La merma en el ingreso familiar tras el pago de servicios esenciales se acentúa

El ingreso neto que les queda a las familias después de abonar la luz, el agua y el gas, entre otros gastos fijos, registró una nueva caída en febrero, marcando su sexto descenso consecutivo y ubicándose por debajo de los niveles de noviembre de 2023.

Según analistas del sector, los cambios en los precios relativos, aunque necesarios, contribuyen a un consumo masivo que continúa sin recuperarse, sumado a una desaceleración del consumo privado hacia finales del año, a pesar de que, en términos generales, se mantuvo cerca de su máximo histórico.

Las consultoras Empiria y Equilibra han subrayado este reciente descenso en el ingreso disponible, que no se espera que rebote en marzo, dado que ese mes se destacó por alcanzar la inflación más alta del año. El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), así como estimaciones del Gobierno, prevén una desaceleración en el nivel de precios a partir de abril, período en el cual podría comenzar a observarse un incremento en el salario real, siempre que el Gobierno opte por moderar los aumentos en los servicios públicos para reducir subsidios.

Desde la Secretaría de Trabajo, se estima que los salarios, calculados de acuerdo al SIPA y que incluyen aumentos no remunerativos, no han experimentado caídas, sino que se han mantenido alineados a la inflación de los últimos meses. Sin embargo, esto contrasta con lo que refleja el índice de Salarios del Indec, dado que los ingresos medidos por la EPHA solo abarcan hasta el último trimestre de 2025.

De acuerdo con Empiria, el ingreso disponible se contrajo un 2,1% en términos reales en febrero con respecto a enero, y no mostró variaciones significativas en comparación con el mismo mes del año anterior. “Se continúa con un proceso de deterioro iniciado en septiembre de 2025, y actualmente se sitúa un 5,4% por debajo del nivel de 2023”, señalaron desde la consultora presidida por Hernán Lacunza. “Al analizar por segmento de ingresos, la tendencia fue similar, pero con magnitudes diferentes. El ingreso disponible cayó un 1,6% en los tramos más altos, mientras que los ingresos bajos experimentaron un descenso del 2,7%”, añadieron.

En febrero, la canasta de ingresos reales se deterioró un 0,8% mensual, marcando el cuarto mes consecutivo de descenso, con un impacto transversal sobre todos sus componentes. Los salarios registrados cayeron un 1,1%, acumulando seis meses de caídas consecutivas, debido en parte a una contracción del 1,3% en el salario privado formal y un retroceso del 0,6% en los salarios públicos, con diferencias notorias entre los trabajadores provinciales, que se mantuvieron estables en febrero pero acumulan un descenso del 9% desde noviembre de 2023, y los nacionales, que sufrieron una contracción del 2,2%, sitúandose un 38% por debajo de los niveles de noviembre de 2023.

“El aumento en los gastos fijos fue fundamental para el deterioro en febrero: crecieron un 3,5%, impulsados principalmente por un incremento del 8,9% en la electricidad y gas y del 4,5% en las expensas. La leve baja del 0,3% en el gasto de alquiler apenas compensó el aumento en los gastos fijos”, indicaron. Estos gastos fijos representaron en febrero cerca del 24% de los ingresos, casi 8 puntos porcentuales más que a finales de 2023.

En términos generales, el ingreso real registrado cayó un 0,3% mensual y el ingreso disponible un 0,6% en febrero.

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