Este ambicioso proyecto se extendió a lo largo de 18 años, transformando una casa típica de los años 40 en lo que hoy se conoce como The Beer Can House, una representación de arte popular en Houston.
La historia que acompaña a esta curiosa construcción es casi tan fascinante como su apariencia. Milkovisch, antes de cubrir las paredes con latas, se había dedicado a convertir sus jardines en espacios decorativos utilizando una variedad de materiales, impulsado por el deseo de evitar el tedio de segar el césped.
Finalizada la decoración exterior, decidió que su creatividad debía continuar en el interior, utilizando las latas de cerveza como un revestimiento peculiar. Aplastó y aplicó las latas a las paredes, cubriendo así gran parte de la superficie exterior.
Lo que empezó como un simple embellecimiento pronto se expandió a un despliegue artístico que abarcó 18 años. Milkovisch ingenió diversos usos para las latas, convirtiéndolas en cortinas, guirnaldas y otros elementos decorativos. También utilizó partes de las latas que generalmente habrían terminado en desechos, como tapas y anillas.
Según lo que se ha documentado, Ripley’s Believe It or Not! estimó que la casa y su entorno albergan más de 50.000 latas. Estas latas forman cadenas que cuelgan de los bordes del techo, creando una melodía con el viento cuando se mueven.
A menudo se piensa que la cantidad de latas refleja una preferencia por una marca en particular, pero el criterio de Milkovisch era más simple: utilizaba las cervezas que él mismo consumía, aunque su esposa Mary y algunos vecinos también contribuían a la recolección de material. Cuando le preguntaban acerca de su marca favorita, su respuesta siempre era clara: bebía la que estuviera en oferta. Así, la fachada de su hogar se convirtió en un vasto museo de latas y piezas de aluminio de diferentes marcas.
El proyecto no se limitó a las paredes; abarcó el patio, la entrada y diversas zonas del terreno. Las partes de las latas se transformaron en cortinas, móviles, cercos, campanas de viento y otras estructuras decorativas.
Lo que comenzó como una particular modificación de su hogar adquirió dimensiones artísticas significativas. La obra es considerada un ejemplo de arte popular y arte ambiental, una categoría que incluye espacios transformados por sus dueños con materiales cotidianos.
Milkovisch falleció en 1988, pero su legado perdura. Su esposa Mary habitó la casa varios años después de su muerte, y eventualmente, The Orange Show Center for Visionary Art asumió la tarea de preservar la propiedad, dedicada a la conservación de obras de arte popular y ambientes creados por artistas autodidactas.
Hoy en día, la vivienda se encuentra en 222 Malone Street, en el barrio Rice Military de Houston, y funciona como un atractivo cultural para la ciudad.
