“Entiendo que Milei no destaque los indicadores negativos, pero me preocupa que los niegue”, expresó un destacado empresario del sector de servicios. Sus preocupaciones aumentan también tras las polémicas declaraciones del ministro Luis “Toto” Caputo, quien se refirió al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, como el “Anticristo”. Desde el ámbito empresarial, hay un temor creciente hacia el nivel de “fanatismo” que se observa en Caputo. “Parece que sólo busca la aprobación de Milei”, apuntó un insider.
A aquellos que han tenido la oportunidad de dialogar a solas con el titular del Palacio de Hacienda les sorprende su falta de receptividad para discutir las problemáticas del sector real. No obstante, hay quienes aseguran que “Toto es consciente de las dificultades”.
El presidente, quien se presenta con orgullo como economista, mantiene una vigilancia constante sobre el avance de su plan, al que considera propio, lo que hace difícil que cambie de rumbo. Sin embargo, en ocasiones pasadas, ha demostrado ser pragmático, ajustando su “modelo” (abandonó sus propuestas de cierre del Banco Central y de dolarización).
En términos generales, el mundo empresarial considera que el Gobierno “va a morir con las botas puestas”, aun cuando esto suponga un riesgo de fortalecer a la oposición, en particular al kirchnerismo. Varios hombres de negocios argumentan que al responsabilizar a los “kukas” por todos los problemas, el propio Gobierno alimenta la incertidumbre. Muchos se cuestionan por qué se ha anticipado tanto el clima electoral. La administración de Milei necesita evitar que se realicen las PASO, motivo por el cual ha instalado el tema electoral de forma anticipada.
Sin embargo, los malos indicadores económicos han reactivado al peronismo, que ya se encuentra movilizado en sus diversas facciones, listas para resolver sus tensiones internas. “No hay que subestimar al peronismo, ya ‘olió el poder’ y harán lo posible por conseguirlo”, afirmaba un veterano dirigente político. “Las disputas actuales se olvidarán cuando se acerque la hora de las definiciones”, y destacó que Sergio Massa es uno de los que más está trabajando en este sentido.
La posibilidad de un regreso del peronismo, sobre todo de una “versión de izquierda”, ha generado inquietud entre los empresarios. La narrativa del “retorno al pasado” fue utilizada anteriormente por Mauricio Macri, y “todos recordamos cómo terminó”, se comentaba en los corredores del Coloquio.
La principal preocupación de los empresarios radica en la falta de expectativas y esperanzas que genera el gobierno de Milei, un vacío que Kicillof “no ha sabido capitalizar, al menos por ahora”.
Por ello, las intervenciones del presidente y la presentación de Luis Caputo el viernes serán escuchadas con atención, con la esperanza de recibir discursos que sean más realistas. Aunque existen quienes advierten que los elogios del gobierno francés, el nivel de empresarios presentes en la Argentina Week y la participación de numerosos gobernadores podrían llevar a ambos a caer en el triunfalismo habitual que se observa en el extranjero.
Con cierta prudencia, los paneles de este Coloquio se enfocan en el futuro, como lo comentó el presidente de Toyota Argentina, Gustavo Salinas: “En esta ocasión, la propuesta busca mirar el largo plazo, siempre con una visión propositiva”. Sin embargo, en los pasillos, como es habitual, la coyuntura cobra protagonismo.
