La planta, que operó de manera ininterrumpida durante 50 años antes de iniciar este proceso en septiembre de 2024, está llevando a cabo la transformación más significativa en su historia. Las tareas realizadas incluyen la renovación de equipos, la actualización de sistemas de seguridad, y la edificación de nuevas instalaciones dentro del complejo.
Dentro de los trabajos efectuados se encuentra la modernización del sistema de protección del reactor, la actualización de la red eléctrica de la central, así como la inspección de generadores de vapor y la mejora de los sistemas de refrigeración de las piletas de combustible gastado.
Se han llevado a cabo también obras civiles que permitirán aumentar la capacidad de la planta, entre las que se destaca un nuevo edificio de ingeniería con espacio para 180 empleados.
La recarga de combustible nuclear será el siguiente paso crucial para restablecer la actividad eléctrica de Atucha I. Cada componente que ha sido intervenido debe ser evaluado y documentado ante la Autoridad Regulatoria Nuclear, la entidad responsable de analizar las obras antes de conceder una nueva licencia de operación.
Nucleoeléctrica Argentina indicó que ha realizado un proyecto similar en la Central Nuclear Embalse, cuya renovación permitió extender su operatividad en 30 años. La empresa gestiona las plantas Atucha I, Atucha II y Embalse, las cuales cuentan con una potencia instalada total de 1.763 MW, además de ofrecer servicios de ingeniería, mantenimiento, fabricación de componentes y capacitación para el mercado internacional.
