Despidos por Inteligencia Artificial en EE. UU. persisten: ¿El dato de empleo de abril mostrará el impacto?

La inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como el principal impulsor de los despidos en el sector privado de Estados Unidos por segundo mes consecutivo en abril, lo cual ha redundado en un incremento significativo del 38% mensual en el número total de cesantías anunciadas. De acuerdo con el informe de la consultora Challenger, Gray & Christmas, durante el mes de abril se registraron 83.387 despidos, cifra que se posiciona como la tercera caída más pronunciada en el nivel de empleo para dicho mes dentro de toda la serie histórica.

No obstante este repunte mensual, el acumulado anual evidencia una tendencia a la baja en los recortes de personal. En los primeros cuatro meses de 2026, los empleadores han notificado un total de 300.749 despidos, guarismo que contrasta favorablemente con los 602.493 verificados en el mismo lapso de 2025, lo que representa una disminución del 50%.

En paralelo a la oleada de despidos, los planes de contratación experimentaron una marcada contracción. En abril, las intenciones de incorporar personal se redujeron en un 69% con respecto al mes precedente, pasando de 32.826 a tan solo 10.049. Esta cifra también supone un descenso interanual del 38%. En el primer cuatrimestre, los empleadores anunciaron planes para sumar 60.936 trabajadores, lo que implica una reducción del 13% frente a los planes de contratación comunicados durante el mismo período de 2025.

La Centralidad de la Inteligencia Artificial en las Cesantías

La IA se ha erigido como la principal motivación detrás de los despidos en abril, con 21.490 puestos de trabajo suprimidos citando directamente su implementación, lo que equivale al 26% del total de las cesantías de ese mes. En lo que va del año, la IA ha sido responsable de 49.135 despidos, ubicándose como la tercera causa principal después de los planes generales de reducción de plantilla. Su impacto es progresivo: la IA constituyó aproximadamente el 16% de la totalidad de los planes de reducción de personal previstos para 2026, superando el 13% registrado en marzo.

Andy Challenger, director de ingresos de Challenger, Gray & Christmas y especialista en el ámbito laboral, enfatizó el efecto de la tecnología: “Las corporaciones tecnológicas persisten en el anuncio de despidos masivos”, citando frecuentemente “la inversión en IA y la innovación” como elementos catalizadores. Challenger destacó que, si bien no todos los puestos individuales son necesariamente sustituidos por la IA de manera directa, “la asignación financiera destinada a esos puestos sí lo está siendo”, lo cual impulsa las reestructuraciones organizacionales.

Repercusión Sectorial de la IA y Factores Complementarios

El sector tecnológico, foco de la IA, resultó ser el más afectado, notificando 33.361 despidos en abril. Esto eleva el total anual para el sector a 85.411, lo que representa un aumento del 33% en comparación con el mismo período del año anterior. Este es el registro de despidos más elevado acumulado en lo que va del año para el sector tecnológico desde 2023, cuando se contabilizaron 113.944 cesantías.

El influjo de la IA ha trascendido el ámbito tecnológico, incidiendo en otras áreas de la economía. Las empresas químicas, por ejemplo, anunciaron 4.975 despidos, un aumento del 167% en comparación con los 1.863 de 2025. Challenger explicó que “el principal motivo citado para los despidos en el sector químico este año es la IA, si bien la competencia foránea también ejerce influencia y está induciendo a los fabricantes a disminuir su plantilla”.

En el sector de bienes industriales, las empresas manufactureras planearon la reducción de 7.799 puestos de trabajo en abril, un 71% más que los 4.563 despidos anunciados en el mismo período de 2025. Challenger concluyó que una conjunción de factores está impactando a la manufactura: “Los aranceles, el conflicto bélico en Irán, la automatización y la IA, junto con las modificaciones en el comportamiento del consumidor, están afectando a las empresas manufactureras de un modo que previsiblemente resultará en la pérdida de empleos”.

Proyecciones ante el Indicador Crucial del Empleo (NFP)

Aunque el informe de Challenger constituye un indicador monitoreado por el mercado, en particular para anticipar decisiones de política monetaria por parte de la Reserva Federal (Fed), la atención primordial se dirige hacia la publicación del dato oficial de nóminas no agrícolas (NFP, por sus siglas en inglés), que será difundido el viernes y funge como la referencia esencial sobre el estado del mercado laboral estadounidense.

Las estimaciones proyectan la creación de aproximadamente 60.000 puestos de trabajo en abril, cifra notablemente inferior a los 178.000 registrados en marzo. Se espera que la tasa de desempleo permanezca estable en el 4,3%. Cooper Howard, director de investigación y estrategia de renta fija en el Centro Schwab para la Investigación Financiera (SCFR), indicó que “el mercado laboral ha mostrado ciertas señales de estabilización, por lo cual el informe del viernes será objeto de un seguimiento minucioso para determinar si el sólido informe del mes pasado constituyó un hecho aislado o el inicio de una tendencia”.

Michael Brown, estratega sénior de investigación de Pepperstone, contextualizó el dato favorable de marzo, atribuyéndolo a factores específicos: “la conclusión de la huelga en el sector de la salud, una meteorología considerablemente más benigna que en febrero, que favoreció a la construcción, y un aumento simultáneo del empleo en el sector del ocio y la hostelería por la misma razón”. Por consiguiente, consideró “altamente improbable que estos tres elementos, que contribuyeron al crecimiento de las nóminas en el informe previo, se reediten en abril”.

Adicionalmente, Brown recordó que la encuesta de marzo se efectuó con una antelación que impidió capturar el impacto pleno de los sucesos en Oriente Medio, ya sea a través del incremento de los precios de la energía y los insumos o por la incertidumbre económica general que podría haber afectado la demanda de fuerza laboral. Finalizó aseverando que “El informe de abril deberá arrojar mayor claridad sobre ambos factores; no obstante, hasta el momento, la incidencia de los acontecimientos geopolíticos en la robusta economía estadounidense parece haber sido mínima”.

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