Conversación entre el primer ministro británico y el presidente de Chile sobre Malvinas

Un comunicado oficial de Downing Street dio a conocer una conversación telefónica entre el primer ministro británico, Andy Burnham, y el presidente de Chile, José Antonio Kast, centrada en «fortalecer los vínculos de cooperación y desarrollo en áreas de defensa, seguridad, ciencia y comercio». El tema de las Islas Malvinas fue abordado, ya que Burnham solicitó el apoyo de su homólogo chileno para asegurar que los habitantes de las islas mantengan su derecho a la autodeterminación.

Según lo detallado en el comunicado, «los dos líderes discutieron sobre los crecientes lazos culturales, científicos y entre los pueblos de ambas naciones, así como el impacto positivo que esto ha generado en las oportunidades de inversión e infraestructura. Reconocieron las oportunidades comerciales aún no explotadas entre ambos países y coincidieron en la necesidad de fortalecer los vínculos económicos».

La comunicación directa entre Burnham y Kast surge una semana después de que el embajador británico en Chile, David Concar, visitara Punta Arenas junto al alcalde Claudio Radonich. Durante esta visita, se destacó «la cooperación entre la Armada británica y la Armada de Chile» y se respaldó la infraestructura antártica conjunta, además de oficializar la ruta marítima comercial entre Punta Arenas y Puerto Argentino, encargada a la empresa naviera Eastern Island.

Por otra parte, medios británicos informaron que Burnham mantuvo una conversación similar con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, enfatizándole la importancia de «respetar el derecho de los habitantes del archipiélago a desarrollar sus recursos naturales».

Con esto, el primer ministro británico busca mitigar las presiones impulsadas por Argentina ante el Tribunal del Mar de Hamburgo y alertar sobre la inseguridad jurídica que podrían enfrentar las empresas estadounidenses involucradas en la explotación petrolera en Sea Lion, incluyendo al consorcio israelí Navitas Petroleum y su socio británico Rockhopper Exploration.

La convergencia entre ambos gobiernos se evidenció esta semana, durante la visita del canciller chileno Pérez Mackena a Londres. En esta ocasión, mantuvo diversas reuniones con funcionarios del Reino Unido, durante las cuales se le presentó una oferta de colaboración para que Chile construya fragatas de guerra en la región de Magallanes.

Esta propuesta, confirmada por medios chilenos especializados, provino de la compañía británica Babcock International Group, que ofreció transferir tecnología para iniciar la construcción de fragatas de combate Arrowhead 140 en Chile. El principio de esta oferta se gestó a principios de este mes, cuando el exvicealmirante de la Royal Navy y director ejecutivo de Babcock Marine, Nick Hine, visitó el país para formalizar la propuesta.

Esta situación ha generado inquietud en Argentina. Recientemente, el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, se refirió a «dos siglos de soberanía en las islas de un país amigo como el Reino Unido», evitando el término «colonialismo». En los días siguientes, Barros anunció un relanzamiento y desarrollo para la región de Magallanes, reafirmando la relación comercial con las Islas Malvinas, restableciendo la ruta marítima y comunicando una duplicación del presupuesto de defensa para la región, elevándolo a 2.885 millones de dólares.

La estrategia del Reino Unido para atraer a Chile, ofreciendo desarrollo militar y económico en el Pacífico Sur, está alineada con la necesidad de contar con un aliado continental que respalde los intereses de las Islas Malvinas, particularmente si la explotación petrolera offshore en Sea Lion sigue su curso en los meses venideros.

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