A su entender, es necesario dejar atrás la idea de que la salud equivale solamente a no tener enfermedades y entenderla como un estado de bienestar activo, que también depende de decisiones cotidianas. “Salgamos de la edad, no pensemos en edades 90, 80 años o 50 pensemos en un ser humano que disfruta la vida todos los días. Tiene que estar bien físicamente, tiene que estar bien cognitivamente y eso le permite bienestar, felicidad, disfrutar”. En la misma línea, sostuvo: “Salud no es solo la ausencia de enfermedad, es mucho más que eso”.
La importancia de los buenos hábitos
Consultado por la influencia de la herencia, Estol señaló que la evidencia científica reciente modificó las estimaciones sobre el peso de la genética. “Se pensaba que la genética era el 20-25%, un trabajo nuevo de los últimos dos años muestra que cuando vos sacás accidentes, infecciones, cosas que no tienen que ver realmente con lo que viene con la información de una persona, la genética tiene más que ver con qué pasa con tu vida, 50% aproximadamente”, explicó.
Para el especialista, ese porcentaje no debería ser motivo de desánimo, sino una oportunidad para que cada persona tome un papel activo. La parte restante está vinculada con los hábitos, que pueden influir en la expresión genética con el paso del tiempo.
Estrategias para una longevidad saludable
La propuesta de Estol para envejecer saludablemente se apoya en varios pilares: una alimentación rica en fibra, la actividad física regular, los vínculos sociales y un control cuidadoso del estrés. “Coman fibra, no coman ultraprocesados, ya hicieron dos grandes cosas. Experimentos muestran que una persona que come ultraprocesado una semana altera el balance de la microbiota intestinal y eso te altera la función cerebral”, recomendó.
También alertó sobre los efectos del estrés crónico, que puede acelerar el deterioro físico y cognitivo. Para reducirlo y limitar la exposición a estímulos externos invasivos, propuso recurrir a prácticas como la meditación y la atención plena. “La meditación definitivamente hace una diferencia”, subrayó.
Además, destacó el papel de las relaciones personales: “Lo de los vínculos ha sido estudiado extensamente pero es fundamental. Fue el mayor en un estudio, un estudio muy importante, el mayor predictor de expectativa de vida y de felicidad fueron los vínculos”. Como ejemplo, planteó la importancia de aceptar invitaciones incluso cuando no haya ganas o tiempo: “Yo tengo que ser proactivo. Me invitaron, no tengo ganas de ir, no tengo tiempo, estoy ocupado, voy igual. Siempre voy a sacar algo bueno de ese encuentro, de esa reunión a la que voy”.
