La psicología arroja luz sobre la preferencia por ciertos hijos y su impacto en la familia

El tema del hijo favorito suele ser motivo de discusión en numerosas reuniones familiares. Para aportar una visión científica sobre esta cuestión, la psicóloga Deborah Bellota compartió su perspectiva en los estudios de LN+, afirmando que “no tiene que ver con el amor, tiene que ver con las identificaciones”.

“Desde mi experiencia lo confirmo: sí existen los hijos preferidos”, sostuvo Bellota. “Esto está respaldado por estudios científicos que indican que los favoritismos existen, aunque no desde una intención maliciosa”.

Respecto al comportamiento de los padres, la psicóloga observó: “Muchos padres esperan que sus hijos sean lo que ellos mismos no pudieron ser. Esto crea más proyecciones hacia ese niño”.

Al referirse a los hijos menores, Bellota enfatizó: “Es posible que un niño sea más fácil de manejar y tenga límites más claros, mientras que el otro puede ser más travieso y curioso. Por eso, tal vez el padre sienten más afinidad con el que es más tranquilo”.

Sin embargo, Bellota matizó que esta dinámica también puede invertirse. “Los niños pueden tener a un padre favorito”, comentó, añadiendo: “Por ejemplo, pueden preferir hacer ciertas actividades con la madre y otras con el padre”.

“Los niños no solo escuchan, sino que también experimentan el ambiente familiar. Captan más los gestos, los tonos de voz y las conductas”, destacó la especialista. “Por lo tanto, en la infancia, las acciones son más significativas que las palabras. Pero esas acciones deben estar guiadas por la conciencia”, concluyó Bellota.

Desde la perspectiva de la psicóloga familiar, es vital la verbalización en cualquier relación amorosa. “Las diferencias deben expresarse con claridad. Es importante reflexionar sobre lo que siente uno como madre y hacerlo verbalmente. Muchas veces, lo que no se dice queda atrapado en el inconsciente, y este último actúa”, aclaró.

En opinión de Bellota, “cada familia es única, lo que significa que cada vínculo es diferente. El amor evoluciona. Y si aceptamos que existen hijos favoritos, esto indudablemente trae consigo consecuencias”.

“Si pensamos en el preferido, lo imaginamos como un niño con alta autoestima, valorado por sus padres y saludable. Sin embargo, esto no es tan sencillo. Porque él sabe que las expectativas puestas sobre él son elevadas, y siempre debe estar a la altura, lo que genera una constante presión y frustración ante posibles errores”, analizó la psicóloga.

En este sentido, Bellota compartió experiencias de su consulta: “Frecuentemente, recibo a padres que en su infancia fueron considerados hijos preferidos y me dicen: ‘Soy extremadamente exigente conmigo mismo y me causa angustia cometer errores’.

Además, la experta amplió su análisis a aquellos que no son percibidos como favoritos. “En el caso del hijo no preferido, también hay una afectación en la autoestima, así como una sensación de insuficiencia”, observó.

En su visita a LN+, Bellota ilustró el fenómeno del favoritismo a través de un modelo familiar compuesto por tres hijos. En palabras de la psicóloga:

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