Pino afirmó: “Sí, es un tema que forma parte de nuestra agenda permanente con el Gobierno nacional, los gobernadores y los municipios. Durante estos años hemos recorrido alrededor de un millón de kilómetros y llevado las problemáticas que escuchamos en el territorio a cada nivel de decisión. Existe una interlocución positiva. La infraestructura es una deuda acumulada que no puede resolverse en una sola administración. Se han dado pasos concretos, como en la Hidrovía y las licitaciones de rutas nacionales que ya se han adjudicado. No obstante, quedan muchos desafíos por delante.”
En cuanto a la propuesta concreta de la SRA para que el sector privado asuma el desarrollo de infraestructura sin que eso implique un nuevo costo directo para el productor, Pino precisó: “El punto de partida es no cobrar dos veces. Los productores ya enfrentan una alta carga tributaria. Existe margen para concesiones, participación privada y esquemas público-privados, siempre que cuenten con reglas transparentes, competencia, control y una relación clara entre costo y servicio. Además, donde se imponen tasas específicas, esos fondos deben utilizarse para el destino para el cual fueron cobrados.”
La conversación continuó hacia el mercado de carnes, donde se plantearon dos temas preocupantes: la caída del consumo y, con el aumento de las exportaciones, la carencia de ciertos cortes y el incremento de precios. Pino observó: “Argentina tiene una enorme oportunidad de diversificar y complementar su oferta de proteínas. Carne vacuna, porcina, aviar, ovina y caprina no deben competir entre sí como si una producción excluyera a la otra. Más producción permite satisfacer mejor el mercado interno y exportar más. Desde el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) trabajamos para abrir mercados a nivel mundial y, simultáneamente, consolidar el consumo local.”
Cuando se le consultó sobre cómo la entidad planea posicionar la carne argentina en mercados globales exigentes que imponen restricciones de trazabilidad ambiental y sostenibilidad, Pino respondió: “Con calidad, trazabilidad, evidencia y acceso a los mercados. Argentina tiene atributos productivos muy robustos que debemos demostrar. Las exigencias ambientales no deben convertirse en barreras arancelarias arbitrarias, pero tampoco podemos ignorarlas. Es necesario trabajar de la mano con toda la cadena y en colaboración con el IPCVA para que la carne argentina llegue a los mercados más exigentes, con información verificable y sistemas eficientes.”
Pino se refirió además a su postulación para un nuevo ciclo, la cual ha generado denuncias de violación de estatuto por parte de la lista “Renovación con Unidad”. Aseguró: “Justamente porque respetamos las reglas. En 2023, en Asamblea, se decidió poner fin a las reelecciones indefinidas y establecer un límite de tres mandatos. Es un hecho obvio: desde la modificación del estatuto, las normas rigen a partir de su sanción, no retroactivamente. Estoy habilitado conforme a los órganos internos, la normativa de la IGJ y dictámenes jurídicos independientes. Hasta el momento, no hay ninguna denuncia administrativa o judicial que invalide este proceso. Es una decisión que corresponde a los socios.”
Acerca de las acusaciones de su opositor sobre los supuestos sobrecostos del sistema de registros genealógicos y su fracaso tecnológico, Pino explicó: “Primero es importante ajustar la premisa: no fue simplemente un cambio de registros genealógicos, sino una modernización integral de sistemas que implicó laboratorios, administración, registros y exposiciones. Además, es fundamental mencionar que Marcos Pereda, quien aún es vicepresidente de la entidad, participó activamente de ese proceso, del plan estratégico y de la designación de equipos, así que no puede presentarse ahora como ajeno a esta situación. El proveedor incumplió en tiempo y forma, y estamos tomando medidas administrativas y judiciales para proteger a la institución. Yo mismo pedí disculpas públicamente por las demoras durante la última Exposición. Respecto a los costos, la inversión fue de US$ 2,8 millones, y no los US$ 4,5 millones que sostiene la oposición. No ha habido pérdidas para los socios.”
Históricamente, la SRA ha sido acusada de representar principalmente a los grandes terratenientes de la zona núcleo bonaerense. Frente a esta crítica, Pino afirmó: “Los hechos contradicen esa imagen. Esta conducción ha recorrido más de un millón de kilómetros para escuchar al productor en el territorio. Hemos llevado reuniones ampliadas de la Comisión Directiva a diferentes puntos del país y hemos construido relaciones con casi todos los gobernadores. Queremos profundizar este camino: más presencia federal, mejores servicios para nuestros socios, más tecnología y una SRA que represente la diversidad productiva argentina. No hay un solo campo, y la Rural no puede ser exclusivamente una entidad de un solo territorio. Actuamos con transparencia. La SRA tiene mecanismos de resolución democráticos en sus diferentes estamentos de gobernanza.”
Finalmente, Pino compartió los logros obtenidos durante su gestión: “Hay muchos resultados concretos. Mantenemos el reclamo por retenciones cero y logramos empezar un proceso de reducción que, según nuestras estimaciones, ha devuelto al campo cerca de US$ 5.800 millones. Hemos recorrido un millón de kilómetros escuchando a los productores y gestionando soluciones. Saneamos una institución que había solicitado créditos para pagar sueldos, y ahora tiene el mejor balance de su historia con reservas para imprevistos. Modernizamos el sistema electoral con voto electrónico, eliminamos las reelecciones indefinidas, federalizamos las reuniones de Comisión Directiva y fortalecimos la presencia de la SRA en las discusiones sobre los grandes temas del sector. También se concretó la fusión del colegio de Realicó con un colegio preuniversitario de la Universidad de La Pampa y lanzamos cursos para productores con la Universidad Austral que otorgan títulos universitarios. Hemos crecido hasta 4.000 socios.”
Al preguntársele cuáles serían sus objetivos si es reelegido, Pino manifestó: “Profundizar lo que ya comenzamos. Pedimos retenciones cero por ley; enfrentar nuevos impuestos y tasas injustas; mejorar la competitividad con crédito, tecnología e inserción internacional; centrar la atención en infraestructura y seguridad; completar la modernización de sistemas; resolver de manera definitiva la situación del Predio de Palermo y seguir acercando la institución a los socios en todo el país.”
Por último, al ser preguntado por qué al socio de la Rural le conviene votarlo, Pino concluyó: “Porque siempre he estado donde hay un productor. Escuchando sus problemas y gestionando soluciones. Proponemos menos discursos y más presencia federal, en cada remate, en cada exposición. Podemos demostrar gestión, no solo promesas. Recibimos una institución con dificultades financieras y hoy está saneada. La hicimos más federal, modernizamos su funcionamiento, cambiamos el sistema electoral y pusimos límites a las reelecciones. Hemos defendido al productor ante gobiernos de diferentes signos políticos y hemos logrado avances concretos en retenciones. Junto a Carlos Odriozola y nuestro equipo, buscamos transformar esta experiencia en una nueva etapa de resultados. Hemos alcanzado mucho, pero tenemos por delante una gran cantidad de trabajo.”
