Súper Niño 2026 en Argentina: perspectivas sobre su influencia climática y las regiones más vulnerables

El fenómeno climático conocido como El Niño ha comenzado a manifestarse en Argentina, y se espera que en las próximas semanas se produzcan cambios importantes en las lluvias y temperaturas en diversas regiones del país. En su forma más intensa, este evento podría ser clasificado como un «Súper Niño», caracterizado por su excepcionalidad.

Según un informe del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires, hay más de un 90% de probabilidad de que el evento actual evolucione hacia una intensidad «muy fuerte», teniendo en cuenta que una buena parte del territorio bonaerense ya presenta altos niveles de humedad en los suelos, lo que lo hace especialmente vulnerable.

Medios internacionales han mencionado que al menos diez entidades financieras han advertido sobre el riesgo de pérdidas en cultivos primordiales como el azúcar, el café, el cacao y el arroz, derivados de la llegada de El Niño. Ya se anticipa que las empresas podrían aumentar los precios de las materias primas alimentarias en hasta un 15% a consecuencia de esta situación.

Esto podría traducirse en un incremento de la inflación alimentaria mundial. Las estimaciones sugieren que la eurozona podría experimentar un aumento de hasta un 1,3% como resultado de este fenómeno, y esos aumentos podrían extenderse hasta la segunda mitad de 2028.

En la provincia de Santiago del Estero, el gobernador destacó la labor realizada en los bajos submeridionales en distintas localidades para prepararse ante la inminente expansión del fenómeno de El Niño, que está generando preocupación en el sector agrícola.

La situación en las zonas de cultivo de maíz en el municipio de San Esteban Catarina, en el departamento de San Vicente a 60 kilómetros de la capital San Salvador, se presenta como desoladora. Según informes recientes, los terrenos han sido gravemente impactados por las altas temperaturas y la escasez de precipitaciones en un periodo que debería ser lluvioso.

Ramón García, un agricultor de 72 años, pasea por sus parcelas mientras observa la pérdida de sus cultivos de maíz. Este año, sembró tres manzanas y media de terreno, de las cuales ha perdido la mayoría. Su objetivo inicial era cosechar aproximadamente 300 quintales de maíz, pero ahora estima que sólo podrá recolectar unos 10 quintales. En comparación, en 2025 había alcanzado 230 quintales, una cosecha bastante buena.

García ha invertido más de 3.000 dólares en su siembra de este año y, al no obtener ganancias, espera conseguir «al menos 200 dólares» por la venta de zacate, que es lo que se denomina a la milpa que no llegó a su madurez y se seca. «Nosotros que vivimos de la agricultura estamos sólo esperanzados a la cosecha; después de Dios, si no hay cosechita, nos fregamos (nos fue mal)», lamentó el agricultor.

El Servicio Meteorológico Nacional ha actualizado su sistema de alerta para el territorio argentino; aunque no se reportan provincias afectadas por tormentas fuertes, se vigilan otros fenómenos climáticos.

La Agencia Federal de Emergencias (AFE) mantuvo reuniones con representantes de las provincias del norte argentino para definir estrategias de coordinación ante el fenómeno climático, con un enfoque en la anticipación, prevención y coordinación interjurisdiccional.

Los expertos advierten que el fenómeno de El Niño se perfila como el más intenso registrado hasta el momento, con potencial para provocar eventos meteorológicos extremos en diversas partes del planeta y convertir a 2027 en el año más caliente de la historia.

La combinación del fenómeno con el calentamiento global generado por la actividad humana es una muestra de los niveles de calor que podrían volverse habituales hacia fines de la década de 2030, según los especialistas.

Fernando Álvarez de Celis, geógrafo y director Ejecutivo de la Fundación Tejido Urbano, advirtió que en Argentina se anticipan lluvias extraordinarias «entre noviembre y diciembre» a causa del fenómeno de El Niño, producto del calentamiento de las aguas del Pacífico que altera los movimientos de las masas de aire. Este fenómeno ya ha comenzado a influir en algunas áreas de Uruguay y Brasil, y sus efectos también se están sintiendo en el país: los ríos Paraguay, Uruguay y Paraná han comenzado a registrar niveles de crecida importantes.

El especialista explicó que la denominación «Súper Niño» se debe a que las condiciones que originan el fenómeno, vinculadas a la humedad y el calor acumulados en el Pacífico, están alcanzando valores excepcionalmente altos. Esto anticipa precipitaciones más abundantes y frecuentes que las habituales, con especial incidencia en el sur de Brasil, el norte de Uruguay y el Litoral argentino, regiones que forman parte de la cuenca de los grandes ríos de la región.

Álvarez de Celis subrayó la sensibilidad del contexto, ya que una gran parte de la población argentina reside cerca de los ríos, y numerosas ciudades han sido construidas en zonas bajas, lo que las expone directamente al riesgo de inundaciones.

El gobierno brasileño ha incluido a 399 municipios de la macrorregión Centro-Oeste en la lista de territorios en estado de alerta por riesgo de incendios forestales, ante la previsión de que la fase más crítica del fenómeno de El Niño se produzca entre finales de 2026 y principios de 2027, siendo septiembre y octubre los meses de mayor riesgo.

Las proyecciones gubernamentales indican retraso en las lluvias, temperaturas superiores a la media, posible escasez de agua y mayores dificultades para la agricultura y los pastizales.

