A pesar de que analistas y consultoras especializadas alertan sobre un consumo en declive, los empresarios subrayan su principal preocupación relacionada con la reactivación de la demanda. Desde el Gobierno, sin embargo, defienden la postura de que las cifras están en niveles récord.
Este dato oficial se apoya en el crecimiento de la actividad del primer trimestre, el más reciente proporcionado por el INDEC, que indicó un incremento del 0,8% en el consumo privado —que abarca todos los gastos de los hogares— en comparación con el último trimestre de 2025. Sin embargo, se han detectado importantes disparidades entre diferentes sectores, siendo el consumo masivo el que más ha retrocedido, un ejemplo claro de la economía operando a dos velocidades.
La controversia escaló cuando Marcos Galperin, fundador y exCEO de Mercado Libre, cuestionó los datos de CAME. A través de redes sociales, el empresario argumentó que la caída en las ventas minoristas no capta la totalidad de la realidad y resaltó el importante auge del comercio electrónico, que, según sus cifras, creció un 38% en términos constantes en el último trimestre.
El presidente Javier Milei celebró estas afirmaciones, compartiendo el comentario de Galperin y refiriéndose a ello como una “Masterclass”, lo que reavivó la discusión sobre el papel crucial del comercio electrónico en la recuperación económica.
El informe de CAME reveló que las ventas minoristas de pymes bajaron 3,8% interanual en julio y acumularon una contracción del 2,7% en los primeros siete meses de 2026, además de una caída del 2,1% respecto al mes anterior. Los rubros más afectados fueron textil e indumentaria (-5,6%), bazar y decoración (-5,5%) y alimentos y bebidas (-5,4%), mientras que solo ferretería y materiales para la construcción mostraron un aumento.
Desde CAME, se atribuyó esta nueva caída a la finalización del efecto del medio aguinaldo y al impacto que las tarifas de luz y gas han tenido en el presupuesto familiar. Además, un 61,5% de los comerciantes considera que el contexto actual no es propicio para invertir, y casi la mitad evalúa la situación de su negocio como desfavorable.
El propio relevamiento de CAME indicó que las ventas online de comercios con locales físicos aumentaron un 14,9% interanual, aunque experimentaron una ligera caída del 0,1% en comparación con junio.
La intervención de Galperin en redes sociales encendió el debate, afirmando que “alguien debería comparar el volumen total que mide CAME con el que transacciona Mercado Libre Argentina, que crece un 38% en moneda constante en el último trimestre”.
Sin embargo, lo que no mencionó Galperin es que este volumen representa una desaceleración en comparación con trimestres anteriores, ya que el crecimiento había alcanzado el 41% en el primer trimestre del año.
El presidente de CAME, Ricardo Diab, respondió a Galperin, defendiendo la metodología del informe mensual de la entidad. Afirmó que “son dos universos que no son comparables” y reconoció el crecimiento del e-commerce, aunque subrayó que este no compensa la caída de los comercios físicos. “Si el consumo fuera del 38% contra el 3,8% negativo registrado, no habría cierres de empresas, despidos ni descenso en la recaudación”, sostuvo Diab, quien enfatizó que CAME utiliza datos reales de facturación de negocios de todo el país, asegurando un contacto directo y permanente con los comerciantes.
Asimismo, se mostró abierto a incorporar datos del comercio electrónico si las plataformas los proporcionan, pero advirtió sobre la dificultad de acceder a información precisa sobre las ventas online. “Una venta electrónica puede realizarse en un departamento o en un galpón, y no lo vemos, no sabemos”, destacó.
Los últimos datos sobre consumo masivo datan de junio y muestran un comportamiento desigual. Según un informe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), el consumo de los hogares cayó un 1% interanual en junio y un 1,6% frente a mayo.
Por su parte, datos de la consultora especializada Scentia corroboran que el consumo masivo acumuló una disminución del 3% interanual en el primer semestre.
Una tendencia similar fue presentada por el último Índice de Consumo Privado (ICP-UP), elaborado por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP), que registró en junio una caída del 1,1% interanual, marcando su séptimo retroceso consecutivo en comparación con el mismo mes del año anterior.
Los indicadores relacionados con compras cotidianas, salidas, indumentaria e incluso el uso del crédito continúan en declive, reflejando un contexto de estancamiento. En este marco, los analistas conectan este “consumo estancado” con la disminución del ingreso disponible en los hogares, afectado por sueldos que incrementan por debajo de la inflación y por gastos fijos que superan el aumento del índice de precios.
El estancamiento del consumo también se evidencia en los datos de recaudación del IVA, un indicador clave de las ventas formales, que este año ha mostrado comportamientos contrapuestos.
Un aspecto que mantendrán bajo observación los analistas es que esa categoría impositiva registró en julio su primer incremento real en nueve meses, alcanzando un 6% interanual y contribuyendo con un cuarto del aumento interanual de los ingresos tributarios, según un informe de la consultora LCG.
