Infraestructura, energía y financiamiento: factores clave para impulsar la inversión, según expertos

Un nuevo ciclo de Democracia y Desarrollo, organizado por un grupo interempresarial, reunió a líderes económicos y políticos para debatir las necesidades de inversión en Argentina.

El tercer encuentro de esta séptima edición se centró en identificar los requerimientos estructurales del país para avanzar en inversiones. Durante las diferentes mesas de discusión, se coincidió en que una infraestructura adecuada, que incluya rutas, trenes, puertos, energía y financiamiento, es esencial para reducir costos y convertir oportunidades productivas en inversiones efectivas.

Desde temprano, el lugar se llenó de figuras políticas y empresariales, entre ellas el ex ministro de Economía que pretende postularse a la presidencia, representantes del G20 y asesores financieros. Una de las personalidades más destacadas fue el embajador chino, Wang Wei.

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, inauguró la jornada resaltando los acuerdos que el Gobierno ha establecido con provincias para promover la infraestructura relacionada con la minería, la energía y el transporte. Indicó que se están llevando a cabo trabajos en Río Negro, Neuquén y San Juan, y anticipó novedades sobre la concesión de aproximadamente 9.000 kilómetros de rutas. Además, subrayó la importancia de revitalizar el transporte ferroviario de carga y de utilizar vías navegables para el traslado de productos que actualmente se transportan en camión. “Todo el país está siendo mirado desde sus inversiones y exportaciones. Está cumpliendo récords”, enfatizó.

Durante la primera mesa de debate, Roberto Murchison, presidente ejecutivo de una empresa del sector, presentó datos que evidencian los problemas logísticos. Según sus palabras, aunque los puertos tienen capacidad disponible, el principal déficit radica en los accesos ferroviarios y viales, así como en las condiciones de la Hidrovía.

Argentina logró en 2025 un récord de 2,2 millones de TEUs (unidad de medida de transporte logístico), mientras que Chile mueve aproximadamente 4,5 millones. Murchison argumentó que la mejora en los accesos optimizaría la infraestructura existente.

Martín Eurnekian, presidente de otra compañía, abordó el tema del transporte aéreo, anunciando una inversión de alrededor de US$ 200 millones para mejorar las pistas y operaciones aeroportuarias. Destacó el incremento en la carga aérea y el impacto positivo de la desregulación en su actividad. “Argentina es el ejemplo a seguir, te diría yo, en Latinoamérica respecto a reformas de desregulación en el sector aéreo”, aseguró.

Por su parte, Carlos Bacher, presidente de otra firma líder, se enfocó en la explotación de Vaca Muerta y la minería. Enfatizó que para el desarrollo de grandes proyectos se requieren rutas, ferrocarriles, líneas eléctricas, agua y logística. Además, mencionó la escasez de personal capacitado como un reto tras años de menor actividad en grandes obras. La incorporación de tecnología, como la soldadura automática en el gasoducto Perito Moreno, es un ejemplo de cómo aumentar la productividad, alcanzando ritmos de construcción de hasta 3,5 kilómetros diarios.

Rodolfo Freyre, CEO de una empresa de energía, presentó un ambicioso proyecto privado para la exportación de gas licuado desde Vaca Muerta, con una inversión estimada en US$ 15.000 millones, previniendo la operatividad de un primer barco en 2027. Destacó que esta iniciativa es 100% privada y que han obtenido financiamiento internacional por US$ 900 millones para las obras necesarias. “Esto es un negocio apretado, es un negocio competitivo”, resumió.

En el ámbito digital, Roberto Nobile, CEO de una empresa de telecomunicaciones, reportó que su firma invierte alrededor de US$ 1.000 millones anuales en tecnología y está modernizando sus centros de datos. Vio a la inteligencia artificial como una oportunidad para atraer inversiones, aunque subrayó la necesidad de contar con un suministro energético estable y conectividad.

Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, estimó que el valor de reposición del stock de infraestructura en el país es alrededor de US$ 1,5 billones, y que mantenerlo requiere aproximadamente US$ 24.000 millones anuales. Planteó que para sostener un crecimiento del 3% anual, Argentina debería invertir cerca del 25% de su PBI, es decir, unos US$ 150.000 millones anuales, considerando infraestructura, vivienda y otras inversiones productivas.

Martín Rapallini, presidente de la Unión Industrial Argentina, abordó la necesidad de inversiones vinculadas a la competitividad industrial, destacando la creciente automatización y el costo de la energía. Vaca Muerta tiene el potencial de ofrecer gas a menor precio, sin embargo, resaltó que son necesarios más gasoductos y redes eléctricas.

El transporte fue identificado nuevamente como un obstáculo. Rapallini indicó que solo cerca del 4% de las cargas en Argentina se transportan por ferrocarril, en comparación con el 21% en Brasil y el 27% en México.

Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina, coincidió en que es esencial mejorar la conexión entre caminos rurales, rutas, trenes y la Hidrovía, dado que el país cuenta con 400.000 kilómetros de caminos de tierra, lo que incrementa los costos de producción.

Fernando Lago, director del Consejo de Políticas de Infraestructura, propuso alternativas para financiar proyectos sin un repago inmediato, utilizando contratos de disponibilidad donde el privado construye y opera, mientras el Estado abona un canon.

En cuanto a la financiación, Ignacio Lamothe, secretario general de un consejo federal, mencionó la urgencia de mejorar la información sobre el movimiento de cargas y la planificación conjunta con las provincias. Este organismo actualmente trabaja en un plan federal de logística para integrar rutas, ferrocarriles y puertos.

Sin embargo, la implementación de estas obras requiere financiamiento a largo plazo. Lamothe advirtió que Argentina necesita un banco de desarrollo propio y una variedad de fuentes de financiamiento.

Christian Asinelli, vicepresidente de una institución financiera, relacionó la baja productividad de América Latina con años de escasa inversión en ciencia e infraestructura, subrayando que la región presenta oportunidades en sectores como energía, alimentos y minerales críticos.

Por último, el ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires destacó la importancia de proyectos hidráulicos, corredores viales y redes eléctricas para facilitar nuevas inversiones privadas.

Más allá de ser un espacio de reflexión, el ciclo Democracia y Desarrollo, respaldado por varias empresas destacadas, busca trazas diagnósticos precisos y elevar propuestas concretas que promuevan el progreso del país.

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