Expertos del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (Cesimar-Conicet) llevaron a cabo el primer censo de ballenas francas australes (Eubalaena australis) de la temporada 2026 el pasado domingo. En las costas de Chubut, se contabilizaron 1375 ejemplares, de los cuales 409 eran crías. La investigación fue liderada por miembros del Laboratorio de Mamíferos Marinos (Lamama) del Cesimar: Aylen Chalkobski, María Constanza Marchesi y Mariano Coscarella. El relevamiento se realizó a bordo de una aeronave del Aeroclub de Puerto Madryn, con el apoyo de la Cámara Patagónica de Empresas de Avistajes (Capea). Marchesi comentó que «el registro de este año se encuentra dentro de los valores esperables para una población de grandes cetáceos que presenta fluctuaciones naturales, ya que hay movimientos e intercambio entre distintas zonas de reproducción». Aunque la cantidad de ballenas observadas fue inferior a las 2110 registradas en 2025, un año récord, la investigadora afirmó que «los datos de los últimos 20 años indican que la población de ballenas está recuperándose, es decir, creciendo, desde la casi extinción provocada por la captura comercial». Desde hace más de 25 años, el Cesimar lleva a cabo estos censos, y los números de esta temporada están alineados con los registros históricos, exceptuando el censo del 2025, considerado excepcional. En cuanto a la composición de la población observada, Marchesi destacó que el porcentaje de crías se situó cerca del 30%, lo que también está dentro de los parámetros esperados. Además de las 409 crías, se identificaron 408 madres y 497 individuos solitarios. La investigadora también señaló un aspecto crucial para interpretar los resultados: la fecha del censo. Mientras que el censo de 2025 se realizó a mediados de agosto, el presente tuvo lugar el 6 de septiembre. «Para esta época, muchos animales pueden haberse desplazado hacia sectores más internos del Golfo Nuevo y nuestro conteo se realiza sobre la costa», explicó. Como es habitual en esta época, la mayor concentración de ejemplares se detectó en El Doradillo, así como en las cercanías de Puerto Pirámides y en el Golfo San José. También se vieron numerosos individuos solitarios a lo largo de la costa externa de Península Valdés. Para llevar a cabo este monitoreo, los investigadores utilizan una metodología específica desde el aire. Marchesi señaló que «mientras volamos contamos ejemplares utilizando un clinómetro, que nos permite determinar la posición de la o las ballenas que estamos registrando». Este instrumento es fundamental para calcular con precisión la distancia entre el observador y los cetáceos. Además del conteo de ballenas, el vuelo de este año proporcionó otro dato interesante: se avistaron dos grupos de delfines oscuros en El Doradillo. Aunque esta especie es común en la región, los científicos subrayaron que su detección durante estos relevamientos no siempre resulta sencilla. En 2025, el censo aéreo del 19 de agosto marcó un récord histórico, contabilizando 2110 ballenas francas australes. Ese censo no solo se destacó por la cantidad total, sino también por la presencia de nuevas generaciones: se registraron 826 crías, 826 madres, 381 individuos solitarios y 77 en grupos de cópula. Desde Lamama señalaron que el evento de 2025 se trató de una situación excepcional y que no se anticipa una cifra similar de forma consecutiva. Aun así, enfatizaron que la tendencia a largo plazo sigue reflejando el éxito de las medidas de conservación implementadas en la Patagonia, con registros históricos que muestran una evolución significativa desde principios de siglo, cuando se contabilizaban alrededor de 150 crías y unos 500 ejemplares en total.
