La razón fundamental detrás del amasado radica en la etapa de cachorros. Durante su lactancia, los gatitos amasan para estimular la producción de leche de sus madres. Con el tiempo, este acto se asocia con una sensación de calma y bienestar.
Hart señala que la lactancia junto con las feromonas maternas generan satisfacción en los cachorros, lo que lleva a muchos gatos adultos a continuar con el amasado para recrear esa serenidad. Así, observar a un gato adulto que amasa no indica un problema ni un comportamiento extraño.
Un momento que suele sorprender a los dueños es cuando el gato elige sus piernas o abdomen para realizar esta actividad. Según la veterinaria, “este gesto lo hace para relajarse, aliviar el estrés o para compactar el material de su espacio de descanso antes de acomodarse”.
Además, el amasado también puede ser una expresión de afecto. Al realizar esta acción sobre una persona, el gato replica un comportamiento que tuvo con su madre, transmitiendo una sensación de comodidad y seguridad. “Si tu gato se instala sobre vos, ronronea y amasa, probablemente te está mostrando que se siente a gusto y protegido”, aclara Hart.
El amasado también desempeña una función importante en la marcación de territorio. Los gatos poseen glándulas odoríferas en las almohadillas de sus patas, y al amasar, dejan su olor en la superficie elegida, ya sea una manta, un sillón o incluso una persona. De este modo, afianzan su sentido de pertenencia.
Además, el amasado puede facilitar el estiramiento de los músculos y la liberación de tensión en las extremidades. Hart indica que este movimiento podría estar vinculado a la liberación de dopamina, una sustancia que genera placer y bienestar.
Sin embargo, si este comportamiento cambia de manera repentina o se vuelve excesivo, es importante estar alerta. Hart advierte que un aumento en el amasado podría estar relacionado con ansiedad, incomodidad o dolor, particularmente en gatos con lesiones o artritis. Si tu gato comienza a amasar más de lo habitual, lo recomendable es consultar al veterinario para descartar causas médicas o conductuales.