La región Centro-Oeste incluye áreas del Cerrado, el Pantanal y la Amazonía, que son especialmente vulnerables a los incendios. Este escenario ha sido analizado durante una reunión del Grupo de Trabajo de El Niño con representantes de los estados de Goiás, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y el Distrito Federal.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene un monitoreo constante de la evolución de El Niño y su posible impacto en el territorio argentino. Los pronósticos del organismo permiten anticipar escenarios de precipitaciones y temperaturas, aunque no logran prever con meses de anticipación la aparición de tormentas puntuales.

Por este motivo, en los próximos meses será clave estar atento a las alertas y actualizaciones oficiales, especialmente ante la posibilidad de lluvias intensas, tormentas y crecidas inusuales.

En fin, El Niño ya está activo en 2026, pero todavía no se analiza con certeza qué tipo de intensidad final tendrá. Su evolución será fundamental para determinar el impacto eventual en el clima argentino.

El bloque de concejales de La Libertad Avanza (LLA) ha presentado un pedido de informes a la gestión del intendente Julio Alak, solicitando detalles sobre los protocolos y recursos específicos que tiene la ciudad de La Plata para responder a evento climático extremos como lo es el Súper Niño.

Entre los puntos que solicitan aclaración se encuentran la ubicación de los centros de evacuación en caso de emergencia, su capacidad, infraestructura y servicios disponibles, además del protocolo que se aplicará para llevar a cabo la evacuación y los procedimientos previstos para ayudar a niños, adultos mayores y personas con discapacidad.

El pedido también se centra en los recursos materiales disponibles, como reservas de alimentos, agua potable, colchones y kits de primeros auxilios, así como la cantidad de agentes, vehículos y equipos listos para intervenir en caso de emergencia, y los procesos de coordinación con Defensa Civil, el SAME, bomberos y las fuerzas de seguridad.

En Jujuy, las autoridades estiman que los efectos de El Niño comenzarán a percibirse hacia mediados de septiembre. “Quizás la cantidad de agua que caerá en el mes sea la misma, pero en lugar de caer en seis ocasiones, ocurrirá en dos. Y la potencialidad del daño puede ser mayor”, afirmó el secretario de Comunicación y Gobierno de la Provincia, Alberto Siufi, en diálogo con medios locales.

El gobierno jujeño llevó a cabo una «mesa ministerial» para evaluar las potenciales características del fenómeno a nivel local. El funcionario explicó que prevén una combinación de «muchos días de sequía prolongada de mucho calor, con períodos en los que podrían presentarse lluvias fuertes y concentradas».

Asimismo, el Gobierno de Mendoza ha recomendado iniciar acciones de prevención y control de criaderos del mosquito transmisor del dengue, considerando el contexto climático que se avecina, marcado por El Niño, que podría adelantar las condiciones ambientales propicias para el Aedes aegypti.

Las proyecciones climáticas para el trimestre de agosto a octubre anticipan precipitaciones superiores a los registros históricos para esa región.

En Mendoza, donde el clima árido suele limitar la disponibilidad de agua, un periodo de lluvias excepcionales puede modificar las condiciones locales y favorecer el desarrollo y persistencia de criaderos de este mosquito.

El INTA y el Conicet han lanzado una aplicación interactiva y de acceso libre, denominada AgroENSO, que toma en cuenta la información climática de los últimos 35 años para estimar el efecto de El Niño en los principales cultivos del país.

Esta plataforma integra datos climáticos con información oficial y geolocalizada por departamento o partido, abarcando los rendimientos de seis cultivos: maíz, soja de primera, soja de segunda, trigo, cebada y girasol.

La herramienta adquiere un valor especial para la campaña 2026/27, en un marco donde las condiciones del Pacífico ecuatorial son coherentes con una fase cálida o El Niño. El Servicio Meteorológico Nacional indica que hay cerca del 100% de posibilidades de que esta fase se mantenga durante agosto-septiembre-octubre, mientras que las proyecciones de NOAA anticipan un refuerzo del fenómeno hacia el último trimestre del año, lo que podría tener efectos profundos en la actividad agrícola.

Ante la expectativa de tormentas intensas generadas por El Niño, la Ciudad ha implementado un plan de acción preventivo y de respuesta basado en alertas meteorológicas, el monitoreo de zonas de riesgo y el despliegue territorial en puntos críticos.

Este plan comprende 177 puntos identificados, que incluyen pasos bajo nivel y puentes, estaciones de bombeo y desagües, así como calles y áreas de riesgo. La activación del plan se ajustará según el nivel de alerta emitido por el Servicio Meteorológico. Desde el Centro de Operaciones de Emergencias de la Dirección General de Defensa Civil, el director puede elevar el nivel de activación más allá del correspondiente al alerta vigente, según las mediciones de los arroyos, advertencias a corto plazo o información de campo que lo justifique.

El primer paso en este procedimiento es la llamada «Apresto y recorrido preventivo», donde se lleva a cabo un monitoreo del desarrollo del evento. El siguiente nivel se establece como «Alerta amarilla de alto impacto», seguido de «Alerta naranja», en la cual se desplazan equipos a los 177 puntos predesignados. Finalmente, al llegar a una «Alerta roja», se pueden añadir nuevos puntos a la cobertura, dependiendo de cómo avancen los eventos meteorológicos.

Un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que circuló la semana pasada, pronostica que la zona núcleo —que incluye el sur de Córdoba, el norte de Buenos Aires y el centro de Santa Fe— experimentará un aumento del 30% en las lluvias en octubre, un 70% más en noviembre y hasta un 90% adicional en diciembre, comparado con los valores normales para esos meses.

La situación se presenta compleja, y la influencia de El Niño promete seguir generando incertidumbres en el clima, la agricultura y la economía del país.

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