Transforman 20 toneladas de algas en una vivienda de 40 m² que resiste huracanes y terremotos

En las playas del Caribe mexicano se enfrenta un desafío ambiental y turístico significativo: la acumulación de algas en las costas. Ante esta problemática, un innovador emprendedor decidió utilizar estas algas para crear bloques destinados a la construcción de una casa de aproximadamente 40 metros cuadrados.

Omar Vázquez Sánchez, originario de México, es el responsable de la edificación de la Casa Angelita en Puerto Morelos, Quintana Roo. Para llevar a cabo este proyecto, utilizó un total de 20 toneladas de algas, las cuales fueron transformadas en 2.150 bloques compactos.

La construcción comenzó con la recolección del sargazo que llega a la región. Tras ser recolectadas, las algas son sometidas a un proceso de lavado para quitar la sal, luego se secan, trituran y se combinan con diversos componentes orgánicos. Finalmente, la mezcla se prensa en moldes para dar forma a los bloques.

Después de ser fabricados, estos bloques requieren un proceso de secado y se utilizan de manera análoga a los ladrillos convencionales. Tal como detalló el emprendedor, la casa fue finalizada en apenas 15 días, sin la necesidad de grandes cantidades de cemento ni acero.

La Casa Angelita posee unas dimensiones de 8 metros de largo por 5 de ancho, y cuenta con una habitación, un baño, un living, un comedor y una cocina. Además, los bloques ofrecen propiedades aislantes que contribuyen a mantener la temperatura interior y reducen el ruido externo.

Cada bloque tiene un peso aproximado de 5 kilos. La utilización de este material no solo representa una solución ambiental, sino que también permite un ahorro considerable en los costos de construcción. En proyectos futuros, el emprendedor aseguró que se podría lograr hasta un 40% de reducción en comparación con otros métodos.

Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México llevaron a cabo análisis de los bloques y encontraron que sus características son semejantes a las del adobe, lo que les confiere la capacidad de resistir vientos fuertes y movimientos sísmicos.

Omar Vázquez enfatizó que con los acabados y el mantenimiento adecuados, las viviendas construidas con estos bloques podrían tener una durabilidad de hasta 120 años.

El proyecto no se limitó a la construcción de la Casa Angelita. A partir de esta experiencia inicial, el emprendedor ha construido y donado diversas viviendas a familias de escasos recursos, así como implementado los bloques en dormitorios de hotel, consultorios y otras edificaciones.

Así, un material que con frecuencia causa problemas en las playas de México ha sido reconvertido en una innovadora alternativa para la construcción de viviendas asequibles, que además ayuda a la reducción de residuos y aprovecha las toneladas de algas que anualmente llegan a las costas del Caribe.

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