Florencia Rizzo Patrón, exsecretaria de Baratta, trabajó en el ministerio entre 2008 y 2015. Este martes, ante el Tribunal Oral Federal número 7, identificó entre quienes visitaban el despacho del exfuncionario a Juan Carlos de Goycoechea, exdirectivo de Isolux Corsán; Carlos Wagner, empresario de Esuco y expresidente de la Cámara Argentina de la Construcción; y Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería. Los tres están acusados por el presunto pago de coimas. De Goycoechea y Wagner, además, forman parte del grupo de arrepentidos.
“Se hacían en el despacho del licenciado Baratta”, recordó sobre los encuentros. “A puertas cerradas y si no teníamos el permiso de él [Baratta], tampoco podíamos ingresar”, dijo. Rizzo Patrón también sostuvo que entre los empresarios que asistían estaban Franco Macri y Sebastián Eskenazi, quienes no están acusados en el juicio. Baratta fue subsecretario de Coordinación y Control de Gestión del ministerio que conducía De Vido.
El testimonio fue solicitado por la defensa de Nelson Lazarte, otro exsecretario de Baratta, quien estuvo presente en la Sala AMIA, sede del proceso. Para la acusación, Lazarte habría cumplido un papel clave en la operatoria y, entre otras tareas, coordinado reuniones con empresarios para el pago de sobornos.
“Nelson no podía decidir nada”, dijo Rizzo Patrón sobre su antiguo compañero. La testigo negó que hubiera irregularidades y aseguró que nunca vio a Lazarte con bolsos ni dinero en el ministerio.
La audiencia continuó con la declaración de Oscar Crispín Díaz Fernández, amigo de Lazarte desde la infancia, en el barrio conocido como Villa La Rana. El testigo contó que Lazarte había conseguido comprar una casa y “salir” del barrio. “Una casa normal. No es tan grande”, señaló.
También afirmó que Lazarte ingresó a la función pública después de entregarle una carta en mano a Néstor Kirchner, en la que le pedía trabajo, durante una recorrida del expresidente por el barrio en 2008. “Ahí empezó a trabajar como cadete —aseguró—. La estaba pasando mal, estaba sin trabajo, era una época jodida.”
En el expediente, Lazarte está comprometido por declaraciones de arrepentidos, peritajes y cruces de llamadas. También lo señalan datos incluidos en los escritos del chofer Oscar Centeno. Entre ellos, que un Fiat Siena a nombre de Lazarte habría sido comprado por orden de Baratta para utilizarlo los miércoles en la presunta recaudación de sobornos.
En su indagatoria, en marzo de este año, Lazarte dijo que atravesaba una situación “muy injusta”, negó haber participado de una asociación ilícita y afirmó que trabajaba “muy duro” todos los días. “Sigo viviendo en el mismo barrio de siempre”, sostuvo.
