Aumento de la tensión fiscal y el impacto del ‘efecto serrucho’: ¿se perfilan cambios ‘keynesianos’?

El ajuste fiscal, eje central del programa del presidente Javier Milei, enfrenta un escenario complicado. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha reconocido que no es sostenible mantener el superávit solo mediante recortes, afirmando que la recaudación debe comenzar a incrementar. La alegría oficial por el avance en la economía durante marzo fue efímera: datos provenientes de la consultora Equilibra indican que el estimador mensual de actividad correspondiente a abril reflejará un nuevo descenso. Concurrentemente, a pesar de las medidas de restricción monetaria, el Gobierno comienza a implementar políticas heterodoxas con el objetivo de estimular el consumo. Emmanuel Álvarez Agis se refiere a esto como el ‘keynesianismo menos pensado’.

El Presidente ha declarado que está ‘atado al mástil’, siendo ese mástil el superávit fiscal. Sin embargo, el panorama fiscal se torna cada vez más complejo. La recaudación ha registrado nueve meses consecutivos de descenso y, tras el anuncio del incremento de la deuda flotante, varios analistas han coincidido en que, si se considerara este aspecto, el resultado fiscal de marzo habría sido deficitario.

Los efectos de la falta de recursos ya son palpables en sectores críticos. Tras una semana de tensión y protestas en el sistema de salud, Hacienda tuvo que autorizar giros al PAMI. Por otro lado, los exportadores denuncian demoras en el pago de reintegros, mientras que Capital Humano está planeando una reestructuración que podría implicar cientos de despidos y la apertura de nuevos retiros voluntarios en diversas áreas del Estado.

En el primer trimestre de 2026, el gasto primario ha disminuido un 5% en comparación con el mismo periodo de 2025. A esta situación se suma una reciente reprogramación de partidas que implica un recorte adicional de $2,4 billones. Caputo ha señalado que el gasto público ha regresado a niveles de la década de los noventa y ha admitido que queda cada vez menos margen para continuar con los ajustes.

La cuestión que se plantea cada vez con mayor fuerza es: ¿ha llegado la motosierra a su límite?

El Gobierno festejó considerablemente el dato positivo del estimador mensual de actividad económica de marzo. Sin embargo, el pasado viernes surgieron nuevas preocupaciones: un informe de Equilibra proyecta una caída mensual del 1,5% para abril y una contracción interanual del 1%.

La consultora, dirigida por Martín Rapetti y Diego Bossio, advierte sobre la persistencia de una dinámica de ‘serrucho’ desde febrero de 2025, periodo en el que nueve de los últimos quince meses han mostrado caídas en la actividad.

Al analizar los sectores con mayor capacidad de ‘derrame’, las perspectivas tampoco son alentadoras. La construcción se encuentra un 20% por debajo de la débil cifra de 2023; la industria muestra una caída del 3,2%, mientras que el comercio presenta una reducción del 3%. Aunque en la Unión Industrial Argentina celebran la disminución de impuestos, crece el clamor por implementar medidas que reaviven el consumo.

Mientras tanto, los salarios no parecen evidenciar signos de recuperación y el empleo registrado en el sector privado continúa descendiendo mes a mes. Retomando lo mencionado por Caputo: ¿cómo se incrementará la recaudación para sostener el superávit?

Las privatizaciones parecen estar en el centro de atención. El Gobierno ha acelerado esos procesos, a pesar de las denuncias penales y de cuestionamientos respecto a presuntas irregularidades.

La situación presenta múltiples luces de alerta para Javier Milei: actividad estancada, inflación persistente y un frente fiscal cada vez más complicado. Su imagen en las encuestas se deteriora al ritmo de la reducción en el poder adquisitivo. Dentro de los círculos más cercanos, hay quienes consideran que es el momento adecuado para un cambio de rumbo.

Surgen algunas señales a considerar. De acuerdo con el último informe de la consultora PxQ, aunque la política de encajes del BCRA mantiene una postura restrictiva y la expansión monetaria ha sido completamente estéril, en los últimos meses brotan medidas diseñadas para aliviar el parón de la actividad económica.

Álvarez Agis enumera una serie de decisiones que van desde procedimientos preventivos de crisis para el sector de indumentaria, un congelamiento de precios de combustibles por noventa días, hasta créditos a tasas preferenciales y aumentos en los subsidios para tarifas de gas, entre otras.

Para el exviceministro de Economía, es probable que el pragmatismo se imponga, y con ello surja el ‘keynesiano menos pensado’: un Gobierno que, con un enfoque libertario, responde a un shock de oferta negativo con políticas monetarias expansivas, preservando tasas de interés reales negativas y deteriorando el resultado primario.

Este informe sugiere que el Gobierno ha aflojado su objetivo de control de la inflación para centrarse en la actividad económica. ‘Le mienten al Presidente’, comentó el influencer libertario Gordo Dan sobre la interna oficial. Las incertidumbres comienzan a reflejarse también en la dirección del plan económico.

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