A sabiendas del ambiente y dando cuenta de que la gestión de la Casa Rosada no prioriza la producción, el evento se vio despojado de la presencia de funcionarios nacionales, a solicitud del Presidente, Javier Milei. Quizás la postura del mandatario hubiese sido diferente si hubiera estado al tanto de que los líderes empresariales, encabezados por Martín Rappallini, titular de la Unión Industrial (UIA), decidieron no invitar al gobernador Axel Kicillof, buscando asegurar una representación opositora significativa. Sin embargo, esto no fue posible.
Poco tiempo atrás, durante una visita a fábricas en Catamarca, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se había comprometido con la UIA provincial a asistir al Día de la Industria, manifestando: “Voy seguro”. Hasta el último momento antes del evento, Santilli reiteró su intención de participar, aunque Milei y Caputo se habían retirado dos semanas atrás. Cerca de la medianoche, Santilli recibió la instrucción de no acudir a la fábrica de Hugo Sigman, un referente del sector farmacéutico nacional, el cual se ve afectado por el nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos. La única figura del gobierno presente fue Pablo Lavigne, secretario de Producción, quien abandonó el lugar tras escuchar a Isaías Drajer, una voz respetada en la cámara de laboratorios CILFA, abogar por la defensa de la industria nacional y solicitar que el gobierno de Milei implemente medidas efectivas.
La voz de la base se hizo escuchar
Dentro de la estructura de la UIA, existen dos instancias clave: el Comité Ejecutivo, conformado por los máximos dirigentes, y la Junta Directiva, que reúne a las federaciones del país. En las dos últimas reuniones de esta última, se solicitó a Rappallini mayor firmeza en sus declaraciones contra el modelo imperante. Durante su discurso, se evidenció una evolución en la postura de un líder habitualmente afín al Gobierno, que ahora actúa bajo el impulso de las necesidades del sector.
Rappallini comunicó que la producción se encuentra un 10 por ciento por debajo de los niveles de 2022, con caídas de hasta el 30 por ciento en determinados sectores. Asimismo, destacó la pérdida de 90.000 empleos registrados en el país. Uno de los puntos más críticos de su intervención fue su afirmación de que “la economía no puede medirse solamente por la inflación”, enfatizando que la construcción de un camino hacia el crecimiento implica una serie de reformas cruciales: restaurar el crédito, reducir costos, combatir la competencia desleal y garantizar el suministro energético a precios competitivos, entre otros.
Rappallini cuestionó los enfoques del gobierno, que persigue una política de inflación cero, a costa de la actividad productiva. “El sector industrial le está perdiendo la paciencia a Milei, en el plan del Gobierno la industria no está”, señaló uno de los cercanos al Comité Ejecutivo.
El referente industrial continuó: “Cuando abrimos la economía, no estamos poniendo al 100% de la economía argentina a competir globalmente. La industria se enfrenta a precios internacionales, mientras que sigue asumiendo costos internos”. Por ello, sugirió construir un puente que facilite la transición de los diversos sectores sin poner en riesgo el equilibrio fiscal.
Un discurso de consenso
El Comité Ejecutivo de la UIA está integrado por ocho vicepresidentes, de los cuales tres mantienen posturas críticas hacia el Gobierno, mientras que el resto son más moderados. David Uriburu de Techint había guiado hasta ahora el pulso de la moderación. Sin embargo, la postura de Paolo Rocca ha virado notablemente y la UIA también parece estar cambiando. Aunque la decisión de omitir la invitación a Kicillof surgió del conglomerado del acero, la percepción general es que el Gobierno no tiene interés en comprometerse con el sector industrial. De hecho, el mismo día de la celebración, Milei y Caputo asistieron a un evento donde cuestionaron a los industriales, un hecho que fue interpretado casi como una señal de desprecio.
Entre los vicepresidentes de la UIA, Guillermo Moretti, un químico con buenas relaciones en la provincia de Santa Fe, no dudó en expresar su descontento de manera contundente. “Esta gente no conoce el país, no sabe lo que es una fábrica”, disparó, atacando indirectamente a Caputo. “Estamos siendo conducidos por un endeudador, un trader que ignora la industria”, aseveró.
Criticó además el aumento de las finanzas personales del ministro y preguntó irónicamente: “¿Por qué no aplica esa misma estrategia a nuestro país?”. Claudio Drescher, un destacado empresario del sector textil y también vicepresidente de la UIA, advirtió sobre las consecuencias de mantener la actual dirección: “Si el gobierno no cambia, vamos a un país roto”. Este evento marcó un día triste para la industria en Argentina.
