Invirtió en Mendoza y alcanzó el éxito con el mejor hotel boutique de Argentina

Existen destinos que se venden casi por sí solos, mientras que otros, a pesar de ofrecer productos atractivos, deben aprender a contar su propia historia. Aunque la provincia de Mendoza se ha convertido en uno de los lugares más deseados del país, en ocasiones parece habitar un limbo en el cual sus paisajes y productos logran asombrar y cautivar a cada visitante que llega, pero todavía está lejos de alcanzar cifras óptimas en turismo, hotelería y gastronomía.

En medio de este panorama se encuentra La María Hotel Boutique, un emprendimiento localizado en Chacras de Coria que, en poco más de dos años de funcionamiento, ha llegado, según su dueño, Ernesto Villarroel, a un punto de inflexión. Villarroel, quien nació en Mendoza y ha residido durante décadas en Estados Unidos, donde tiene su propia empresa de electricidad, decidió invertir en su provincia en un sector desafiante, pero con numerosas oportunidades.

El hotel, en este breve periodo de vida, ha logrado concretar lo que muchos anhelan: ha sido reconocido con el Oro en la categoría de alojamiento de los Best of Mendoza’s Wine Tourism y también recibió el premio Travelers’ Choice Best of the Best 2026 de TripAdvisor, lo que lo coloca en la cima de Argentina en la categoría Small & Boutique, séptimo en Sudamérica y entre el 1% de los hoteles mejor valorados del planeta.

Sin embargo, a pesar de los galardones, Villarroel describe un negocio que sigue enfrentando un contexto complicado, con temporadas bajas caracterizadas por variabilidades notorias y el constante desafío de atraer huéspedes dispuestos a pagar por una propuesta de alta gama. En una conversación, mencionó por qué considera que el nuevo lujo no se basa en la acumulación de servicios, sino en la creación de experiencias personalizadas y a medida.

«Este es un momento raro de la Argentina, muy coyuntural. El turismo está súper golpeado porque, evidentemente, el país está muy caro. Te lo digo también desde la perspectiva de alguien que vive afuera, ya que llevo 27 años en Estados Unidos. Cada vez que regreso, que es con frecuencia, trato de ‘fotografiar’ la realidad”, afirmó.

El empresario explicó que esta visión le permite mantener una perspectiva más amplia: «El que está aquí no nota el cambio porque es sumamente gradual. Entonces, no se logra percibir lo que está sucediendo, como lo hago yo, que resido fuera y observo cada cambio que se presenta».

Sobre el momento que atraviesa su hotel, indicó: «Creo que hemos llegado a lo que se llama el tipping point. Es como un juego de subibaja, donde hay un punto de equilibrio entre dos fuerzas. En este caso, siento que hemos alcanzado esa marea después de haber estado abiertos durante dos años y medio por varias razones».

El empresario señaló el reconocimiento obtenido en TripAdvisor: «El Hotel La María está ahora dentro del 1% de los mejores hoteles de todo el mundo. Esto incluye todas las categorías, desde grandes hasta boutique. Además, somos el número 1 en Argentina en la categoría Small & Boutique, que define a los hoteles de menos de 20 habitaciones. Esto nos posiciona séptimos en América Latina y también hemos sido galardonados como el mejor alojamiento en Mendoza por Best of Wine».

Villarroel enfatizó que dicho éxito es el resultado de un trabajo conjunto y un enfoque en el detalle por parte del personal del hotel: «Esto es un reflejo de lo que hemos estado construyendo, un proceso bien gestionado por los empleados del hotel».

Al hablar sobre lo que distingue la experiencia en La María, mencionó la cultura centrada en el cliente que se promueve en el establecimiento. «Desde el momento en que los huéspedes cruzan el portón, tratamos de que comprendan que estamos aquí para satisfacer sus expectativas. Hay mucha gente que ofrece paquetes estándar de actividades. Nosotros, en cambio, primero indagamos en qué les gusta hacer, porque las preferencias varían de persona a persona».

Reconoció que esta personalización es clave en el turismo actual. «Personalmente, no estoy tan interesado en visitar bodegas, pero me fascina el turismo de aventura. Si un cliente llega y le ofrecen un paquete con tres bodegas increíbles y comidas lujosas, pero a mí me entusiasma más escalar una montaña y comer avena a seis mil metros de altura, el paquete no está diseñado a medida. Escuchar al cliente es fundamental, esa es la nueva forma del lujo».

Cuando se le preguntó sobre el nivel de ocupación actual, Villarroel compartió que existe mucha variabilidad, especialmente en la baja temporada. «Hay semanas con escasa clientela, pero para esta temporada alta nos anticipamos a una ocupación casi completa, al menos por lo que se vislumbra hasta el momento. El verdadero desafío aquí en Mendoza se presenta en invierno, durante la temporada baja», comentó.

