El canal Magdalena y su relevancia
A pesar de que el Gobierno está enfocado en la reactivación del sector de la construcción para estimular la economía, el ámbito privado aún no percibe señales claras de mejora. «Estamos remando en hormigón», sintetizó uno de los referentes del rubro en el encuentro de la Cumbre Federal de Logística.
Esta frase se convirtió en un termómetro del sentir general durante el evento organizado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde gobernadores de diversas corrientes políticas y empresarios coincidieron en que, para que los sectores exportadores impacten positivamente en la economía, es necesario contar con infraestructura, conectividad y obras que permitan reducir costos y acercar la producción a los mercados.
El sector empresarial opina que, independientemente de quién esté en el poder, la obra pública debe recuperar un papel fundamental a partir de 2027.
En medio de una caída del 2,9% en la actividad registrada en julio, el ministro de Economía, Luis Caputo, expresó desde Bangkok su optimismo, anticipando una recuperación en la construcción que contribuya a mejorar los índices económicos. Al mismo tiempo, subrayó que la principal prioridad del Gobierno sigue siendo la disminución de la inflación.
El contraste con la percepción del sector privado se vuelve cada vez más evidente: incluso entre aquellos que valoran el rumbo económico, la sensación general es que los prometidos «brotes verdes» aún no se han materializado de manera palpable.
En este contexto, los gobernadores aprovecharon la cumbre del CFI para presentar una agenda que trasciende las fronteras provinciales. Martín Llaryora, de Córdoba, solicitó una estrategia nacional de infraestructura, señalando que «Argentina no se puede mover en camión». A su vez, Rogelio Frigerio, de Entre Ríos, propuso avanzar en la integración de su provincia a la hidrovía Paraná-Paraguay y continuar con el dragado hasta Concordia.
Elías Suárez, gobernador de Santiago del Estero, centró su atención en la disparidad entre la capacidad productiva del Norte Grande y su aporte al PBI. Por su parte, Axel Kicillof, gobernador bonaerense, abogó por la protección de la industria en un contexto de franca apertura comercial y destacó el canal Magdalena como una obra estratégica para conectar el sistema fluvial con el marítimo, facilitando la reducción de costos logísticos.
Llaryora fue uno de los más insistentes en requerir un programa nacional. Subrayó que Argentina cuenta con abundantes recursos energéticos, minerales y agropecuarios; sin embargo, la infraestructura existente incrementa considerablemente los costos de transporte.
«El octavo país más grande del mundo no se puede mover en camión», subrayó, insistiendo en la necesidad de una estrategia que englobe rutas, ferrocarriles, vías navegables y puertos. Para Llaryora, aunque las provincias pueden ejecutar obras locales, los proyectos a gran escala requieren políticas que perduren más allá de los cambios de gobierno. Pidió un plan de logística argentino que contemple inversiones concretas y sostenibilidad, especialmente para facilitar la exportación de alimentos y reducir costos.
A continuación, Frigerio destacó que Entre Ríos había logrado integrarse a la hidrovía Paraná-Paraguay tras haber estado históricamente excluida. La provincia colaboró con el CFI en estudios de morfología, impacto ambiental y competitividad, para evidenciar la importancia de su inclusión.
El siguiente objetivo es llevar el dragado hasta Concordia e incorporar el río Uruguay como parte del sistema logístico regional. Frigerio también propuso un acuerdo tributario que mejore la competitividad económica, sugiriendo un pacto entre la Nación, provincias y municipios para disminuir impuestos que generan distorsiones, incluyendo retenciones, impuesto al cheque, Ingresos Brutos y tasas municipales.
Desde Santiago del Estero, la discusión giró en torno a la problemática del Norte Grande, que enfrenta dificultades para convertir su producción en una mayor participación económica. Suárez enfatizó que esta región representa cerca del 30% del territorio nacional y alberga a más de 10 millones de personas, pero aporta menos del 13% del PBI. A su juicio, una de las razones radica en la falta de opciones para transportar bienes hacia puertos y centros de consumo relevantes.
La provincia busca además fomentar la industrialización en origen, sumando valor a la producción agrícola y ganadera para generar empleo y dinamizar la economía.
En este contexto, la logística no se limita a cuestiones de transporte: representa un obstáculo para desarrollar la producción. Axel Kicillof mostró el peso de Buenos Aires, que cuenta con 27 puertos, 40.000 kilómetros de rutas y 15.000 kilómetros de vías ferroviarias, aunque actualmente solo 6.000 kilómetros están operativos.
Asimismo, enfatizó la necesidad de reactivar la obra pública a nivel nacional, mencionando proyectos que exceden la capacidad de actuación provincial y requieren una planificación a nivel nacional. «No hay soluciones provinciales para estrategias nacionales», afirmó.
Kicillof también abordó el tema de la protección industrial en un contexto de fuerte apertura comercial, señalando que muchas potencias han vuelto a utilizar aranceles en su política industrial. «O planificás o te planifican», expresó, sugiriendo que Argentina debe definir su estrategia logística ante la reconfiguración de cadenas globales y grandes proyectos de infraestructura promovidos por países como China y Estados Unidos.
En la parte final de su intervención, el gobernador bonaerense planteó uno de los reclamos más concretos: el canal Magdalena, recibiendo el aplauso del auditorio. Kicillof argumentó que la actual disposición de las vías navegables obliga a que el tráfico entre los principales ríos argentinos y el mar transite por jurisdicción extranjera, por lo que exigió una conexión directa entre el sistema fluvial y marítimo argentino.
Este proyecto es visto por Buenos Aires como una obra vital no solo para la logística, sino también para la integración y la soberanía nacional. Las diferencias políticas entre los gobernadores quedaron en un segundo plano ante un desafío compartido: la ineficiencia en la infraestructura.
Este planteo se vuelve aún más pertinente al contrastarse con la visión del sector privado, que en los espacios del Centro de Exposiciones expresaron que aún no observan una recuperación generalizada. Las expectativas están puestas en la mejora de infraestructura, mantenimiento de caminos y obras que puedan estimular la demanda.
La exigencia de los gobernadores apunta a una cuestión que trasciende lo coyuntural: cómo reducir el costo de trasladar mercancías desde las provincias hacia mercados tanto internos como externos. La agricultura, la energía y la minería emergen como sectores con gran potencial para generar divisas, pero advierten que sin infraestructura adecuada y una mayor coordinación nacional para desarrollar rutas, ferrocarriles, vías navegables, puertos y redes eléctricas, ese potencial no logrará impulsar el resto de la economía.
