Pix, en el epicentro de un conflicto comercial entre Estados Unidos y Brasil

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la implementación de un arancel del 25% sobre la mayoría de las importaciones provenientes de Brasil a partir del 22 de julio. Esta decisión intensifica la controversia comercial entre ambas naciones, tras una investigación de un año de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que concluyó que Brasil había incurrido en prácticas «irrazonables y discriminatorias» hacia agricultores, trabajadores, innovadores y exportadores estadounidenses.

Pix, el sistema de pagos digitales más usado en Brasil y por muchos turistas argentinos, emerge como un elemento clave en este conflicto. La USTR ha manifestado que el funcionamiento de Pix perjudica a proveedores de servicios de pago estadounidenses.

El trasfondo de esta disputa va más allá de la imposición de un nuevo arancel. Estados Unidos se posiciona como el segundo socio comercial más grande de Brasil, y el país sudamericano registra un déficit comercial significativo con la nación del norte: en 2025, Brasil importó más de 45.000 millones de dólares en productos estadounidenses, un incremento del 11% en comparación con el año anterior, mientras que sus exportaciones cayeron cerca del 7%, destacando el petróleo como el principal rubro, que representó el 12,5% de las ventas.

La medida excluye ciertos productos como café y carne vacuna, pero incluye a los derivados del etanol. Aseguró un alto funcionario de la administración estadounidense antes del anuncio oficial. A pesar de ello, el etanol quedará sujeto a los nuevos aranceles.

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, explicó en un comunicado que la medida busca «corregir estas prácticas comerciales desleales y asegurar que los trabajadores y las empresas estadounidenses tengan igualdad de condiciones para competir». Subrayó que las negociaciones con Brasil en el último año no habían resuelto las cuestiones planteadas, aunque destacó la disposición de Washington para continuar dialogando.

Esta iniciativa se basa en un informe de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que sugirió un arancel adicional del 25% sobre productos brasileños, acusando a Brasil de implementar regulaciones que discriminen a los competidores estadounidenses en el sector de pagos.

El informe, centrado en Pix, sostiene que Brasil favorece injustamente a su sistema de pagos, que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha defendido como símbolo de soberanía e independencia financiera. También se acusó a Brasil de otorgar tratos preferenciales a productos de México e India, así como de aplicar de manera insuficiente normas contra la corrupción y de protección de la propiedad intelectual.

Horas antes del anuncio, Greer ya había insinuado en una entrevista que Trump estaba por «firmar algo» relacionado con los aranceles.

El secretario de Estado, Marco Rubio, respaldó la decisión de Trump, argumentando que el gobierno brasileño no ha actuado de buena fe en las negociaciones, y aseveró que «las políticas económicas de Lula son desfavorables tanto para estadounidenses como para brasileños». Además, afirmó que Lula había priorizado su propio ego sobre un acuerdo benéfico para Brasil, enfatizando que estos aranceles son el resultado de esa elección.

Desde Brasil, la respuesta fue de contundente condena, indicando que se tomarán medidas para proteger su economía de los efectos adversos que genere la decisión. En su comunicado, el gobierno brasileño manifestó que «no hay justificación para la adopción de medidas unilaterales contra nuestro país».

Además, aseguró que continuará diversificando sus relaciones comerciales y abriendo nuevos mercados para sus productos. Brasil ha desestimado las acusaciones sobre Pix, argumentando que carecen de fundamento, e indicó su intención de aplicar aranceles recíprocos y recurrir a la Organización Mundial del Comercio.

A pesar del deterioro en la relación bilateral, las conversaciones no han cesado. En los últimos meses, Greer se reunió con el ministro de Comercio brasileño, Márcio Elias, en múltiples ocasiones buscando un acuerdo.

Brasil intenta sostener estas conversaciones sin aceptar concesiones que considere inadecuadas, incluidas modificaciones al sistema Pix, tal como reveló una fuente familiarizada con las negociaciones.

Un antecedente reciente de esta situación se remonta al año pasado, cuando Trump impuso aranceles del 50% a varios productos brasileños como presión por el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro. En su mayoría, esas medidas fueron levantadas tras negociaciones entre ambas naciones, lo que fortaleció la posición diplomática de Lula.

Este conflicto comercial también ha tomado relevancia en la política brasileña con las elecciones de octubre en el horizonte. Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente, se presenta como el principal adversario de Lula en esa contienda electoral. El gobierno brasileño acusó a la familia Bolsonaro de colaborar con las autoridades estadounidenses para facilitar la imposición de los aranceles. Durante una audiencia de la USTR, Flávio Bolsonaro advirtió que sería complicado revertir los aranceles en el contexto electoral, sugiriendo que esta situación podría tener repercusiones en el ambiente político.

El Banco Central de Brasil lanzó el sistema de pagos instantáneos Pix en noviembre de 2020, permitiendo transferencias rápidas en cualquier momento del día y su uso ha crecido exponencialmente entre la población brasileña. Este sistema opera de manera continua y se distingue por exenciones de costo para personas físicas y tarifas reducidas para empresas, en comparación con otras soluciones de pago electrónico. Asimismo, Pix simplifica el proceso al evitar la necesidad de ingresar datos bancarios complicados, permitiendo efectuar pagos a través de una clave o un código QR.

La expansión internacional de Pix ha impulsado su adopción en comercios de Argentina, Uruguay y Paraguay, facilitando a los turistas brasileños la posibilidad de pagar directamente en moneda local, gracias a un proceso automatizado.

En Argentina, el uso de Pix ha ganado popularidad, registrándose en diversas billeteras virtuales. Un estudio reciente indica que el 61% de los argentinos que viajan a Brasil emplea Pix para realizar pagos, superando al efectivo (49%) y a las tarjetas (45,7%). El 80,6% de los usuarios de Pix afirma utilizarlo para al menos la mitad de sus consumos, y el 40,5% planea depender de este sistema para prácticamente todos sus gastos durante el viaje.

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