El público que elige La María es variado, aunque Villarroel destacó un aumento en el turismo nacional. «En verdad, hay una gran cantidad de turistas argentinos. Al principio no tenía mucha fe en el turismo local, pero hemos recibido a mucha gente de todo el país. Este año parece que el enfoque volverá a ser el turismo nacional. Las restricciones y dificultades con el dólar hicieron que muchos buscaran viajar dentro de Argentina; ahora que el dólar está un poco más accesible, la gente ha comenzado a explorar destinos nacionales nuevamente».

Junto a esta tendencia interna, el hotel también atrae un número significativo de turistas internacionales. «Recibimos a muchos visitantes de Estados Unidos. Un porcentaje considerable proviene de Inglaterra también, así como algunos de otros países europeos, aunque en menor medida. Pero debo decir que alrededor del 60% de nuestra clientela viene de Estados Unidos», detalló.

Al analizar las condiciones macroeconómicas actuales, Villarroel reflexionó: «Lo que ocurre en Argentina es necesario. Es un momento de ajuste, pero considero que el gobierno ha fallado en términos de inversión en infraestructura, lo cual es crítico para el crecimiento sostenible. Ningún país puede desarrollarse sin contar con servicios básicos como electricidad, agua o gas. Hay una falta significativa de inversión tanto pública como privada en el país, lo que complica el panorama».

En cuanto a las perspectivas de futuro, el empresario expresó que debe haber una reactivación: «Es fundamental que se fomenten políticas públicas que incentiven la inversión y generen empleo. La construcción, por ejemplo, es un sector que mueve toda la economía y actualmente está muy golpeado».

«Espero que la política cambie y que no exista tanta inestabilidad en el futuro. Argentina ha transitado de un enfoque populista y casi socialista a un ajuste severo, donde muchos quedan excluidos del sistema. La situación es difícil, hay mucha gente que está pasando por momentos complicados», añadió, haciendo hincapié en los desafíos que enfrenta como empresario en el país, en particular como hotelero, destacando que la situación es compleja: «Comparado con otras industrias, la nuestra se enfrenta a obstáculos significativos».

Respecto a por qué decidió invertir en un hotel en Argentina, Villarroel recordó que al inicio fue una idea compartida con su ex esposa: «Siempre nos ha gustado la idea de recibir gente, así que decidimos hacer algo. El proyecto comenzó de manera muy modesta, más pequeño, pero poco a poco fue evolucionando y se transformó más en un hobby que en una mera búsqueda de ganancias».

Al rememorar su trayectoria, Villarroel compartió que partió de Mendoza sin capital: «Me fui con muy pocas pertenencias y comencé a trabajar en Estados Unidos en el sector de la construcción y electricidad. Me especialicé en ese ámbito, y en 2018 fundé mi propia empresa eléctrica en allí».

Finalmente, en cuanto a las expectativas para La María y el sector hotelero en general, afirmó: «Para nuestro hotel, creo que hemos cruzado ese tipping point del que hablé, y que a partir de ahora el proyecto comenzará a ser rentable. Hasta ahora no lo había sido. La hotelería en general, y sobre todo en el segmento de lujo en Mendoza, se encuentra en un proceso constante de reinvención para atraer clientes, sobre todo en momentos difíciles como este».

«Todos tendrán que buscar maneras de adaptarse. Algunos establecimientos, como Entre Cielos, están teniendo muy buena ocupación gracias a su astucia comercial», indicó. Villarroel reconoció que la hotelería es un sector complejo que necesita ser alimentado por múltiples estrategias: «No hay una única fórmula que funcione. Es necesario implementar mil tipos de acciones para atraer a los turistas. En gran medida, todo está vinculado a la relación con agencias de viajes, que juegan un rol fundamental para atraer a los huéspedes apropiados».

«Conseguir que un cliente pague 500 o 600 dólares la noche es una tarea ardua. Se requiere un esfuerzo minucioso para lograrlo. Sin embargo, creo que este verano será positivo para la mayoría de los hoteles, basándome en nuestra capacidad de adaptarnos y atraer clientes al destinarles atención personalizada. Mendoza tiene tanto para ofrecer, y quienes nos visitan suelen quedar maravillados: ‘Esto es mucho mejor de lo que esperaba, las fotos no le hacen justicia’, comentan. Es un destino espectacular, y lo que necesitamos es creer en ello y transmitirlo a aquellos que aún no nos conocen. Desde la perspectiva de alguien que vive en Estados Unidos, somos prácticamente desconocidos: un país de 380 millones de personas donde hay poco conocimiento sobre nosotros. Necesitamos actuar con más astucia para dar a conocer lo que realmente ofrecemos.»

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