El optimismo en el agro contrasta con la incertidumbre que frena la inversión hacia 2027

El análisis de las expectativas futuras, vital para comprender la situación económica en Argentina, ha reflejado en meses recientes una imagen desalentadora, a pesar del dinamismo que muestran ciertos sectores de la economía. Cabe destacar que los actores principales de estos sectores a menudo no están representados en las encuestas que miden dicho panorama.

Los universos seleccionados para estas indagaciones son, por lo general, difíciles de comparar, dado que los muestreos utilizan criterios sociodemográficos que no siempre se alinean con las realidades de los sectores productivos que representan.

Un relevamiento reciente ha arrojado datos interesantes sobre el clima social en la Argentina del gobierno de Javier Milei. El Ag Barometer, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, reporta un aumento del 14% en la confianza de los productores entre mayo y junio, recuperando prácticamente toda la caída de la medición anterior, situándose nuevamente cerca de su máximo histórico.

El índice alcanzó los 151 puntos, quedando apenas por debajo del récord de noviembre de 2025, un mes después de que La Libertad Avanza triunfara en las elecciones de medio término.

La recuperación se refleja en casi todos los indicadores analizados. Un 65% de los productores manifiesta que su situación financiera mejorará en los próximos doce meses, un 81% considera que se avecinan buenos tiempos para el sector agropecuario y un 63% opina que hoy es un buen momento para hacer inversiones significativas en maquinaria, almacenamiento, tierras o ganado.

Sin embargo, también dentro del sector agro se perciben ciertas advertencias. Los creadores del informe enfatizan que este clima positivo aún no se traduce en inversiones efectivas. Un 44% de los productores estima que la reducción parcial de retenciones anunciadas por Milei tendrá un impacto sustancial en los resultados económicos de la producción, mientras que un 29% califican dichos anuncios como de índole política sin efectos significativos en la economía.

Pese a un contexto de tasas más bajas y una mayor disponibilidad de crédito, estos productores sostienen que las decisiones a largo plazo permanecen condicionadas por la incertidumbre en torno a la continuidad de las reglas del juego y el panorama político hacia 2027.

El optimismo sobre el futuro de la ganadería vacuna es notable, ya que un 80% de los encuestados prevé tiempos favorables en los próximos cinco años. Las expectativas respecto a la agricultura, que abarca cultivos de soja, trigo, maíz y girasol, son también positivas, aunque en menor medida. Un 53% de los productores prevé buenos tiempos, mientras un 43% considera que la situación actual, con precios relativamente bajos y costos altos de insumos, se mantendrá.

Casi la mitad (49%) de los productores cree que la rentabilidad es el principal factor que impacta en el valor de la tierra y que los derechos de importación afectan negativamente estos precios. Entre ellos, un 44% está convencido de que la baja parcial de retenciones tendrá un impacto significativo en la producción, en tanto que un 29% considera que se trata de medidas sin mayor repercusión económica.

El contraste se hace evidente al comparar estos datos con los de encuestas realizadas a la población general. Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), basado en 20 estudios y casi 40.000 casos recolectados entre mayo y junio, indica que la aprobación del Gobierno ha encontrado un piso, aunque aún lejos de una recuperación duradera.

De acuerdo a este análisis, la aprobación presidencial se encuentra en una franja de entre el 34,7% y el 39,7%, mientras que la desaprobación continúa predominando. Siete de cada diez encuestados afirman estar en una peor situación económica que hace un año, el 84% manifiesta haber reducido su consumo y el 85,1% sostiene que su salario no logra equiparar la inflación. Más de la mitad de los encuestados señala que no ve margen para esperar mejoras.

Según el estudio, las emociones negativas como preocupación, enojo o tristeza superan con creces a las positivas en el análisis de la situación del país. A diferencia de las encuestas sobre la población en general, el Ag Barometer se enfoca exclusivamente en productores que generan un valor bruto anual superior a los 200.000 dólares, incluyendo empresas agropecuarias medianas y grandes en sectores como la agricultura y la ganadería.

A pesar de la variación en las metodologías, la comparación de ambos relevamientos revela un fenómeno llamativo: mientras algunos sectores ligan sus optimismos a cosechas récord y un panorama macroeconómico más estable, gran parte de la sociedad evalúa su situación diaria en función de ingresos, consumo y capacidad para llegar a fin de mes.

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