La declaración del periodista Diego Cabot como testigo en el juicio oral de la causa “Cuadernos” generó más interrogantes que certezas, exponiendo serias irregularidades en el origen y la cadena de custodia de la evidencia.
Puntos clave del testimonio:
Origen Irregular: Cabot obtuvo los cuadernos de Jorge Bacigalupo, un vecino y amigo del chofer Oscar Centeno, en una caja cerrada y sin testigos. Reconoció haber fotocopiado el material original en el diario La Nación y haber recibido seis de los ocho originales de una persona desconocida en la vía pública, sin cámaras.
Quiebra de la Cadena de Custodia: Los cuadernos originales estuvieron meses bajo la potestad de Cabot y su equipo, quienes trabajaron con ellos en un ámbito privado, admitiendo: “Trabajábamos con originales en mi casa”. Procedieron a una transcripción y segmentación manual de todo el contenido a una “planilla de Excel”, una base de datos digital que se convirtió en el insumo central de la denuncia, sin control judicial o pericial en su origen.
Denuncia Directa con el Fiscal: Cabot eligió contactar directamente al fiscal Carlos Stornelli, a quien conocía, para radicar la denuncia, obviando el sorteo de juez que debe realizarse en la Cámara Federal. Entregó a Stornelli las copias de los cuadernos y la información digitalizada.
«Convicción» y «Licencias Literarias»: El periodista defendió su “convicción muy fuerte” sobre la veracidad de los asientos tras cruzar información. Sin embargo, admitió ante las defensas que el libro posterior que escribió sobre el caso implicaba una “reconstrucción periodística” con recursos narrativos propios del género, generando dudas sobre la pureza de la evidencia original frente al relato.
En conclusión, la declaración puso en el centro del debate el origen extrajudicial de la prueba, la manipulación del material antes de su judicialización y la cuestionada elección del fiscal, elementos que el tribunal deberá considerar al evaluar la base probatoria del juicio.
