Lo sorprendente de esta decisión es que no se debe a la desaparición del problema. Por el contrario, los organismos técnicos indicaron que persistían las condiciones de dumping y que el daño a la producción nacional podría reiterarse. A pesar de ello, la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) recomendó eliminar la protección, argumentando que el costo de mantenerla superaba los beneficios que generaba para los fabricantes argentinos de motores, tanto para la industria de lavarropas como para los consumidores.
Esta resolución se suma a otra toma por parte del Gobierno en el mismo ámbito. Recientemente, se decidió proseguir con una investigación por dumping sobre las importaciones de lavarropas chinos, aunque se optó por no aplicar medidas antidumping provisionales mientras se desarrolla el proceso.
Ambas acciones reflejan una lógica que busca reconocer las posibles prácticas comerciales desleales sin recurrir de manera automática a barreras comerciales. Un análisis del margen de dumping reveló un 56,18% para las exportaciones chinas a Argentina. La CNCE determinó, además, que podría haber una reentrada de importaciones en condiciones de dumping, lo que podría dañar nuevamente a la producción local.
Los datos son contundentes: a partir de exportaciones a mercados como Chile, se identificó un margen de recurrencia de dumping del 31,60%. Es decir, el problema que motivó la protección inicial sigue vigente, pero el análisis oficial se amplió para considerar todo el ciclo productivo.
Un dato crucial es que los motores en cuestión no son productos terminados, sino insumos necesarios para la fabricación de lavarropas. Por eso, cualquier encarecimiento de estos motores afecta a una industria mucho más amplia. La CNCE destacó que la fabricación de lavarropas genera una cantidad de empleos considerablemente mayor que la producción de motores, donde la empresa que solicitó la revisión contaba con solo 31 trabajadores afectados para 2024.
Mantener la protección de un eslabón podría, por lo tanto, perjudicar a toda la cadena productiva. El análisis de precios fue fundamental en esta decisión. Según la CNCE, de acuerdo al promedio de 2022 y los primeros siete meses de 2025, el ingreso medio por unidad de motores aumentó un 9% en términos reales, aunque algunos productos específicos vieron incrementos mucho mayores, como un 77% para motores universales y un 68% para motores de inducción.
Esos aumentos han superado el crecimiento de los costos de producción, lo que llevó a concluir que la medida antidumping había contribuido a un aumento de precios que excedió el alza de los costos. La CNCE comparó este escenario con el periodo anterior a la protección, sosteniendo que el derecho antidumping había sido un factor clave en mejoría de los márgenes de rentabilidad.
Otro factor relevante destacado fue la evolución tecnológica en el sector. Durante la investigación, se mencionó el avance de los motores inverter sin escobillas, que son más eficientes y están siendo adoptados masivamente. Esta categoría de motores no está sujeta a la medida antidumping. Por lo tanto, la CNCE advirtió que prorrogar la protección podría incentivar la continuidad de tecnologías que el mercado ya está empezando a dejar atrás.
La decisión trasciende el mercado de motores para lavarropas y se inscribe en una definición más amplia de política económica. A lo largo de años, la tendencia en las investigaciones por dumping había sido la protección de la industria afectada ante prácticas desleales. Sin embargo, bajo la administración de Javier Milei, se está introduciendo la consideración de cómo esas protecciones impactan en el conjunto de la economía.
En este caso, se concluyó que mantener el antidumping podría encarecer una industria más grande, afectar la competencia y crear incentivos desfavorables para la innovación tecnológica. Así, a pesar de reconocer la existencia de dumping y el riesgo de daño a la industria nacional, el Gobierno determinó que lo más adecuado era levantar la protección.
