Boca luchó hasta el final y avanzó con justicia a las semifinales de la Copa Sudamericana 2026

Boca Juniors tiene motivos para celebrar a voz en cuello, junto a los casi 2.000 hinchas que lo apoyaron en el Morumbí. El equipo dirigido por el Vasco Arruabarrena logró su clasificación a las semifinales de la Copa Sudamericana tras empatar 1-1 con el San Pablo en Brasil, en un estadio que les trae recuerdos de sus dos coronas en la Copa Libertadores. Ahora, Boca afrontará un nuevo desafío en Río de Janeiro, donde se medirá con el Vasco da Gama, un adversario formidable. Sin embargo, el enfoque actual está en la alegría por este importante paso en el torneo, así como por su continuidad en todas las competiciones que disputa.

«El pasado es glorioso, el futuro es vencedor», reza una pancarta de la hinchada paulista, y esta afirmación podría aplicarse perfectamente a Boca, que añora aquellos días de gloria continental. Con Leandro Paredes como símbolo y un director técnico con la esencia de Boca, el equipo se ha posicionado entre los cuatro mejores del segundo torneo más importante de América. «El futuro no está escrito», refleja la famosa frase de una película que ha regresado a las salas de cine, y Boca ha empezado a delinear su propio destino en San Pablo, esquivando la sombra de cuatro años sin un título nacional y 18 sin consagraciones internacionales.

El camino hacia la clasificación no fue sencillo. Boca tuvo que soportar momentos difíciles, ya que en competencias como esta el sufrimiento es parte del juego; no existen llaves fáciles. En la primera mitad, cuando Boca dominaba el juego, apareció una de sus figuras de la noche: el arquero Álvaro Montero. El colombiano, que recientemente sufrió una pérdida familiar y tuvo que viajar a su país, regresó para rendir a un gran nivel. A los 38 minutos, Lautaro Blanco fue desbordado y un centro llegó al área, donde Gustavo Santana cabeceó, pero Montero realizó una atajada espectacular, ayudado por el travesaño, manteniendo su arco en cero.

El mantenimiento del empate antes del descanso resultó vital para el equipo de Arruabarrena; el gol de Merentiel en la ida seguía adquiriendo valor con el paso del tiempo. Sin embargo, en el comienzo del segundo tiempo, Boca enfrentó dificultades. El San Pablo, que está pasando por un mal momento en el Brasileirao, debió buscar el triunfo, lo que lo llevó a presionar a Boca. A pesar de contar con una actuación discreta, el equipo de Dorival Júnior, privado de Jonathan Calleri por suspensión y con Luciano lesionado, fue sometido a un intenso desgaste. En este escenario, Leandro Paredes tomó las riendas, priorizando el sacrificio y la contención.

Con Ascacibar y Milton Delgado, que volvió a mostrarse después de un desgarro, realizando un trabajo táctico eficaz, y Di Lollo junto a Jagger Herrera controlando los peligrosos centros del San Pablo, fue Paredes quien se erigió como un baluarte en el medio campo.

Leandro Lozano, durante un partido lleno de emociones en homenaje a su compañero fallecido en el Morumbí, se filtró por la desatención de Domingos Duarte y definió con un zurdazo preciso para marcar. El silencio del estadio fue un contraste con el grito de festejo del lateral uruguayo. Sin embargo, aún restaban 30 minutos en el encuentro.

Boca recibió una mano del VAR cuando un remate de Ryan parecía confirmar el empate. A pesar de que el asistente levantó su bandera por offside de Djhordney, el VAR tardó en confirmar la posición, lo que generó un alivio en los argentinos. Con el tanto anulado y tras una pausa para refrescarse, Boca pudo disfrutar de su ventaja de dos goles, aunque la tensión se mantuvo cuando Ascacibar estuvo cerca de ampliar la diferencia.

En los minutos finales, con Arruabarrena agotando los cambios, Boca mostró signos de agotamiento y perdió concentración. El descuento de cabeza de Domingos Duarte, tras un tiro de esquina que derivó de una falta innecesaria, añadió incertidumbre al epílogo del partido. Pese a los centros que se concentraron en el área de Boca, entre Montero, Di Lollo y Herrera neutralizaron la amenaza. Aun cuando el público presionaba fuertemente al San Pablo, la defensa se mantuvo firme. Finalmente, a pesar de las tensiones y disputas en el campo, Boca se aseguró su clasificación y regresa de Brasil con el corazón rebosante de alegría, listo para enfrentar las semifinales de la Copa Sudamericana.

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