“En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses”, afirmó Quirno al compartir el documento posterior al partido.
La Cancillería argentina explicó que, siguiendo las instrucciones del canciller, el 13 de julio se entregó una nota de protesta a la Embajada del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. En este escrito, el Gobierno expresó su “más enérgico rechazo” a los movimientos del HMS Medway, al que calificó como un buque “ilegalmente destacado en las Islas Malvinas”.
Según se indicó, los desplazamientos no fueron debidamente comunicados conforme a los compromisos bilaterales establecidos y comprendieron un tránsito por el Mar Territorial argentino. Para el Gobierno, esto constituyó una acción unilateral que violó los acuerdos suscritos por ambas naciones en materia de confianza militar.
Asimismo, la Cancillería subrayó que la operación contravino disposiciones plasmadas en las declaraciones conjuntas firmadas en Madrid en 1990 y entre Buenos Aires y Londres en 1993, donde ambas partes establecieron mecanismos para reducir tensiones y prevenir incidentes en el Atlántico Sur.
El Gobierno también rechazó lo que calificó como una “incursión militar británica en espacios bajo jurisdicción argentina” y aseguró que se trata de una serie de actos unilaterales que son incompatibles con las resoluciones de las Naciones Unidas sobre la disputa de soberanía.
En particular, recordó la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la ONU, que insta a las partes a abstenerse de realizar decisiones unilaterales mientras persista la necesidad de una solución respecto a las Islas Malvinas.
“Lejos de generar las condiciones de confianza y entendimiento que exige una relación bilateral madura, estas acciones profundizan las tensiones en el Atlántico Sur”, manifestó el Ministerio de Relaciones Exteriores. También consideró que la actuación británica dificulta los esfuerzos argentinos por avanzar hacia una solución pacífica y negociada.
Finalmente, la Argentina reafirmó sus “legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía” sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
“Por historia, por derecho y por convicción, las Malvinas son argentinas”, concluyó el comunicado.
