Los últimos anuncios se dirigen a este objetivo, considerando que el crédito en pesos no se ha disparado y, al mismo tiempo, la elevada morosidad entre familias y empresas disminuye la demanda de dinero. Con las propuestas dirigidas al mercado interno en descenso, las empresas están fomentando estrategias para sostenerse, más que para expandirse.
Observadores del mercado advierten que, frente a la inestabilidad económica, el Gobierno se enfoca en reactivar la actividad incrementando la oferta de dólares en la economía. El 13 de agosto, Caputo lanzó una flexibilización en los créditos en moneda estadounidense para aquellas empresas que no cuentan con ingresos en esta divisa.
En términos prácticos, el equipo económico tiene en mente especialmente el desarrollo inmobiliario. Este mercado, altamente dolarizado, aunque formalmente registra sus transacciones en pesos, realmente opera en moneda extranjera.
Las empresas desarrolladoras parecen ser el objetivo clave de la oferta de créditos. Asimismo, ciertos segmentos del mercado automotriz podrían encontrarse en situaciones similares.
Paralelamente, y buscando fomentar la oferta, el reciente anuncio sobre créditos hipotecarios tiene la intención de generar una mayor demanda de vivienda. Sin embargo, especialistas advierten que estos planes están diseñados especialmente para jóvenes pertenecientes a los segmentos de clase media y media alta. Bajo el contexto actual, si el programa estuviera vigente, los préstamos hipotecarios tendrían una tasa cercana al 40% nominal.
Se estima que estas iniciativas podrían impulsar la demanda de departamentos usados. A diferencia de lo que ocurrió hace una década, cuando se produjo un auge en la construcción debido a la necesidad de dolarizar ahorros al realizar compras en pesos en un contexto de escasez de dólares, las condiciones actuales son distintas. Por lo tanto, el impacto de estas medidas se prevé limitado, estimándose que podría beneficiar a alrededor de 17,000 personas con unos $2 billones en créditos.
Mientras tanto, en las próximas semanas Caputo podría presentar la versión más reciente de su propuesta inicial sobre los «dólares del colchón». Cabe recordar que el 23 de mayo de 2025, el Poder Ejecutivo emitió el decreto 325/2025, que estableció el régimen de Ganancias Simplificado. Caputo había indicado que se podría delinear un sistema para que los ciudadanos pudieran retirar sus dólares de las cajas de seguridad sin necesidad de pasar por el Congreso.
Sin embargo, la realidad lo llevó a recurrir al Poder Legislativo en dos ocasiones. La primera versión de Inocencia Fiscal presentaba fallas notables para cualquier contador, las cuales requirieron correcciones a través de otro proyecto.
Así, el hilo conductor de estas tres medidas radica en la intención de impulsar la actividad económica a través de la circulación de dólares, ya sea mediante el fomento de la oferta o el estímulo de la demanda de financiamiento. Es importante recordar que desde el inicio de su gestión, en diciembre de 2023, se había conocido un DNU titulado «Bases para la Reconstrucción de la Economía Argentina», que finalmente tuvo que ser tratado en el Congreso. En este decreto se estableció la posibilidad de que las empresas pudieran mostrar precios en dólares y facturar en esa moneda. Posteriormente, se logró que las compañías de medios de pago adaptaran sus sistemas para gestionar operaciones en dicha divisa. No obstante, poco de esto ha funcionado. Los argentinos tienden a utilizar sus dólares para ahorrar a largo plazo y realizar transacciones con monedas nacionales. Esta realidad debe ser considerada en cualquier intento de «dolarizar» el sistema.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, reconoció recientemente ante los medios que la economía está creciendo a un ritmo inferior al previsto por el Gobierno. En este sentido, la reciente serie de medidas económicas parece orientada a abordar este aspecto del programa económico.
Incluso, Caputo utiliza términos poco comunes en el discurso libertario. Al defender los créditos hipotecarios con recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), señaló que «hace a la Justicia Social» que las personas no deban esperar 30 años para acceder a su vivienda.
Desde hace algunos meses, el ministro de Economía ha admitido públicamente que el esquema de ajuste permanente para lograr un superávit fiscal está llegando a su fin. Indica que, de aquí en adelante, los resultados positivos del sector público nacional dependerán de una mejora en la recaudación fiscal, la cual se puede alcanzar a través de una expansión de la actividad económica.
