Matan a un lobo marino de un disparo en Santa Teresita: se investiga la relación con pescadores

Un lobo marino ha muerto tras recibir un disparo de arma de fuego que le generó una infección y lo dejó en un estado crítico durante varios días en Santa Teresita, en la provincia de Buenos Aires. El animal, que pesaba casi 200 kilos, fue rescatado y trasladado a un centro de atención veterinaria donde se intentó estabilizar su condición, pero falleció poco después de su ingreso debido a la gravedad de su estado.

El aviso sobre la presencia de un ejemplar herido en la costa llevó a un equipo de la Fundación Mundo Marino a acercarse a las playas de Santa Teresita para colaborar en el rescate del lobo marino de un pelo. Al momento del rescate, el animal ya presentaba un cuadro muy grave, exacerbado por una infección avanzada. Los veterinarios que lo evaluaron en la playa detectaron rápidamente un marcado decaimiento: el animal permanecía casi inmóvil y apenas reaccionaba a la presencia de las personas.

El lobo marino fue trasladado al Centro de Rescate, donde el equipo veterinario realizó esfuerzos para estabilizarlo. Sin embargo, el animal murió poco después de su arribo. Las primeras hipótesis apuntan a que podría haber sido atacado mientras interactuaba con pescadores.

Los exámenes realizados posteriormente revelaron que el disparo había impactado en el hombro derecho del animal. “El proyectil provocó una fractura grave del hueso y una contusión pulmonar. Estas lesiones generaron un dolor intenso, afectaron su movilidad y comprometieron seriamente su estado general”, explicó Juana Caferri, médica veterinaria de la Fundación Mundo Marino.

Caferri añadió que al momento de recibir al lobo marino, “la herida ya mostraba signos de infección muy avanzada: se percibía un fuerte olor pútrido y alteraciones en los tejidos compatibles con varios días de evolución”.

El disparo no causó la muerte del animal de inmediato. Durante los días siguientes, la herida se deterioró y la infección se agravó. A la larga, la sepsis, es decir, la respuesta generalizada del organismo frente a una infección, propició un deterioro progresivo que terminó siendo la causa del deceso, detallaron los veterinarios.

Además, en la necropsia se encontraron restos de redes de pesca en el estómago del lobo marino. Los lobos marinos de un pelo suelen acercarse a las zonas de pesca para alimentarse de los peces que han sido capturados. Según explicaron desde la fundación, esta conducta es parte de su instinto natural de búsqueda de alimento. La interacción con redes de pesca puede generar roturas significativas en las mismas, lo que representa un perjuicio económico para los pescadores, sobre todo para los de carácter artesanal.

En este caso, los restos hallados confirman que el lobo marino había tenido contacto con artes de pesca, pero no se puede establecer con certeza si esa interacción resultó relacionada con el disparo ni quién fue el responsable del mismo. Por ello, el caso está actualmente bajo investigación. Sin embargo, se ha determinado que una acción humana causó una lesión que resultó fatal para el animal.

“El mar es el hábitat natural de estos animales y también un espacio donde las personas realizan actividades productivas. Debemos encontrar formas de coexistir y reducir estos conflictos. Un animal que se aproxima a una red no entiende el daño económico que puede ocasionar: está buscando alimento para sobrevivir. La respuesta no puede ser herirlo o matarlo”, enfatizó Sergio Rodríguez Heredia, biólogo de la Fundación Mundo Marino.

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