Pasadas las 23.25, Coudet dejó la zona de vestuarios con una valija en la mano, tal como es habitual tras cada partido de River. No brindó declaraciones a la prensa, una decisión que había sido comunicada por el área de prensa del club una hora y media antes del comienzo del encuentro, donde anunciaron que el director técnico y los futbolistas no harían declaraciones, sin importar el resultado. La razón detrás de esta decisión fue “trabajar en silencio”, según se informó.
Los hinchas que se encontraban en el Monumental expresaron su descontento con silbidos al escuchar el nombre del entrenador antes del partido, en el que River ocupa la última posición de la zona “B” sin haber anotado goles. Coudet es consciente de que el equipo aún se encuentra en un proceso de reconstrucción; se espera la llegada de un lateral izquierdo, siendo Francisco Ortega (proveniente del Olympiakos) el principal candidato, además de la expectativa de sumar a Thiago Almada, que podría salir del Atlético de Madrid en breve. Sin embargo, la situación es complicada y no puede permitirse más tropiezos. Las reacciones de los aficionados en el hall tras la derrota frente al Canalla evidencian la creciente tensión.
Además de la charla con Di Carlo, Coudet tuvo intercambios con su cuerpo técnico más cercano, que incluye a Ariel Broggi, Damián Musto y Carlos Fernández. También intentó infundir optimismo a sus jugadores, quienes abandonaron el vestuario en silencio, aunque con un mensaje de Marcos Acuña, quien se encuentra ausente por un desgarro en el isquiotibial derecho: “Con fe y siempre positivo, que de esto salimos. Confío plenamente en este grupo. Unidos hasta el final”.
A pesar de las estadísticas adversas, que marcan dos récords negativos para River —la primera vez que pierde cinco partidos consecutivos en el ámbito doméstico y que inicia un campeonato con tres derrotas sin anotar—, la dirigencia pretende evitar un desenlace abrupto para otro entrenador. El enfoque es evitar caer en una dinámica similar a la de Boca en cuanto a cambios de técnicos. River no ha tenido tres entrenadores en un mismo año desde 2010.
Con la convicción de que “hay material” para cambiar esta situación desfavorable, Coudet se enfocará a partir del martes, cuando el plantel retome los entrenamientos, en el próximo partido contra Tigre en Victoria. Este será un encuentro clave, ya que River no solo se encuentra fuera de la zona de acceso a las copas internacionales de 2027, sino que además fue eliminado por Aldosivi en la Copa Argentina.
A pesar de su firme intención de revertir el panorama y de tener energía para continuar, Coudet se ve al borde del abismo. Su contrato está vigente hasta el 31 de diciembre de 2027, con la posibilidad de rescindirlo de manera unilateral sin compensación económica alguna durante diciembre de 2026. El margen de error es prácticamente inexistente. Las próximas presentaciones como visitante contra Tigre e Independiente Santa Fe son cruciales para mejorar la situación, pero River necesita urgentemente un cambio radical para evitar continuar sumando derrotas.
