Según un informe del Monitor de Opinión Pública, elaborado por una consultora en agosto, el 59,8 por ciento de los encuestados manifiesta la urgente necesidad de modificar las políticas económicas actuales; por otro lado, solamente el 38,7 por ciento se muestra a favor de mantener el enfoque actual con vistas a las próximas elecciones presidenciales.
Estos datos coinciden con los hallazgos de un consultor político que señala que un 58,9 por ciento de los encuestados tiene una percepción pesimista sobre el estado de la economía. Dentro de este grupo crítico, el 48,9 por ciento afirma que está enfrentando las consecuencias de la situación en su vida personal, mientras que el 9,5 considera que la situación general se ha deteriorado, aunque no ha visto un impacto directo en su economía familiar.
El análisis de la consultora revela que el debate sobre el rumbo económico ha dejado de lado posiciones ideológicas o doctrinales para transformarse en una cuestión netamente posicional. Los sectores que apoyan la continuidad son, en su mayoría, aquellos en los que el costo del ajuste no afecta gravemente su calidad de vida. En contraste, la demanda de cambio proviene significativamente de quienes han sufrido una merma en su poder adquisitivo.
La discrepancia se torna evidente al observar el apoyo basado en la clase social. En los estratos más altos, seis de cada diez encuestados se manifiestan a favor de mantener el rumbo económico actual, mientras que en el sector más bajo, solo un cuarto de la muestra respalda la continuidad.
La variable de edad no presenta diferencias significativas: tanto jóvenes como adultos y mayores sostienen su apoyo al enfoque económico con porcentajes prácticamente equivalentes, que van del 37,7 al 39,4 por ciento.
En relación a la percepción optimista sobre la economía, el estudio del consultor revela que el 35,8 por ciento mantiene una visión positiva, mientras que un 5,3 por ciento considera que la economía se encuentra estancada y el 64 por ciento no observa señales de recuperación en la actividad productiva.
Más allá del apoyo que aún tiene la gestión, el tiempo se presenta como un factor crucial para la viabilidad del plan. Según el informe de la consultora, el 53,2 por ciento de los encuestados afirma que ya no tienen paciencia para esperar resultados positivos en el ámbito financiero, en contraste con el 22,9 por ciento que asegura que está comenzando a notar dichos resultados. “Esta impaciencia atraviesa todas las franjas de edad, evidenciando que incluso una parte de quienes apoyan el modelo lo hacen dentro de un contexto de baja tolerancia al tiempo”, resalta el estudio.
Al ser interrogados sobre la naturaleza y características del plan económico implementado, se recogió que el 47,8 por ciento opina que el programa del Gobierno es erróneo y ocasiona un sufrimiento innecesario en la sociedad. Mientras, el 22,4 por ciento cree que es necesario soportar la situación con la esperanza de que habrá mejoras futuras, y el 16,8 por ciento considera que el ajuste no es tan drástico y que el rumbo es el correcto. Un menor porcentaje, el 8,7 por ciento, dice no entender el programa del Gobierno, el 3,6 por ciento considera que las dificultades de la sociedad para tolerar el contexto de crisis son comprensibles a pesar de que el plan tiene sentido, y el 0,7 por ciento muestra indecisión.
