Con este saldo, el acumulado en el primer semestre alcanzó los USD 13.923 millones, superando ya el superávit de todo 2025. Este desempeño refleja la solidez del sector externo de la economía, en un contexto en el que las ventas al exterior continúan marcando nuevos récords.
“Las perspectivas para el segundo semestre siguen siendo favorables. Si bien podría haber una recuperación gradual de las importaciones a medida que la actividad económica se reactive, el dinamismo de las exportaciones permitirá cerrar 2026 con ventas externas cercanas a los USD 100.000 millones y un superávit comercial próximo a los USD 21.000 millones, casi el doble de lo registrado el año pasado”, señalaron desde una consultora especializada.
Esto implica que dos tercios del superávit de la balanza comercial se generaron en la primera mitad del año, sugiriendo que en los próximos meses se podrían alcanzar alrededor de USD 7.000 millones. Esta proyección indica que la disponibilidad de dólares, al menos en lo que respecta al saldo del comercio exterior, será considerablemente menor en el futuro cercano.
Analistas de diversas consultoras, estiman que el dólar oficial podría aproximarse a los $1.800 para fin de año, en contraste con los $1.500 actuales. Este incremento superaría la inflación, lo que implicaría una leve depreciación del tipo de cambio real en los próximos meses.
Hasta el momento, el tipo de cambio se ha mantenido tranquilo en julio, en un contexto de buena liquidación de la producción agrícola y un ingreso sostenido de divisas por parte de empresas y bancos a través de colocaciones en el exterior.
Las exportaciones experimentaron un crecimiento del 24,5% interanual, alcanzando los USD 9.055 millones, impulsadas tanto por un aumento de los precios internacionales como por un incremento en los volúmenes embarcados. El complejo sojero fue el principal motor, ya que los derivados de la soja representaron alrededor de un tercio del crecimiento de las exportaciones de junio. También tuvieron un papel clave el petróleo crudo, beneficiado por los altos precios internacionales de la energía, así como los productos químicos.
El comportamiento de las exportaciones también refleja el impacto continuo que el conflicto en Medio Oriente ha tenido sobre las cotizaciones internacionales de la energía y otras materias primas, lo que favorece los términos de intercambio para Argentina.
Por otro lado, el crecimiento de las importaciones fue notablemente más moderado. Estas crecieron un 7,3% interanual, ascendiendo a USD 6.861 millones, aunque este aumento se debió casi exclusivamente a la elevado precios internacionales.
Las cantidades importadas, en cambio, disminuyeron un 3,8% en comparación con el año anterior, lo que indica que la demanda interna aún muestra cierta debilidad. Esta caída fue particularmente evidente en las importaciones relacionadas con el sector automotor y bienes de capital, mientras que los combustibles y lubricantes experimentaron un incremento, debido al aumento del precio internacional del petróleo.
Si se confirman estas proyecciones, 2026 podría convertirse en uno de los mejores años para el sector externo argentino en las últimas décadas, consolidando al comercio exterior como un pilar fundamental para la estabilidad macroeconómica.
