Brasil y Estados Unidos, dos focos de riesgo para la Argentina

El resultado electoral de Brasil y las elecciones de medio término que se celebran mañana en Estados Unidos son las dos referencias que siguen de cerca los inversores argentinos. La atención está centrada en las señales políticas que pueden moldear las expectativas hacia 2027, en un contexto de riesgo país elevado, tipo de cambio apreciado y una economía que todavía busca consolidar la desaceleración de la inflación.

La reacción de los mercados brasileños tras la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva volvió a exponer la fragilidad fiscal del principal socio comercial de la Argentina. En el país, distintas consultoras advierten que una eventual depreciación del real y una desaceleración de Brasil afectarían a la industria, aunque no bastarían por sí solas para desatar una crisis. El impacto más relevante, una vez más, se vincula con las expectativas políticas.

Paolo Rizzo y Ramiro Castiñeira, de Econométrica, describieron el desafío que enfrenta Lula. “El 2026 cierra con un déficit fiscal de casi 10% del PBI, según los datos del Banco Central de Brasil”. Según la consultora, el deterioro contrasta con el déficit de 4% del PBI que dejó Jair Bolsonaro en 2022, mientras que el superávit primario se habría revertido desde el comienzo de la actual gestión.

La principal preocupación está en los intereses de la deuda. Econométrica indicó que la tasa de la deuda local supera el 14% anual, frente a una inflación cercana al 4%, lo que ubica la tasa real en torno al 10%. El pago de intereses ya equivale a casi el 9% del PBI y la deuda pública, que representaba el 60% del producto en 2013, se aproxima al 100%.

Para la consultora, la tasa Selic actúa como un dique que mantiene el atractivo de los activos en reales, pero también eleva el costo de financiamiento del Tesoro. Casi la mitad de la deuda interna está indexada a esa tasa y el resto se renueva a plazos cortos. “No hay atajos: sin ajuste fiscal el mercado exigirá una elevada tasa de interés para financiar el déficit del Estado”, planteó el informe.

La reacción de los mercados tras la elección fue negativa: cayeron tanto la bolsa como el real, en medio de la desconfianza sobre la capacidad de corregir las cuentas públicas. La estabilidad cambiaria de Brasil importa para la Argentina porque ese país es el principal destino de las exportaciones locales y el segundo origen de las importaciones, detrás de China.

La consultora F2, dirigida por Andrés Reschini, sostuvo que las monedas de la región no siguieron la depreciación del real, aunque el Gobierno debió asumir costos para atenuar el efecto en el mercado cambiario local. El real perdió valor frente al peso y el tipo de cambio real bilateral alcanzó el 29 de octubre su mayor apreciación de 2026.

El punto más vulnerable es el sector industrial. Brasil recibe el 33,4% de las exportaciones argentinas de manufacturas de origen industrial. Por eso, una economía brasileña con menor crecimiento y un real más débil podría perjudicar a sectores que emplean a muchas personas. F2 considera, no obstante, que es poco probable que Brasil provoque una crisis en la Argentina si se sostiene el crecimiento de las exportaciones y mejoran las condiciones internas.

El informe añadió que el resultado brasileño pudo reforzar los temores a una derrota del oficialismo argentino en 2027. Es en ese terreno donde se concentra la atención del mercado. La consultora 1816 señaló que no había motivos suficientes para concluir que el triunfo de Bolsonaro en primera vuelta mejoraría las posibilidades de Javier Milei, ni para pensar que la victoria de Lula las reduciría, aunque los activos reaccionaron ante ambos hechos.

“Si hay una conclusión para extraer de lo que pasó en Brasil es que confirma lo difícil que es en esta época anticipar resultados electorales”, señaló 1816. La elección argentina, en la que el mercado percibe una disputa más polarizada en materia de política económica, podría sumar volatilidad si se presenta como reñida. La consultora recordó que las acciones brasileñas cayeron un 20% tras el triunfo de Lula, pese a sus antecedentes de gobiernos con un Banco Central independiente, sin brechas cambiarias ni incumplimientos de deuda.

La tensión ya se refleja en los precios. El riesgo país llegó a su máximo desde la elección de 2025 mientras el tipo de cambio real tocaba el mínimo del período: bonos en baja y moneda fuerte. Para 1816, esa combinación no podrá mantenerse indefinidamente, aunque el Gobierno busca conservar estable el tipo de cambio.

En ese contexto, EconViews, la consultora dirigida por Miguel Kiguel, retomó el debate sobre la acumulación de reservas. El informe sostuvo que la cuestión no es comprar dólares, sino cómo se absorben los pesos emitidos y qué efecto tiene esa operación sobre el crédito privado. Según su diagnóstico, no hubo un desplazamiento evidente del financiamiento al sector privado: las tasas cortas se ubican cerca del 20% anual y el Tesoro, junto con el Banco Central, aportó liquidez cuando el mercado la necesitó.

La consultora sostiene que “comprar menos reservas, más que una solución, es un problema”. Una mayor cantidad de divisas permitiría reducir las dudas sobre los compromisos financieros del año próximo y ofrecería capacidad de respuesta ante una turbulencia cambiaria, en momentos en que el mercado de deuda en dólares sigue cerrado debido al nivel actual del riesgo país.

EconViews considera que el Gobierno enfrenta objetivos difíciles de conciliar: acumular reservas, contener el dólar, evitar un excedente de pesos y mantener bajas las tasas. Entre sus propuestas figuran dar más margen al tipo de cambio dentro de la banda, reducir los encajes y ofrecer una señal más clara de política monetaria.

F2 agregó que la confianza del consumidor aumentó en octubre por la mejora en los rubros de bienes durables e inmuebles, en línea con la expansión del crédito hipotecario. Sin embargo, retrocedieron tanto la percepción de la situación personal como la evaluación de la economía. Los índices de confianza en el Gobierno tuvieron un repunte leve que, según la consultora, deja a la administración de Milei relativamente bien posicionada, aunque no garantiza una reelección.

La inflación también impone límites. F2 señaló que aún falta completar el ajuste de los precios relativos y que el aumento de los productos energéticos por el conflicto en Medio Oriente agrega presión. En el mercado de bonos persiste la cautela: las expectativas de inflación implícitas no caen por debajo del 1,8% mensual, al menos hasta el cierre del primer cuatrimestre de 2027. La inflación persistente y una actividad que todavía no logra recuperarse pueden tener un costo político.

La semana arranca con una calma aparente en los mercados, aunque el volumen de operaciones es bajo. Durante las operaciones nocturnas, los principales índices de Nueva York subían hasta un 0,50%, el petróleo retrocedía un 1,50% y el dólar avanzaba levemente frente a las principales monedas. Los bonos del Tesoro bajaban y su rendimiento llegaba al 4,93%. De todos modos, la atención está puesta en las elecciones de medio término de Estados Unidos y en lo que puedan significar para el futuro de Donald Trump.

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