Durante la charla, rememoró los años 2009 y 2010, un período complicado en el que su rendimiento en el campo fue interrumpido por la atención que su vida privada generaba en la televisión y los medios. «En 2010 tuve un bache muy bajo en lo futbolístico. Encima, salía con una chica famosa de los medios y eso lo potenciaba. No era solamente que jugaba mal, sino todo lo que hablaban afuera. Para salir de esa situación tuve que tener mucho carácter y personalidad», explicó Mouche.
Frente a las adversidades, el delantero optó por una solución drástica para mantener su lugar en el equipo y lidiar con las críticas: «Jugué con pubalgia casi nueve o diez meses. Me infiltraba todas las semanas para poder jugar y los primeros días de la semana entrenaba diferenciado. No quería decir que estaba mal porque iban a decir que ponía excusas. Se hablaba de que era un pendejo rebelde, pero me la banqué en silencio hasta que en 2011 y 2012 pude dar vuelta la historia y salir campeón».
Con el tiempo, Mouche reflexiona sobre su carácter impulsivo, que a menudo le generó conflictos en el vestuario. «Era rebelde, contestador y no me comía una. Si veía cosas raras o injustas, chocaba con un técnico, un dirigente o un compañero. Hoy, con casi 40 años, me pregunto para qué luchaba contra la corriente en vez de enfocarme solo en jugar».
La transición desde la escasez económica a la abundancia puede resultar complicada para muchos futbolistas jóvenes. Mouche admitió que al principio le costó adaptarse a sus nuevos ingresos, pero se benefició del apoyo de veteranos como Martín Palermo, “El Flaco” Schiavi y Sebastián Battaglia, quienes lo guiaron tanto en su vida personal como en la gestión de sus contratos. «Al principio te mareás, es obvio. Pero me ubicaron los más grandes. Me apadrinaron y me dieron consejos que al principio me costó asimilar, pero al final les hice caso».
Al momento de decidir entre un prestigioso contrato en Europa o una oferta millonaria en Turquía, Mouche priorizó la estabilidad de su familia. «Aposté más por lo económico que por una carrera de mayor visibilidad europea. Gracias a las decisiones que tomé y a la gente que me presentó Schiavi para manejar mis cuentas, hoy tengo una estabilidad financiera que me permite estar tranquilo para el resto de mi vida».
En el contexto del Mundial, Mouche expresó su admiración por el rendimiento de Lionel Messi, ofreciendo una perspectiva técnica sobre lo que lo hace excepcional. «A mí ya no me sorprende lo que hace, porque sostuvo un nivel extraordinario durante 20 años. Lo que impresiona de Messi es su velocidad mental: él tiene todo ubicado en la cabeza cinco segundos antes que el resto». Según Mouche, la clave del capitán argentino radica en su capacidad de análisis táctico, que realiza incluso cuando parece desconectado del juego. «Cuando camina la cancha no está ‘boludeando’ para la tribuna, está estudiando el radar. Sabe exactamente dónde está el espacio, dónde están los rivales y dónde picó su compañero. Cuando la pelota le llega, ya decidió la mejor opción de la jugada».
Para finalizar, Mouche destacó que, a pesar de los obstáculos y decisiones difíciles que enfrentó, su carrera se resume en un saldo positivo. Con la serenidad de quien ha completado su trayectoria, concluyó que el verdadero triunfo no radica solo en los títulos obtenidos o en los goles marcados, sino en el aprendizaje acumulado y en la posibilidad de disfrutar de su vida familiar en paz.
