Esta contracción observada en julio ha reducido el modesto crecimiento que el sector aún presenta en lo que va del año. Durante los primeros siete meses del año, el ISAC muestra un incremento interanual acumulado de solo 1,7 por ciento, después de haber alcanzado una mejora acumulada del 4 en marzo. Los datos más recientes indican una pérdida de impulso, con descensos mensuales en abril, junio y julio.
La caída se refleja también en muchos de los insumos utilizados en la industria. El consumo aparente de asfalto se desplomó un 23,1 por ciento interanual y el de yeso disminuyó un 21,2. Además, se registraron descensos del 12,9 por ciento en ladrillos huecos, del 9,8 en cales, del 9,5 en hormigón elaborado y del 8,1 en cemento Portland. También se observaron bajas del 7,2 por ciento en las placas de yeso, del 6,9 en los pisos y revestimientos cerámicos, y del 2,4 en el hierro redondo y los aceros destinados a la construcción.
Las expectativas empresariales no auguran una recuperación notable en el corto plazo. En el segmento de obras privadas, el 75 por ciento de las empresas sostiene que la actividad se mantendrá sin cambios entre agosto y octubre, mientras que el 14,4 por ciento prevé una disminución y solo el 10,6 por ciento anticipa un incremento.
En el ámbito de la obra pública, la situación es aún más complicada: un 25,8 por ciento de las empresas espera una caída, en contraste con el 16,9 que proyecta una mejora.
