Los datos provienen del informe de resultados del último relevamiento de opinión pública realizado por Management & Fit. De este modo, la desocupación ha escalado al primer puesto de las preocupaciones, con un incremento de 2,2 puntos porcentuales desde julio, mientras que la inquietud por los aumentos de precios y tarifas ha disminuido 3,5 puntos. El ranking de cuestiones sociales se completa con la corrupción (15,9%), la inseguridad (13,7%) y la pobreza (13,5%).
El informe señala que las preocupaciones de tipo económico dominan el malestar diario, alcanzando un 69,1% en las menciones personales. La dificultad para llegar a fin de mes se mantiene como la principal preocupación individual, aunque ha caído dos puntos en relación con julio, y le siguen los bajos ingresos con un 17,2%. También se han registrado aumentos en la falta de trabajo (9,4%), las dificultades para alquilar o acceder a la vivienda (7,4%) y el temor a perder el empleo (4,5%).
Además, más de la mitad de los hogares argentinos se enfrenta a restricciones financieras: el 52,4% señala que sus ingresos no son suficientes, dividiéndose entre quienes tienen algunas dificultades (31,2%) y aquellos que enfrentan grandes complicaciones (21,2%). Solo un 11,8% logra ahorrar, mientras que un 33,5% asegura que llega ajustado a fin de mes.
El informe también resalta que el estrés financiero afecta especialmente a las mujeres, las personas mayores de 40 años y aquellos con menor nivel educativo.
En cuanto a la percepción de la situación social y económica, la evaluación negativa de la actual coyuntura subió 1,9 puntos porcentuales entre julio y septiembre de 2026, alcanzando el 56,7%. Destaca un notable aumento en la categorízación de «muy mala», que pasó del 32,4% al 38,9%. La valoración positiva se mostró prácticamente estancada en un 16,8%, revelando una brecha de género, donde el optimismo predominó entre los varones, mientras que las mujeres se mostraron más críticas.
Respecto a las expectativas futuras, la percepción negativa aumentó 3,2 puntos porcentuales en septiembre de 2026, alcanzando el 46,4%. Este aumento se debe principalmente al crecimiento del pesimismo profundo, que subió del 17,9% al 22,3%. En contraste, el optimismo se estableció en un 33,8%, con la misma tendencia de brecha de género: una mayor expectativa favorable entre los hombres y un aumento del pesimismo entre las mujeres.
Asimismo, la evaluación negativa de la situación personal también vio un incremento, alcanzando el 39,3%, lo que representa un aumento de 1,8 puntos porcentuales desde julio.
