Un joven argentino triunfa en Harvard con un innovador invento para personas con discapacidad visual

Aunque dice estar exhausto, su felicidad es evidente. En el trascurso de los últimos cuatro días, Martín Pulitano, un estudiante argentino de 20 años de Moreno, confiesa haber dormido apenas tres horas. A pesar de su deseo de descansar, los imprevistos como esta nota lo mantienen ocupado. «Me emociona todo lo que estoy viviendo, ha sido inesperado», expresa mientras organiza sus pensamientos.

Martín se embarcó en un viaje a Estados Unidos para participar en HackHarvard, una competencia que se lleva a cabo en la Universidad de Harvard en Boston. «Este hackatón internacional se realiza anualmente y está dirigido a estudiantes de pregrado. Estoy en el tercer año de ingeniería informática en UCEMA. Se trata de un evento intensivo de entre 24 y 48 horas donde equipos de jóvenes deben crear dispositivos en áreas como ciberseguridad, medio ambiente o tecnología asistencial para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad», explica.

El evento, que ocupó los espacios de Harvard durante casi todo el fin de semana, tuvo una duración de 36 horas. Martín se había inscripto en julio pero quedó en lista de espera debido a la gran cantidad de solicitudes recibidas.

Mientras estaba en Buenos Aires, estudiando y trabajando para una startup, decidió en septiembre viajar a San Francisco para sumergirse en el mundo tecnológico. «Estaba esperando noticias de Harvard, pero no tenía muchas ilusiones», recuerda. A principio de octubre, mientras exploraba empresas innovadoras, recibió un correo electrónico que lo informaba sobre su aceptación para participar en HackHarvard, programada para el 17 y 18 de octubre.

«Cuando vi la notificación de Harvard, me paralicé. Al abrir el correo y confirmar mi lugar, sentí que había alcanzado un sueño; ese momento quedará grabado como uno de los mejores de mi vida. Cambié mis pasajes de San Francisco a Boston inmediatamente», relata.

Al llegar a la costa este, se unió a más de 500 estudiantes de 30 universidades de diez países seleccionados para el evento. «Me asignaron a un equipo con tres estudiantes de Estados Unidos y Asia. Juntos debíamos diseñar un dispositivo que ayudara a las personas, y teníamos 36 horas para desarrollarlo. Yo fui el que menos dormí, solo cuarenta minutos, porque estaba muy emocionado», dice.

El entusiasmo y la energía de Martín son impresionantes. «Tengo 20 años, pero la adrenalina me mantiene activo. No soy de quedarme callado», señala mientras sonríe frente a la cámara en San Francisco, donde planea quedarse hasta el lunes antes de regresar a Buenos Aires.

«Desde que nos conocimos, conectamos de inmediato. Compartíamos la misma pasión por crear algo que beneficiara a personas no videntes. La idea surgió rápidamente gracias a uno de mis compañeros que tenía un familiar ciego. Nos pusimos manos a la obra y conseguimos materiales por 70 dólares. Lo curioso es que el viaje en Uber hasta Harvard costó más que la inversión en nuestro desarrollo», agrega.

Martín se muestra seguro al detallar su invento llamado Feel, un dispositivo alternativo al bastón tradicional que utilizan las personas ciegas. «Utiliza sensores para detectar obstáculos y enviar alertas táctiles a la mano del usuario. Nos pareció adecuado llamarlo Feel, ya que se relaciona con los sentimientos en múltiples dimensiones».

«El prototipo tiene un alcance de detección de hasta cinco metros, con un campo visual de 180 grados, y planeamos ampliarlo a 360 grados en futuras versiones. Facilita la movilidad de las personas ciegas, quienes suelen tener un sentido del tacto más desarrollado. Al identificar un objeto, el dispositivo genera pequeñas presiones en la palma de la mano del usuario para guiarlo en su entorno sin depender solo de señales sonoras», explica.

Además, muestra visiblemente emocionado su creación. «Feel incluye inteligencia artificial y una aplicación móvil. Creamos un agente de IA que almacena preferencias y lugares del usuario, prediciendo el tiempo que tardará en caminar. La colaboración fluyó, y yo fui responsable de armar el hardware y desarrollar la aplicación donde los usuarios ciegos pueden ajustar la configuración por voz».

El equipo se llevó el premio mayor de HackHarvard, así como dos reconocimientos adicionales, uno dedicado a la Hardware for Good y otro brindado por una empresa colaboradora. «Tomé la iniciativa frente al jurado y fui explicando cómo funcionaba nuestro dispositivo. Creo que logré captar la atención de los jueces porque mostré voluntad y predisposición. Siento que vendí el producto y logré que lo probaran para comprobar su efectividad. Ofrecí una experiencia única», destaca.

Al reflexionar sobre el motivo de su victoria, se toma un momento. «Creo que nos premiaron porque desarrollamos un proyecto con propósito, nunca pensamos en monetizarlo. Sentí que conectamos con el corazón de quienes tomaron la decisión», concluye. Como parte del premio, recibió un dron y unos auriculares de alta gama.

Martín no esperaba ganar una competencia tan prestigiosa. «Estar en la HackHarvard ya era increíble, teniendo en cuenta que hace dos semanas estaba en lista de espera. Haber ganado es un sueño cumplido. Nunca había liderado un desarrollo, así que fue una experiencia inolvidable», añade.

Tras un día repleto de emociones, compartió su logro en redes sociales y recibió numerosos mensajes de apoyo de argentinos ciegos que se ofrecieron para probar el dispositivo en el país. Entre las reacciones, se destaca una conversación con un contacto que se emocionó hasta las lágrimas al escuchar sobre el proyecto.

Las congratulaciones de su familia y de su novia no se hicieron esperar. Además, se sorprendió al leer un mensaje en redes sociales de la rectora de su universidad, destacando su logro en Harvard.

En medio de esta avalancha de atención, Martín se tomó un descanso cuando recibió una oferta laboral que no le interesaba del todo. «Era de una startup de tecnología educativa y no creo que allí pueda innovar tanto», confiesa. Afirma que este fin de semana en Harvard le ha abierto puertas a nuevas oportunidades laborales que ahora evaluará con calma.

Ahora, se prepara para retomar su actividad profesional y continuar con el desarrollo de Feel. «Necesitaremos reunirnos para decidir los próximos pasos con el proyecto. Estoy muy entusiasmado y sueño con llevarlo a producción antes de fin de año. No puedo creer cómo un solo fin de semana puede cambiar tu vida así.»

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