Los especialistas interpretan esta maniobra como un refuerzo de las herramientas disponibles para el BCRA, permitiéndole actuar en el mercado secundario en caso de que surjan nuevas presiones cambiarias. Este canje se llevó a cabo el 4 de septiembre y su liquidación se concretó el lunes siguiente.
Como parte del acuerdo, el BCRA entregó al Tesoro su tenencia de la Letra Capitalizable en pesos, con vencimiento el 30 de octubre de 2026, conocida como Lecap S30O6. En contraprestación, recibió dos Letras que están atadas al dólar estadounidense: la Lelink D30S6, que vencerá el 30 de septiembre de 2026 y tiene un valor nominal de hasta USD 800 millones, y la Lelink D30O6, con vencimiento el 30 de octubre de 2026 y un valor nominal de hasta USD 1.200 millones.
La naturaleza de estos instrumentos es clave para el alcance de la operación. Mientras que la Lecap que entregó el BCRA capitaliza a una tasa fija en pesos, las letras denominadas dollar-linked ajustan con respecto al comportamiento del dólar mayorista, proporcionando así una cobertura a los inversores que buscan protegerse de un posible incremento en la cotización del dólar.
Estos títulos representan una vía alternativa para la intervención financiera sin la necesidad de realizar ventas directas de divisas, ya que permiten replicar el movimiento del tipo de cambio oficial a través de operaciones con títulos públicos. De esta forma, el BCRA suma activos que le permiten operar en un segmento del mercado que incluye a quienes buscan cubrirse de variaciones cambiarias.
Un informe de Analytica Consultores enmarca este canje dentro de un entorno de menor actividad en los mercados de cobertura, apreciándose una disminución en el interés abierto promedio del mercado de futuros, así como en el volumen de las transacciones en títulos dollar-linked. Según el análisis, dirigido por el economista Ricardo Delgado, esta dinámica se hizo evidente tras el precio de referencia de la D31G6 y una reducción en el stock de cobertura del sector privado después de la última licitación.
Alejandro Giacoia, economista de EconViews, caracterizó el canje como una práctica común entre el Tesoro y el BCRA. Explicó que la autoridad monetaria posee títulos públicos emitidos por el Tesoro y, dado que no puede participar en las licitaciones primarias, frecuentemente acuerda este tipo de intercambios antes de que dichos activos lleguen a su fecha de vencimiento. «El Tesoro le otorgó Letras dollar-linked para que el BCRA pudiera seguir interviniendo en el mercado secundario y controlar así el dólar», destacó Giacoia.
El especialista puntualizó que esta operación forma parte de la administración de los instrumentos en la cartera del BCRA. La transacción no implicó la venta de dólares ni una modificación en los vencimientos de la Lecap entregada, aunque sí transformó el tipo de activo que la autoridad monetaria tiene a su disposición.
Este cambio reserva la capacidad de intervención en caso de que aumente la demanda de cobertura en el mercado secundario. Un informante consultado declaró, bajo reserva de identidad, que el impacto específico del canje es relativo y que el Gobierno ha empleado medidas similares a lo largo del año. «No es algo novedoso, simplemente continuo con las prácticas anteriores», afirmó.
Otra fuente, también bajo reserva, expresó dudas sobre la coexistencia de este tipo de operaciones con el sistema de bandas cambiarias en el que opera el país. Segun manifestó, lo fundamental es que el tipo de cambio debería ser flotante, y que si se produce un aumento sin alcanzar el techo de la banda, el BCRA no debería intervenir. Esta fuente opinó que una flotación libre, aun dentro de un sistema de bandas, podría generar volatilidad en un país donde la autoridad monetaria no dispone de un respaldo amplio. Asimismo, consideró que una fuerte subida en el tipo de cambio podría desencadenar problemas económicos, lo que justificaría el uso de Letras dollar-linked y las intervenciones en el mercado de futuros bajo ciertas condiciones.
Sin embargo, esta fuente enfatizó que estas acciones no constituyen una fijación del tipo de cambio. El Gobierno no ha definido una cotización objetivo ni intentó mantener el dólar estático, ya que su valor ha experimentado aumentos en meses recientes. Aun así, destacó que las autoridades han intervenido de manera puntual para orientar el proceso utilizando herramientas financieras, subrayando que «no puede ser el Banco Central el que venda dólares directamente porque se desnaturaliza por completo el esquema».
Bajo esta luz, la venta de reservas dentro del marco de bandas podría alterar las reglas consideradas en el régimen cambiario vigente. Con el canje realizado el 7 de septiembre, el BCRA se posicionó con Letras vinculadas al dólar por un total de hasta USD 2.000 millones, listas para operar en el mercado secundario con vencimientos previstos para finales de septiembre y octubre de 2026.
