La normativa, que figura en un anexo de una comunicación institucional, prohíbe a los miembros de la fuerza publicar en plataformas sociales “planteos, quejas, reclamos, denuncias, cartas abiertas o manifestaciones públicas” relacionadas con la Institución. Según las autoridades, “toda inquietud deberá canalizarse exclusivamente por las vías reglamentarias establecidas”.
De acuerdo con lo expresado por fuentes de la fuerza, el objetivo radica en «orientar a todo el personal del Ejército sobre el uso responsable de las redes sociales en el ámbito personal, estableciendo los principios, límites y responsabilidades que rigen -como militar- su conducta en el entorno digital”.
No se especifica claramente hasta qué punto esta disposición incluye al ministro de Defensa, que mantiene su estatus como militar en actividad, aunque se encuentra en licencia por su cargo político.
La norma también impide a los miembros del Ejército difundir imágenes, videos o información que puedan exponer instalaciones militares, equipos de seguridad, armamento, o cualquier elemento que comprometa la seguridad de los cuarteles y las medidas de contrainteligencia. Además, las restricciones abarcan la “información reservada, clasificada o de circulación restringida, sin importar el nivel de privacidad configurado en la plataforma”.
Oficiales, suboficiales y soldados están prohibidos de realizar publicaciones que muestren “conductas incompatibles con el decoro, la disciplina o el profesionalismo militar, especialmente si el autor puede ser identificado como parte de la fuerza”, según indica el comunicado, firmado por el secretario general del Ejército.
Desde el Ejército se aseguró que esta medida no responde a un caso particular, sino que es una reacción ante el “fenómeno actual del uso de las redes” y recordaron que desde 2009 se vienen implementando criterios similares. «Apuntan al cuidado de la imagen institucional y de la imagen personal de cada uno», señalaron.
Entre las diez conductas prohibidas se encuentra la de “efectuar manifestaciones de carácter político, ideológico o partidario que comprometan la neutralidad institucional de la Fuerza, ya sea en comentarios, posteos, historias o estados”.
Además, la resolución estipula que los militares deberán evitar “compartir o amplificar contenidos de terceros que incurran en las conductas mencionadas anteriormente, cuando dicha acción pueda vincular al personal con esos contenidos”.
Otras prohibiciones incluyen realizar declaraciones o publicaciones en calidad de militares sin autorización; asumir la representación del Ejército o de algún sector de la fuerza; y lucrar o comerciar en redes sociales mostrando su condición militar mediante el uso del uniforme.
Asimismo, a los miembros del Ejército se les prohíbe “compartir con la prensa material obtenido en el ejercicio de su función sin autorización previa”. Esta autorización debe provenir de la “cadena de comando”.
La normativa también establece que, ante la detección de publicaciones que pudieran dañar la imagen institucional o comprometer la seguridad, el personal debe informar a su superior inmediato y no actuar de manera individual sin instrucciones de la cadena de mando.
En la comunicación se destaca que “las redes sociales constituyen un espacio de interacción social de alta relevancia, caracterizado por su amplio alcance y capacidad de difusión”. El Ejército subraya que cualquier publicación puede tener impactos negativos en la institución y recalca que “todo el personal deberá ajustar su comportamiento en redes sociales para no dañar la imagen, integridad y prestigio de la institución mediante su conducta individual en el entorno virtual”.
Las disposiciones afectan tanto al personal militar como al civil. “Cada integrante de la fuerza debe ser responsable de proteger el prestigio y la imagen institucional, así como la seguridad del elemento en el cual desempeñe funciones, evitando comprometer estas con su accionar individual”, se detalla.
Se reitera que el personal del Ejército debe guiar su comportamiento digital según los principios de responsabilidad, seguridad y conciencia del alcance que puede tener su actividad en línea, recordando que “cualquier publicación puede difundirse fuera de contexto, convertirse en viral o ser reproducida por los medios”. Finalmente, se advierte que “lo que se publica en el entorno digital tiene carácter permanente y alcance potencialmente ilimitado”.
