Palluchini se vio involucrado en este caso tras aparecer en un extenso listado de firmas que supuestamente habían entregado sobornos, un dato aportado por Ernesto Clarens, el financista cercano a los Kirchner que mantenía lazos con empresarios del sector. En su declaración, el empresario sanjuanino contradijo esta acusación, aunque se refirió al papel que desempeñaba Clarens en el proceso.
‘Clarens era quien nos podía destrabar’, recordó Palluchini, quien relató las dificultades que enfrentaba su empresa Mapal. ‘Llegamos a tener hasta 200 días sin cobrar’, explicó, aludiendo a los retrasos en los pagos de certificados de obra por parte del Estado.
La fiscal del juicio, Fabiana León, le pidió al testigo que compartiera su experiencia en obras realizadas para la Dirección Nacional de Vialidad. En respuesta, Palluchini comenzó a narrar los problemas que tenía para cobrar por sus trabajos.
‘La forma de cobrarlo era que te pongas con lo que te tenías que poner’, manifestó, sitúando su testimonio en un escenario de ‘empresarios ahorcados’, haciendo alusión a la crítica situación que casi llevó a su empresa a la quiebra debido a obras públicas realizadas en San Juan sin el correspondiente pago.
Palluchini describió que durante el periodo en cuestión desempeñó el cargo de presidente de Mapal. Esta firma se dedicaba a obras civiles, incluyendo la construcción de caminos y barrios de viviendas, entre otros proyectos.
Según lo manifestado por el empresario, su compañía nunca fue parte de ‘ningún club o camarita’. Indicó que conocía la existencia de tal grupo a través de comentarios de su gestor en la Ciudad de Buenos Aires y conversaciones telefónicas entre su hermano y Clarens. ‘Siempre surgía el tema de entrar a la camarita’, recordó Palluchini.
Al ser cuestionado por el abogado defensor de Clarens, el empresario afirmó que su hermano se comunicaba con el financista para ‘reclamarle por atrasos de cobros’.
La ‘camarita’ hace referencia a la supuesta cartelización de la obra pública entre empresas vinculadas a la Cámara de la Construcción entre 2003 y 2015. Palluchini indicó que su firma se desvinculó de esta organización en 2006, mencionando: ‘Sabíamos que eran obras con retorno’, al explicar los motivos de esta decisión.
El empresario sanjuanino criticó a ciertos testimonios de ‘arrepentidos’ en la causa. Clarens, quien declaró como arrepentido al inicio del proceso de los Cuadernos, había incluido a Mapal en su lista de empresas. Esto llevó a que Palluchini fuera inicialmente imputado, luego declarara por escrito y finalmente recibiera un sobreseimiento. Ahora, en la fase del juicio oral, participa en el proceso como testigo.
