La estrategia de financiamiento planteada prioriza las opciones más accesibles para la obtención de recursos, tal como lo destacó el ministro Luis Caputo, quien explicó que no se intentó refinanciar los bonos en el mercado internacional.
En este marco, los préstamos con entidades financieras del exterior se posicionaron como una de las alternativas exploradas por el equipo económico, que la semana pasada logró obtener garantías del Banco Mundial y del BID.
A través del decreto 478, que se publicó este lunes en el Boletín Oficial, se oficializó la autorización para que el Ministerio de Economía pueda obtener “financiamiento por hasta US$5000 millones mediante préstamos con entidades financieras internacionales, garantizados parcialmente por organismos multilaterales”.
El decreto especificó que esta operatoria busca “reducir el costo de financiamiento del Tesoro nacional”.
Según lo indicado en los considerandos del decreto, los créditos serán en dólares y regirán bajo la jurisdicción de Nueva York en caso de surgir disputas, no obstante, el Gobierno establece de manera clara la inmunidad de ejecución sobre bienes estratégicos del Estado, incluyendo reservas, cuentas y activos del Banco Central, entre otros.
El documento, que lleva la firma del presidente Javier Milei, del jefe de Gabinete Manuel Adorni, y del ministro de Economía Luis Caputo, se fundamenta en las autorizaciones contempladas por el Presupuesto 2026 y en la normativa vigente sobre crédito público.
Asimismo, permite a las secretarías de Hacienda y Finanzas determinar plazos, tasas, monedas y condiciones relacionadas con los préstamos. Estas secretarías también tendrán la facultad de seleccionar las entidades bancarias que participarán en la gestión, pudiendo designar ya sea una única institución o un grupo que actúe de manera sindicada.
Además, se les otorga la capacidad de contratar agentes financieros y llegar a acuerdos sobre comisiones y gastos relacionados con las operaciones.
También podrán “autorizar a determinados funcionarios de las áreas competentes a suscribir la documentación respectiva y a llevar a cabo todas las acciones necesarias en relación con las operaciones de préstamos”.
El decreto, que entrará en vigor este lunes 22 de junio, establece que “el gasto resultante de estas operaciones se imputará a las partidas apropiadas del Servicio de la deuda pública”.
En abril, Luis Caputo había anticipado la estrategia oficial para abarcar el pago de más de US$4200 millones a bonistas, que se debe abonar el 9 de julio. En ese contexto, destacó que se mantenían diálogos con al menos cuatro importantes bancos de Wall Street para obtener una línea de crédito que permitiera cumplir con este compromiso sin poner en riesgo las reservas del Banco Central (BCRA) y a un costo más favorable para el país que la emisión de nueva deuda en los mercados externos.
Para acceder a este financiamiento comercial, el ministro había acordado obtener avales del Banco Mundial y del BID, respaldos que fueron confirmados la semana pasada.
Según información proporcionada por los organismos multilaterales, el crédito tendrá un plazo de seis años, con un período de gracia de tres. Ambos organismos resaltaron que este mecanismo de respaldo busca suavizar las condiciones de financiamiento en un proceso que, se espera, contribuya al retorno de Argentina al mercado formal de deuda internacional.
Las garantías del Banco Mundial y del BID están orientadas para que Argentina pueda acceder a préstamos por alrededor de US$3200 millones. La administración tiene la expectativa de completar los US$5000 millones con el respaldo adicional de la CAF, cuyo directorio se reunirá el 22 de julio.
