Ángel Correa fue uno de los jugadores que expresó su descontento tras el partido. El delantero cuestionó la constante revisión de jugadas que favorecen a River y dejó una frase que resume la sensación actual: “Contra nosotros hay que ir siempre al VAR”. Asimismo, comentó que el equipo parece obligado a “hacer siempre un gol más” para asegurar los resultados.
Sus declaraciones surgieron tras otro controvertido episodio. Durante el duelo contra Racing, el árbitro invalidó un gol de Correa por una supuesta posición adelantada de Gonzalo Montiel, quien, según se alegó, habría interferido con la vista del arquero Facundo Cambeses. Este incidente volvió a situar al videoarbitraje en el centro de la controversia.
Este no fue un caso aislado; de hecho, fue el tercer encuentro consecutivo en el que River sufrió la anulación de un gol tras la intervención del VAR, lo que intensificó el malestar entre los jugadores y el cuerpo técnico.
En la misma línea se expresó el director técnico, Leonardo Ponzio, quien reconoció su inquietud por lo que podría ocurrir en el próximo enfrentamiento. “La preocupación está; si pasan inadvertidos, mejor,” dijo al referirse a los árbitros y añadió una afirmación que refleja el sentir del club: “No quiero que me regalen nada, pero tampoco que me quiten lo que tengo”.
Ponzio también destacó las implicaciones de las decisiones arbitrales: “Yo veo que cuando interfieren tanto en una opinión, te hacen dudar”.
La coincidencia en los discursos de Correa y Ponzio no pasó desapercibida. Pese a las diferencias, ambos expresaron una misma inquietud: que las decisiones arbitrales no condicionen el desarrollo de los partidos ni los resultados.
A esta preocupación se suman los antecedentes de los últimos dos Superclásicos, donde se produjeron decisiones arbitrales polémicas. En noviembre de 2025, en el estadio de Boca, el equipo local abrió el marcador con un gol de Exequiel Zeballos, que fue precedido por un choque aéreo entre Milton Giménez y Paulo Díaz. Los jugadores de River pidieron infracción del delantero sobre el defensor chileno, no obstante, el árbitro Nicolás Ramírez permitió la continuación de la jugada y el VAR no intervino para revertir la decisión. Finalmente, Boca se impuso 2 a 0.
La polémica se repitió en abril de 2026, en el Monumental. En los últimos minutos del partido, que Boca ganó 1 a 0, Lucas Martínez Quarta cayó en el área tras recibir un empujón de Lautaro Blanco en un intento por disputar una pelota aérea. El reclamo de penal de River no fue atendido por el árbitro Darío Herrera, quien tampoco fue convocado por el VAR para revisar la situación.
Más tarde, esta acción generó repercusiones cuando Claudio Úbeda, técnico de Boca en ese Superclásico, aceptó públicamente que debió sancionarse el penal. “Fue penal. Sí, sí. Estaba a la vista. Que no lo haya cobrado es otra cosa,” declaró en una entrevista después de haber defendido inicialmente la decisión del árbitro.
Estos antecedentes ayudan a entender la preocupación expresada por Correa y Ponzio. A medida que se aproxima un nuevo Superclásico, River centra su atención en los arbitrajes, tras haber enfrentado en dos ocasiones a Boca con decisiones controversiales que resultaron desfavorables para el club.
