De acuerdo con un reciente estudio nacional realizado por la consultora Analogías, se observa que el oficialismo mantiene una base de apoyo que oscila alrededor de los 34 puntos. Este bloque está compuesto por un 21,5% de respaldo duro y un 12,8% de apoyo moderado.
En contraste, las opiniones opositoras alcanzan un total de 50 puntos, evidenciando una sociedad dividida en tercios desiguales.
Uno de los aspectos más destacados del informe revela un cambio en las prioridades económicas de la población. Al ser consultados sobre qué programa económico consideran prioritario, el 65,6% de los encuestados optó por “salarios y empleo”, relegando a “estabilidad de precios”, que solo es escogida por un 27,1%.
Esta relación de 2,4 a 1 en favor de la recuperación de ingresos impacta incluso a los votantes moderados de La Libertad Avanza.
El cambio en las demandas ciudadanas responde a un notable deterioro de la economía cotidiana. Un 60,9% de los encuestados señala que su situación ha empeorado en comparación con hace un año, un hecho que se suma al temor por la pérdida de empleo, ya que más de la mitad de los consultados anticipa un aumento en el desempleo en los próximos meses.
Una paradoja interesante que destaca el estudio se centra en la diferencia de expectativas entre la macro y microeconomía. Mientras un 42,5% confía en que la situación económica general del país mejorará en los próximos años, ese optimismo se quiebra al considerar la situación personal: solo el 25,9% cree que su situación financiera familiar mejorará el próximo año.
En el ámbito electoral, el panorama muestra una casi absoluta paridad entre las dos principales fuerzas políticas. Al ser preguntados sobre el espacio político al que planean apoyar, el “Peronismo Unido” tiene un 31,0% de intención de voto, mientras que la propuesta de Javier Milei se sitúa muy cerca, con un 30,7%. Muy por debajo, emergen opciones alternativas o partidos provinciales.
No obstante, la clave para romper esta polarización radica en el alto grado de incertidumbre. Un 24,7% del electorado se considera indeciso, lo que representa prácticamente un cuarto del padrón y posee el poder suficiente para alterar de manera definitiva el mapa electoral en el futuro.
Dentro de este segmento indeciso, se identifica un “grupo en disputa” que abarca un 16,7% del total. Este grupo está compuesto principalmente por ciudadanos que apoyaron a Milei en las elecciones pasadas, pero que ahora evalúan de forma negativa la gestión económica del Gobierno (casi el 70% expresa rechazo), y aún no logran encontrar representación ni se mueven hacia la oposición tradicional.
Así, la Casa Rosada enfrenta una situación bifronte. Aunque presenta una resiliencia política al mantener su tercio fundacional intacto, el cambio en las prioridades sociales sugiere que las anclas fiscales y monetarias ya no son suficientes para captar a las mayorías. La porción del electorado que definirá los futuros comicios hoy se enfoca menos en los precios y más en los salarios.
