Un impulso positivo para la Argentina: los precios de los granos alcanzan el nivel más alto en diez años

El mercado global de granos se encuentra en una etapa de intensa agitación, impulsada por una combinación de condiciones climáticas adversas en diversas áreas productoras, un conflicto bélico que sigue afectando la logística de exportación en el Mar Negro y una demanda incesante. En este contexto, los principales actores financieros han decidido intervenir con una confianza que no se registraba desde hace más de diez años.

Un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario indica que los fondos especulativos han adoptado la posición neta compradora más alta desde, al menos, 2014. Como resultado, en los últimos días, la plaza de Chicago ha registrado máximos multianuales en los precios de trigo, soja y maíz.

Los operadores más importantes están apostando a que los precios se mantendrán en niveles elevados, y la BCR expone que «la apuesta alcista es aún más marcada que en el momento más crítico de la guerra en Medio Oriente y que en el inicio del conflicto europeo».

El maíz ha seguido su tendencia ascendente, impulsado por varios factores que mantienen los precios en alza. Las condiciones de cultivo en Estados Unidos continúan deteriorándose; el último informe «Crop Progress» del USDA revela que solo el 57% del maíz se encuentra en condiciones buenas a excelentes, una caída respecto al 69% del año anterior. En Francia, la situación es aún más desalentadora: la última evaluación de «FranceAgriMer» indica las peores condiciones en 15 años, con solo el 28% del cereal en calificación buena a excelente. En este contexto, la BCR indicó que «es difícil descartar mayores recortes en la estimación de cosecha en ese país respecto a la última cifra anunciada de 50 Mt».

Con este panorama, el maíz alcanzó un pico de tres años en Chicago al tocar los USD 214 por tonelada, impulsado también por el aumento en los precios del trigo, dado que ambos cereales compiten como fuentes de alimento forrajero. El trigo, por su parte, alcanzó la semana pasada los USD 288 por tonelada en el mercado estadounidense, un máximo en tres años, y esta semana se mantuvo fluctuando en torno a esa cifra.

La incertidumbre geopolítica sigue siendo un factor clave. Rusia rechazó recientemente una moratoria para cesar ataques en el Mar Negro y llevó a cabo acciones contra infraestructuras portuarias en Odesa. Una entidad agrícola ucraniana advirtió que la cadena de suministros debe prepararse para redirigir las exportaciones a otros puertos, dado que la operatividad de las terminales de aguas profundas podría reanudarse recién en diciembre o enero. Sin embargo, al cierre de la semana, el presidente ruso sugirió la posibilidad de avanzar hacia un acuerdo de paz, lo que provocó que el futuro más operado de trigo cayera un 2,5% este jueves, ubicándose en USD 276 por tonelada.

A las complicaciones del conflicto se suma que las rutas alternas para las exportaciones ucranianas también enfrentan cuellos de botella. El río Danubio presenta niveles de agua muy bajos, lo que limita el flujo comercial, y estas vías no están equipadas para manejar el volumen de tráfico que implica redirigir los productos recién cosechados. En este contexto, Argentina vislumbra una oportunidad: el «line-up» de trigo alcanza máximos de cinco años, el más alto desde abril, en un momento en que las demoras del cereal del Mar Negro abren una ventana para que el producto argentino se convierta en una opción atractiva.

Tras el aumento de precios en Chicago, los futuros de trigo para 2026/27 en A3 alcanzaron máximos para el contrato de diciembre de 2026, y el pricing de la mercadería respondió con firmeza. Las operaciones realizadas a precio cerrado más que duplicaron esta semana a las de la anterior, alcanzando 0,73 millones de toneladas, en comparación con 0,30 millones de toneladas, el número más alto en fijaciones desde que se comercializa el trigo de la nueva campaña.

En el ámbito local, el trigo disponible en la pizarra de Rosario se comercializó a USD 237,5 por tonelada, o $357.200, cerca de los máximos desde 2024. El maíz disponible también registra un incremento, alcanzando USD 190 por tonelada, o $282.000, el mayor valor desde julio.

La comercialización de soja en Argentina ha mostrado un incremento en las últimas semanas, tanto en la mercadería de la campaña actual como en la nueva. Hasta la semana del 25 de agosto, se habían negociado 26,5 millones de toneladas de la campaña vigente y 775.000 toneladas de la 2026/27. Solo en esa semana se comercializaron 970.000 toneladas de soja de la campaña actual, el volumen semanal más alto desde finales de junio, con fijaciones que superaron 1,04 millones de toneladas.

El movimiento más significativo, sin embargo, ocurrió en la soja nueva. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, las fijaciones para la 2026/27 más que cuadruplicaron el promedio semanal de las semanas anteriores, con una alta proporción de operaciones a precio hecho.

En el mercado disponible, el precio de la soja alcanzó los $550.000 por tonelada al 31 de agosto, equivalentes a USD 367 por tonelada, casi un 9% por encima de los valores de mediados de mes. Las posiciones diferidas también mostraron una tendencia similar, con el contrato a cosecha de mayo de 2027 que tocó los USD 354 por tonelada al cierre de agosto, quince dólares más que a comienzos del mes.

Este movimiento en la curva local se fundamenta en lo que acontece en el mercado internacional, sostenido por al menos tres factores: la robusta demanda china de soja estadounidense, el aumento en los precios del petróleo debido a las tensiones entre Estados Unidos e Irán y el deterioro de las cultivos en territorio estadounidense. En cuanto a la demanda, durante agosto el USDA confirmó frecuentemente ventas privadas de soja a China, con registros que superan los 2,98 millones de toneladas durante el mes.

Respecto a la oferta, el informe semanal «Crop Progress» del USDA disminuyó la calificación de la soja estadounidense al 58% en condiciones buenas a excelentes, desde el 60% reportado la semana anterior, con una caída mayor a la esperada por los analistas, que anticipaban un 59%. Paralelamente, los precios del petróleo crudo aumentaron más de un 7% desde el inicio de la semana tras la reanudación de las acciones militares entre Estados Unidos e Irán, lo que reavivó las inquietudes sobre el suministro global.

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