Estas conclusiones surgen del último informe de Perspectivas Agroclimáticas, que examina las condiciones climáticas esperadas entre el 25 de junio y el 1° de julio.
Según el informe, este periodo comenzará con vientos del norte, lo que generará un leve aumento en las temperaturas, especialmente en el norte del país. “Al inicio de la perspectiva, soplarán vientos del trópico”, señala el documento. En esa zona, se anticipan máximas que superarán los 20°C, con registros que podrían llegar a superar los 30°C. En contraposición, el centro y el sur del área agrícola experimentarán temperaturas típicas del invierno, con máximas que oscilarán entre los 10 y los 15°C.
Las lluvias se presentarán de manera irregular. La mayor parte de la región agrícola recibirá escasas precipitaciones o ninguna, un escenario ideal para continuar con las labores de cosecha y el desplazamiento de maquinaria en los campos. “La mayor parte del área agrícola recibirá aportes escasos a nulos, con focos aislados moderados”, indica el informe. Se destaca que “solo gran parte del Paraguay, el norte y el centro de la Mesopotamia y el este de la región del Chaco tendrán precipitaciones moderadas a abundantes (10 a 25 mm)”.
Este contexto es favorable para una campaña que aún tiene áreas de maíz por recolectar. Tras las demoras que ocasionaron las lluvias en semanas anteriores, muchos productores esperan un período seco para retomar la recolección.
Sin embargo, la estabilidad será efímera. El avance de un frente frío transformará rápidamente las condiciones, trayendo consigo una fuerte irrupción de vientos polares. “Junto con el paso del frente arribará una vigorosa irrupción de vientos polares”, precisa el informe.
El ingreso de aire frío causará heladas localizadas en gran parte del área agrícola y heladas generalizadas en el oeste del país. También se anticipa que “el oeste del NOA, el oeste y el nordeste de Cuyo, así como las serranías de Buenos Aires y el centro del Uruguay observarán temperaturas mínimas bajo 0°C, con riesgo de heladas generales”.
El reporte añade que “las zonas serranas y cordilleranas del NOA y de Cuyo observarán temperaturas mínimas inferiores a -5°C”, mientras que un amplio sector del área agrícola experimentará mínimas cercanas o por debajo de 0°C.
Otro aspecto relevante del pronóstico es la posibilidad de nevadas. Se prevé que estas se presenten en la Cordillera Sur y se extiendan hacia el este de Cuyo y la región pampeana, donde también se anticipan tormentas con lluvias y nieve en áreas cordilleranas.
La situación climática no variará significativamente durante la primera semana de julio. Entre el 2 y el 8 del mes, predominarán nuevamente las lluvias escasas en gran parte del territorio, mientras que el sur de la Mesopotamia y el este de la región pampeana concentrarán los mayores acumulados de entre 10 y 25 milímetros.
Durante esos días continuará la drástica fluctuación en las temperaturas. “Junto con el frente, arribarán, con moderado vigor, los vientos polares”, señala el documento. Este ingreso de aire frío acentuará las heladas generales en el oeste del área agrícola, mientras que el sur experimentará heladas localizadas y focos de heladas generalizadas.
Hacia el final de ese período, los vientos del norte volverán a hacer su aparición. “Los vientos del trópico retornarán hacia el final de la perspectiva”, menciona el informe, lo que permitirá un nuevo incremento de las temperaturas, particularmente en el norte del país.
