Los 174 pasajeros, involucrados en el incidente, vivieron momentos de pánico, con gritos y movimientos bruscos similares a los de una montaña rusa. ¿Qué sucede en una aeronave cuando pierde su trayectoria y de qué manera los pilotos logran recuperar el control?
Gustavo Giménez, un experimentado comandante de vuelo, explicó cómo se capacitan los pilotos para afrontar estas situaciones y realizó una demostración que ilustró el comportamiento de un avión en condiciones anormales. Durante esta práctica, apagó el piloto automático, lo que provocó que el avión empezara a descender y a ganar velocidad. En este proceso, logró alcanzar los 35.000 pies de altitud, momento en el cual empezaron a sonar múltiples alarmas en la cabina.
La desconexión del piloto automático genera una alerta para la tripulación. Si el avión continúa acelerando, también se activa la alarma de sobrevelocidad, advirtiendo que es necesario intervenir para restablecer las condiciones de vuelo.
Los pilotos llevan a cabo este tipo de entrenamientos en simuladores, donde ensayan maniobras específicas para recuperar el control del avión ante situaciones inusuales y restablecer su estabilidad. Esto les permite saber cómo reaccionar de manera inmediata cuando la aeronave no responde como se espera.
La experiencia de quienes se encuentran en la cabina de pasajeros es notablemente diferente. Un descenso rápido puede hacer que los cuerpos se desprendan momentáneamente de los asientos, generando una sensación comparable a la de una montaña rusa, comentó Giménez.
En el vuelo mencionado, algunos pasajeros relataron que escucharon gritos provenientes de la parte delantera y sintieron un brusco descenso. El avión desvió su rumbo hacia Tabuk, donde realizó un aterrizaje de emergencia.
Entre los pasajeros había también pilotos que, según los relatos posteriores, contribuyeron en la recuperación del control del avión. El vuelo había partido de Dubái con destino al aeropuerto Ben Gurion y, aproximadamente dos horas y media después, el piloto y el copiloto se vieron envueltos en un violento conflicto que culminó en un errático descenso de la aeronave.
En ese momento, el avión emitió el código de emergencia 7700, y en algunos registros también se activó el 7500, que indica una posible interferencia ilícita, lo que generó alertas de seguridad en Israel y la activación de aviones de combate.
Los pasajeros, incluidos 27 niños, desembarcaron ilesos tras el aterrizaje. Al salir del avión, celebraron el haber sobrevivido a una de las experiencias más aterradoras del vuelo, como se evidencia en un video que capturó los aplausos y cánticos al llegar a tierra.
