Aunque el ranking correspondiente a la campaña 2025/26 presentado por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) no refleja cambios significativos en la composición respecto al periodo anterior, donde las mismas empresas siguen dominando el mercado, se han observado modificaciones en la gestión de las firmas, así como la adquisición y venta de marcas reconocidas. Además, algunas compañías han desaparecido del sector.
La canadiense Saputo se mantiene en el primer lugar, operando marcas como Molfino, La Paulina y Ricrem, con un procesamiento diario de 3,86 millones de litros de leche, lo que representa el 11,9% de la industrialización, apenas 0,3 puntos por encima del año anterior.
Este grupo norteamericano ingresó al mercado argentino en 2003 al adquirir Molfino, pero a principios de este año decidió vender el 80% de sus operaciones en el país por 500 millones de dólares, siendo adquiridas por el grupo peruano Gloria, que previamente controlaba Corlasa, ocupando el octavo lugar en el ranking.
La sorpresa que generó la venta refleja un proceso de reestructuración del grupo, ya que en las últimas horas se dio a conocer la venta de sus negocios en el Reino Unido por 1.340 millones de dólares.
En segundo lugar se encuentra Mastellone Hnos – La Serenísima, con un procesamiento diario de 3,5 millones de litros y una participación del 10,8% en el total. Recientemente, Danone y Arcor, mediante su joint venture Bagley, completaron la compra del 100% de la firma que todavía pertenecía a la familia Mastellone y al fondo de inversiones Dallpoint, una transacción finalizada en los últimos días.
Esto significa que los negocios de La Serenísima estarán nuevamente bajo una única dirección, ya que antes de la unificación, Mastellone gestionaba la producción de leches y quesos duros y semiduros, mientras que Danone se ocupaba de los postres y yogures.
El tercer puesto lo ocupa la francesa Savencia, que procesa 1,8 millones de litros diarios y tiene una participación del 5,5%. Actualmente, el grupo administra las marcas de Milkaut, Ilolay, Santa Rosa, Bavaria y Adler, entre otras.
El top cinco se completa con Punta del Agua, una empresa cordobesa dedicada a la producción de quesos, manteca, dulce de leche, crema de leche y leche en polvo, con una participación del 4,1% (1,35 millones de litros), y Adecoagro, que opera las marcas Las Tres Niñas y Apóstoles, entre otras, acaparando el 3,5% (1,13 millones de litros) del mercado. En conjunto, estas cinco empresas procesan el 35,7% del total de leche en el país.
Un punto a destacar es la drástica caída de las cooperativas, que hace tres décadas eran responsables del 33% del procesamiento de leche y que ahora apenas representan el 3%. La quiebra de SanCor, que en 1994 recibía 4,6 millones de litros diarios, así como la privatización de otras cooperativas, marcaron el inicio de este declive. En el ranking de las 40 principales firmas, solo se mencionan tres cooperativas, siendo Manfrey la que ocupa el puesto más alto, en el décimo lugar.
Como se mencionó, la caída de SanCor fue un hecho clave que transformó el mapa de la industria láctea argentina. La quiebra, declarada en abril a pedido de la propia empresa, llevó a la decisión judicial de poner sus activos a la venta mediante licitaciones.
El precio base fijado fue de 52,1 millones de dólares, desglosados en 27,2 millones correspondientes a sus seis plantas y 24,7 millones a sus marcas. Sin embargo, actualmente los pliegos de licitación están suspendidos por una decisión de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de la Quinta Circunscripción Judicial de Santa Fe, en respuesta a un pedido de Fidulac SA, una de las empresas interesadas en adquirir sus activos y que además es acreedora.
SanCor enfrentaba deudas que sumaban 120 millones de dólares, salarios impagos y una deuda postconcursal en continuo aumento.
La situación de Lácteos Verónica también ha dejado huella. Esta firma, con tres plantas en Santa Fe, no se encuentra en quiebra ni en concurso de acreedores, sino que permanece paralizada desde enero, debido a decisiones internas, debiendo salarios a sus 700 empleados desde febrero.
Recientemente, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra) anunció la reactivación “parcial y transitoria” de la fábrica de Suardi, gracias a un contrato a fasón con la empresa Copalac SAS para la producción de leche en polvo.
Sin embargo, hasta el momento, no hay información sobre el reinicio de las actividades, ni sobre quiénes serán los trabajadores que regresen a sus puestos.
En contraste, La Suipachense ha reanudado sus operaciones tras un periodo de quiebra y casi un año de inactividad. Las instalaciones fueron alquiladas por dos años a la Compañía Láctea Suipacha SA, y luego de 50 días de preparación, la producción de leche larga vida, en sachet, en polvo y yogures comenzó a finales de julio.
