Wall Street ha comenzado a interpretar las recientes acciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, como una respuesta a la creciente volatilidad en el mercado de bonos del Tesoro, especialmente en los plazos más largos. Este tema adquiere una relevancia considerable para la economía estadounidense y, por ende, para el resto del mundo, ya que una disminución en el valor de la deuda soberana conlleva un aumento en las tasas de interés. Esto se traduce en un encarecimiento del costo de financiamiento en Estados Unidos, afectando tanto a las empresas como a las hipotecas de los ciudadanos. Priya Misra, gestora de cartera de JPMorgan Asset Management, comentó: “La Fed y el Tesoro deben estar preocupados por el nivel de las tasas de largo plazo”. Tras el aumento de las tasas de los bonos a largo plazo, que alcanzaron su nivel más alto en 19 años el mes pasado, Bessent implementó una serie de acciones que los inversores interpretan como intentos de la administración por mitigar la tensión en el mercado del Tesoro. Una de las iniciativas más destacadas fue la colaboración con el gobierno japonés para sostener el valor del yen, algo que no ocurría desde 1998. Esta acción busca disminuir el riesgo de que Japón, el principal tenedor de deuda estadounidense, se vea en la necesidad de vender sus Tenencias para comprar su propia deuda y evitar una mayor devaluación de su moneda. Además, Bessent realizó cambios más sutiles, como el anuncio de ajustes en las directrices del Tesoro durante la colocación trimestral de bonos, que sorprendieron al mercado y fueron vistas como una posible señal de un futuro freno en las ventas de bonos a largo plazo. La reducción en el costo de las hipotecas en Estados Unidos, una de las promesas electorales de Trump, está íntimamente ligada a los rendimientos de los bonos del Tesoro. También se destaca la defensa de Bessent de la nueva estrategia comunicacional del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, quien elevó los rendimientos de los bonos tras su última reunión al no detallar cómo la Fed manejaría la inflación. Estas circunstancias reavivan la discusión sobre la relación entre Warsh y la administración de Trump, generando dudas respecto a la independencia del banco central con su nuevo líder. En conjunto, estas acciones reflejan el intento de Bessent de contener el incremento de las tasas de los bonos a largo plazo, impulsadas por una inflación persistente y déficits anuales que rondan los 2.000 millones de dólares, lo que resulta en una creciente oferta de nueva deuda gubernamental. John Velis, estratega macroeconómico para Estados Unidos de BNY, afirmó: “Con la política de gasto que se ha adoptado y la guerra, será difícil aliviar la presión sobre el tramo largo de la curva”. A pesar de que Trump ha manifestado en múltiples ocasiones que reducir el costo de endeudamiento para las familias es prioridad, la influencia de Bessent es limitada ante las fuerzas dominantes en el mercado. El viernes, los rendimientos de los bonos del Tesoro decrecieron tras un informe del Departamento de Trabajo que indicaba un enfriamiento en el mercado laboral, sugiriendo una desaceleración económica y argumentando en contra de un aumento en las tasas de referencia de la Fed. Un aumento menor al esperado en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) podría reforzar esta percepción entre los operadores del mercado y ofrecer un respiro a Bessent.
