El Ministerio de Comercio chino ha dado a conocer que, a partir de este martes, los importadores de nueces pecanas de Estados Unidos deberán pagar un depósito antidumping del 54,3%, tras una investigación preliminar que concluyó que estos productos ingresaban al mercado chino a precios injustamente bajos.
Esta medida también es aplicable a México, donde las tasas oscilarán entre el 17,8% y el 51,6%, dependiendo del proveedor.
Los funcionarios chinos informaron que ninguna empresa estadounidense participó en la investigación que comenzó en septiembre pasado, lo que llevó a la decisión de aplicar la tasa del 54,3% de forma general a las importaciones provenientes de Estados Unidos.
Este nuevo arancel representa un capítulo más en las disputas comerciales entre ambas potencias, dado que Washington y Pekín intentan avanzar en los preparativos para la visita de Xi a Estados Unidos en septiembre. No obstante, en las últimas semanas ha habido un aumento en las restricciones comerciales y tecnológicas entre los dos países.
Recientemente, China también había implementado contramedidas adicionales, incluidas sanciones contra entidades estadounidenses y mayor control sobre ciertas exportaciones relacionadas con drones.
El mercado de nueces pecanas ya había estado en el centro de la guerra comercial en episodios anteriores. En marzo de 2025, China había impuesto un arancel del 10% sobre este producto en respuesta a las acciones de la administración Trump, lo que impactó significativamente en las exportaciones estadounidenses. Durante los primeros cuatro meses de 2026, las compras chinas de nueces pecanas estadounidenses sumaron apenas u$s6,9 millones, en comparación con los u$s77,2 millones registrados dos años antes.
Paralelamente, China ha incrementado sus importaciones desde Sudáfrica, país que ha comenzado a llenar parte del vacío dejado por los productores estadounidenses. Esta evolución tiene antecedentes que datan incluso del primer mandato de Trump, cuando Pekín implementó un arancel del 47% sobre las nueces pecanas de Estados Unidos en respuesta a las medidas comerciales de Washington, lo cual afectó a productores en estados como Georgia y Arizona.
El Ministerio de Comercio de China ha reafirmado que ha actuado con «prudencia y moderación» al adoptar medidas comerciales correctivas y ha asegurado que respetará los derechos de todas las partes antes de tomar decisiones definitivas.
Adicionalmente, Pekín ha presentado formalmente su deseo de participar en las consultas que Brasil ha iniciado ante la OMC por las sobretasas arancelarias impuestas por Estados Unidos. La solicitud fue realizada bajo el artículo 4.11 del Entendimiento sobre Solución de Controversias de la OMC, y China argumenta que tiene un «interés comercial sustancial» en este procedimiento.
El gobierno chino ha señalado que algunas de las acciones estadounidenses que Brasil cuestiona, particularmente aquellas relacionadas con investigaciones sobre trabajo forzado, podrían también impactar en productos de origen chino.
La inclusión de Pekín en estas consultas no indica que haya iniciado una disputa independiente con Washington; sin embargo, le permitirá seguir de cerca el procedimiento y participar en las reuniones de consulta entre las partes.
El conflicto se originó cuando Brasil recurrió al organismo internacional para cuestionar dos medidas arancelarias de Estados Unidos: una sobretasa del 25% por supuestas prácticas comerciales desleales y otra del 12,5% relacionada con problemas de fiscalización de importaciones vinculadas al trabajo forzado.
El gobierno brasileño sostiene que estas medidas son políticamente motivadas, discriminatorias y violan normas del comercio internacional. Por su parte, Estados Unidos aceptó iniciar las consultas solicitadas por Brasil, lo que establece un marco formal para el diálogo dentro de la OMC.
Así, el movimiento de China añade una nueva capa de complejidad a una relación comercial que nuevamente muestra signos de tensión. Estas nuevas medidas se presentan en un momento crítico, dado que Xi y Trump están programados para reunirse en septiembre, mientras ambos gobiernos intentan mantener una frágil tregua comercial en medio de un marco de restricciones, sanciones y disputas arancelarias.
