Un ex embajador argentino en el Reino Unido cuestionó las sanciones por Malvinas: «Hay que salir de la nostalgia»

Carlos Sersale di Cerisano, quien fue embajador argentino en el Reino Unido durante el gobierno de Mauricio Macri, cuestionó las sanciones que el Gobierno aplica a petroleras que operan en las Islas Malvinas. También defendió una propuesta controvertida que había planteado en una columna de opinión: establecer una presencia militar conjunta de Argentina, Estados Unidos y el Reino Unido en el archipiélago.

Con 41 años de trayectoria en cargos multilaterales y bilaterales, el diplomático sostuvo que el debate suele quedar atrapado entre la reivindicación emocional y medidas que no tienen una proyección diplomática en la disputa de soberanía. “Hay que diferenciar lo que es el sentimiento, que es válido, con pensar en términos estratégicos como para que haya toda una negociación sobre las cuestiones de fondo”, dijo.

En una entrevista en la que conversó con Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet, Sersale di Cerisano señaló que la Argentina puede “ir identificando temas que permitan avanzar en cuestiones que hacen a la soberanía, aunque no discutas soberanía como fin último”.

“Las sanciones están bien si se utilizan como una instancia negociadora. Ya existían desde 2013, con las limitaciones que tienen. Pero si abrís mucho el juego, puede empezar a afectar otros sectores y eso es lo que implica tener una estrategia integral. Hay que evitar la utopía retrospectiva”, definió.

A su juicio, el reclamo de soberanía requiere un abordaje amplio, que conecte las islas con el desarrollo de la Patagonia continental, la plataforma marítima y los recursos energéticos argentinos. Para eso, propuso recurrir al poder blando y a la diplomacia profesional.

“Las propuestas nuestras de entre 2018 y 2019 -que ya se habían hecho en los años 90 aunque después fue imposible aplicar- era ver una zona conjunta donde la Secretaría de Energía de ambos países, Reino Unido y Argentina, pudieran ver la aprobación de proyectos en su conjunto. Con lo cual, le das seguridad jurídica a otras inversiones en el sector hidrocarburos que tenés en las región. La Argentina tiene 18 licitaciones offshore en la zona económica exclusiva”, ilustró.

En ese sentido, planteó que la estrategia debe abarcar toda el área afectada por la ocupación británica. “No es sólo Malvinas, un archipiélago olvidado allá en el fin del mundo. Es todo un sistema, que incluye las costas de la Patagonia, las tierras de la Patagonia y la plataforma marítima continental”, sostuvo.

Entre los componentes de ese enfoque, mencionó “política, infraestructura, logística y eliminar normas que afectan a lo que vos como país puedas hacer. Tener mayor conectividad con las islas desde el punto de vista de ofrecer alternativas”, deslizó.

El exembajador también puso en duda que los reclamos formales alcancen para responder a compañías que operan sin autorización argentina. “Los problemas que tenés hoy -que están impulsando todo tipo de sanciones inclusive para empresas de terceros países- no lo solucionás con una nota verbal. Lo solucionás generando opciones propias”, explicó.

Advirtió, además, que una medida que afecte a “cadenas de proveedores” puede tener consecuencias sobre “todo el conjunto”. Por eso, consideró que las sanciones deberían limitarse a actividades específicas realizadas sin consentimiento argentino, para evitar que sus efectos se extiendan a otros sectores.

También llamó a dejar de lado la expectativa de que la solución dependa de decisiones externas. “Hay que salir de la nostalgia o del pensamiento mágico que alguien te lo va a resolver de afuera, sino utilizar el contexto internacional para vos poder realmente”, expresó.

Según el diplomático, plantear la soberanía en términos absolutos impide abrir canales de diálogo. “Si es todo o nada, ni siquiera se sientan a discutir”, afirmó. Como antecedente, mencionó los Acuerdos de Madrid de 1989, que permitieron retomar contactos después de la guerra. “La Declaración Conjunta de Madrid establece que vos podés discutir cualquiera sea los temas aplicando el artículo dos, que es congelar el reclamo de soberanía de ambas partes y podés avanzar en los temas”, explicó.

Sobre la propuesta de instalar una base militar con participación de los tres países en las islas, sostuvo: “Se supone que nosotros tenemos con Estados Unidos, con el Reino Unido y con la Argentina intereses comunes en conservar el Atlántico Sur como zona de paz y cooperación, y acceso a la Antártida”. Según Sersale di Cerisano, esa agenda permitiría retomar fórmulas que se analizaron antes del conflicto bélico.

Durante la conversación, recordó que hubo acuerdos sobre asuntos puntuales pese a que la controversia central siguió sin resolverse. Mencionó la misión humanitaria para identificar a los caídos y la cooperación en el cementerio de Darwin, los vuelos con escala en Córdoba y el subcomité científico de pesca como ejemplos de iniciativas que abrieron vías de diálogo.

El exembajador consideró que esos mecanismos son compatibles con la disposición transitoria de la Constitución Nacional sobre la recuperación de las islas y el respeto por el modo de vida de sus habitantes. “No discutís el tema de soberanía, discutís el tema específico aislando el problema”, planteó.

También aludió al peso político de los representantes vinculados con las islas en el Reino Unido. “Hay un lobby bastante fuerte de las islas y de parlamentarios que impiden todo tipo de discusión sobre soberanía”, aseguró. Aun así, afirmó que la diplomacia puede lograr avances si centra las conversaciones en cuestiones concretas. En su evaluación, Malvinas no ocupa un lugar prioritario en la agenda cotidiana británica. “No es un tema popular allá. Es un tema que importa a ciertos parlamentarios. Es la prioridad número 178″, consideró.

A partir de esa lectura, propuso coordinar el trabajo diplomático con empresas argentinas y sectores económicos que tienen vínculos con actores británicos. “La diplomacia profesional es la que tiene un rol en combinación con los intereses del sector privado argentino”, sostuvo. Además, remarcó que estas iniciativas necesitan respaldo social en el país. “Creo que necesita un gran programa de comunicación y explicar que la solución no es el conflicto”, concluyó.

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